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¿ESPINACA O CERDO ASADO?

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LAYDIS SOLER MILANÉS,
estudiante de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A los cubanos nos encanta el azúcar. Adoramos la carne de cerdo, la yuca con mojo, el congrí y los tamales. Comemos en exceso alimentos dañinos para la salud. La obesidad, diabetes, hipertensión arterial, insuficiencia renal y otras muchas afecciones, que están presentes en nuestra sociedad, son algunos de los resultados de esa alimentación.

Nutricionistas indican que una dieta balanceada, rica en frutas y vegetales, es buena para poseer una vida sana. Pero al visitar el mercado agropecuario, las esperanzas de tenerla desaparecen cuando observamos la pizarra de los precios. Debido a esto, las familias cubanas no seguimos, por lo general, un régimen alimenticio saludable, aunque también influyen las tradiciones culinarias.

La mayoría de las personas optan por comer sano como iniciativa para perder peso. Es cierto que ayuda a bajar “kilitos de más”, sin embargo, es solo uno de los beneficios que trae una buena nutrición. Ingerir verduras en abundancia puede aminorar el riesgo de contraer enfermedades crónicas como diabetes tipo dos, ateroesclerosis y patologías cardiovasculares.

Siempre habrá quien no le guste comer vegetales ni le importe las consecuencias que le pueda traer el exceso de grasa en sus comidas, debería considerar que está en juego su bienestar, tanto físico como mental, pero es decisión de cada quien determinar qué es lo que prefiere ingerir.

Añadir hortalizas a la comida diaria no constituye únicamente un gasto económico para la familia sino también una ganancia para su salud. Las verduras proporcionan minerales, fibra, además de otras sustancias que garantizan buena vista, digestión eficiente y resistencia a las enfermedades. Por ejemplo, la espinaca, la lechuga, la acelga, el tomate y  la zanahoria son ricos en vitamina A, esta genera pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina de los ojos. Con agregar al plato un poco de alguna de estas verduras contribuimos a mejorar nuestra nutrición.

Existen personas más radicales en cuanto a su dieta y practican el vegetarianismo, régimen alimentario que consiste en la abstención de comer carne, ya sea por motivos religiosos, para mantener el peso corporal o por rechazo a la matanza de los animales para consumo humano. Yo no podría prescindir del lechón asado del 31 de diciembre, pero respeto la decisión de cada quien.

En Cuba los vegetarianos no son la mayoría, pues esta forma de alimentación suele ser bastante costosa y casi imposible de mantener. Comprar vegetales frescos todos los días en el mercado agropecuario resulta difícil, estos a veces escasean, necesariamente habría que comer algo más.

No se trata de ser tan estricto a la hora de escoger cómo nos alimentamos sino de buscar un equilibrio entre carnes, cereales, legumbres, viandas y hortalizas. Quizás no logremos seguir una dieta macrobiótica, como el personaje de Chiqui del programa de radio Alegrías de Sobremesa, donde un desayuno incluye una infusión de té Mu, galletas de arroz con puré de sésamo y muchos otros platos cuyos ingredientes  son casi imposibles de conseguir por la población; pero si podemos llevar una alimentación balanceada con lo que obtengamos eventualmente, según nuestras posibilidades.



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