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CANTANDO BAJO LA LLUVIA

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LEYDIS ANDREA ARANGO MULEN,
estudiante de tercer año de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La llegada del cine sonoro en los años 20 del pasado siglo introdujo grandes cambios en la naturaleza del lenguaje cinematográfico: la inmovilidad de la cámara, la importancia en los diálogos y la música, son algunos de los elementos que  comienzan a desempeñar un rol meritorio a partir de este momento. Este cambio también afecta a actores y actrices, muchos de ellos perdieron sus carreras ante la mala dicción, pésima voz o la exageración de los gestos. Cantando bajo la lluvia es un filme musical de Hollywood que retrata detalladamente la transición del cine mudo al sonoro.

Estrenada en 1952 y producida por la empresa Metro Goldwyn Mayer, Cantando bajo la lluvia es una película que sigue una línea dramatúrgica característica de los filmes de Hollywood: un inicio con tropiezos, un desarrollo encantador, pero a la vez conflictivo, y un desenlace feliz; esquema que, aunque con ligeras variaciones, continúa siendo efectivo para atrapar la atención de un público numeroso y heterogéneo en cualquier parte del mundo.

En el filme podemos ver la importancia del artista para los espectadores, muchas veces mayor que el género o el propio contenido de la obra cinematográfica. Este ha sido un elemento muy bien utilizado por los directores y productores al fabricar estrellas con las características físicas y psicológicas deseadas y aceptadas por los públicos; lo que denominamos como el StarSystem.

Por su parte, los personajes representan figuras de la realidad con conflictos y frustraciones, pero también aspiraciones y sueños que son cumplidos en el curso de la historia: Don Lockwood (Gene Kelly), un comediante musical a quien ha costado conseguir fama en Hollywood, pero capaz de adaptarse felizmente a todos los cambios que acontecen; Kathy Selden (Debbie Reynolds), una joven actriz de teatro aún desconocida que menosprecia el cine, y que termina por ser atraída por este que, además, le da la oportunidad de triunfar; Cosmo Brown (Donald O’Connor), mejor amigo del protagonista que, aunque no consigue ser una estrella, también puede desarrollar su carrera favorablemente. Por supuesto, está Lina Lamont (Jean Hagen), una bella chica rubia aparentemente tonta, pero bastante turbia en sus intenciones. Este esquema es reproducido de forma seriada en la mayoría de las producciones hollywoodenses. 

La película no solo describe cuán difícil fue la llegada del cine sonoro para Hollywood, sobre todo por los temas de adaptación a una nueva forma de expresión que fueron los diálogos, la música y hasta el silencio, sino que muestra las bondades del sistema al narrar como dio la posibilidad a nuevos actores y actrices de demostrar sus habilidades, y como solo los que fueran capaces de acondicionarse este lenguaje conservarían su trabajo y su posición (no solo actores sino también guionistas, instrumentistas, directores, etc.).

Otros de los elementos que más resaltan son el uso de la comedia y las escenas de baile (en especial la que alude al nombre de la película protagonizada, por Gene Kelly), que consolidan el papel de los musicales en la historia de Hollywood y que comienzan a llevarse al cine a partir de la serie Melodías de Broadway. Algunas de las producciones de la Metro Goldwyn Mayer que siguen esta línea son: Hair (1979) y Fama (1980).

Cantando bajo la lluvia constituye un metarrelato que refleja una parte importante de la historia de Hollywood como industria cultural paradigmática, y que ha sido el portal del “american way of life” para el mundo y también una fiesta de talento y arte.  

 



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