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¿NADA ES NATURAL, TODO ES RETOCADO?

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CINTHYA GARCÍA CASAÑAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¡Eso se arregla luego en Photoshop!, cuántas veces no hemos escuchado esa frase para hacer referencia a los arreglos que se le hacen a las imágenes con el fin de eliminar pequeñas imperfecciones, ya sea en programas de edición profesionales como el antes mencionado, Photoshop, o  Lightroom, y también en editores sencillos como Photo Instrument.

Lo importante es que mientras los retoques se hagan a las fotografías sociales que se toman a diario en paseos, bodas y momentos especiales en nuestras vidas, no hay problema. Estas son aceptadas, y reconocidas como un buen trabajo por todos, cuando arreglamos el paisaje, le damos color al cielo y hasta quitamos algunas imperfecciones del rostro de nuestros amigos.

Por lo cual surge la duda, si los programas para arreglar y mejorar las fotografías  existen, ¿por qué no usarlos? Y no hay problemas en ello, la contradicción surge al hacer referencia a las fotografías de prensa, las que ilustran a diario los acontecimientos que aparecen en nuestros medios, ¿éstas también se pueden “retocar”?

Al proceso de aplicar técnicas de edición de imágenes a la fotografías de prensa, con el fin de crear contrastes o simplemente corregir, se conoce como manipulación fotográfica.

Esta ha existido desde los comienzos de la fotografía, pero en la actualidad con la tecnología digital utilizada por los medios de comunicación, es  aún más difícil percibir la diferencia entre realidad y ficción. Las imágenes que aparecen en los periódicos siempre han gozado de un alto grado de credibilidad. Se tiende a pensar que corresponden exactamente a la realidad, que son testigo fiel de ella.

La alteración electrónica de imágenes perjudica al fotoperiodismo honesto y es deber denunciar las manipulaciones que puedan hacer quienes incurren en estos delitos.

De ladrón de almas para los indígenas, el fotógrafo puede clasificarse como el cristalizador de un instante visual, donde la fotografía es un signo importante, porque es también un modo de expresión.

"En el trabajo periodístico, el periodista de las imágenes tiene la misma, o casi la misma, consideración que el periodista que escribe. Es un reportero de primera línea, porque el arte de la fotografía permite a menudo ver las cosas y los acontecimientos con mayor efectividad de la que le es posible al periodista que escribe. Ojalá se aplicase siempre a sus fines más elevados", plantea el investigador Lorenzo Vilches, en Teoría de la imagen periodística.

Si bien es cierto que en algunos casos las condiciones en las que se  trabaja no son las más idóneas: hay poca luz o es de mala calidad, se deben tomar muy deprisa buscando el momento justo, o simplemente el entrevistado que se tiene delante es algo tímido, no justifica que luego se manipule y cambie algunos detalles de ellas.

En el primer Encuentro Internacional de Fotoperiodismo, celebrado en julio de 1997, en la Ciudad de Gijón, España, quedó plasmado por los profesionales allí reunidos que la fotografía de prensa debe proporcionar a acceso a la realidad: “La integridad personal del fotógrafo permite a los lectores conocer imágenes observadas desde un punto de vista personal y responsable sin ninguna alteración. Nuestra obligación como fotoperiodistas es mantener nuestra credibilidad a fin de continuar siendo testigos de la realidad”.

Ejemplos de estos suceso en la historia de la fotografía se cuentan por miles, desde la época de Hitler, donde se borraba a aquellos que no interesaban en las fotos oficiales del régimen. Estas técnicas de "retoque" fueron empleadas con profusión por las autoridades del régimen soviético. Es el caso del "fotoestalinismo", cuando Stalin quiso borrar el rastro y los rostros de sus enemigos reflejados en las imágenes, mediante trucos fotográficos y tijeras, o cargas de tintes, se hicieron todo tipo de fotomontajes para glorificar su figura y ensombrecer la de los otros.

Entre los casos recientes, “El abrazo de Ahmadinejad”. Una imagen de un abrazo de consuelo para la madre de un colega -y amigo- en su funeral. Un acto natural y propio del ser humano que le costó caro al ex presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad.

“En marzo de 2013, durante el funeral del ex presidente venezolano Hugo Chávez, el entonces líder iraní se acercó a la madre de Chávez, Elena Frías, para darle el pésame en un gesto donde los rostros del ex mandatario iraní y la madre de Chávez se rozan y sus manos se entrelazan en lo que parece un momento de dolor compartido”, circuló la noticia por todos los medios de prensa.

Sin embargo, los entendidos en religión saben que los hombres que profesan la religión musulmana tienen prohibido tocar a mujeres que no son miembros directos de su familia, por lo cual se deriva que el abrazo no fue real.

Varias agencias publicaron la foto, pero el gobierno iraní se apresuró a desmentir su existencia, asegurando que estaba manipulada mediante el uso de Photoshop. Al mismo tiempo, comenzó a circular por Internet una versión de la foto que mostraba a Ahmadinejad en la misma pose con un hombre mayor.

Un escándalo constituyó en el año 2010 la descalificación del fotógrafo Stepan Rudik, en el 3º premio en la categoría “Noticias deportivas", por manipulación en el certamen internacional más importante del fotoperiodismo World Press Photo.

El jurado pidió al concursante los RAW de la cámara (formato de imagen que no puede ser modificado directamente) para ser comparados con la imagen final. Tras un exhaustivo análisis,  comprobaron que la imagen había sido manipulada y decidieron descalificarlo.

La guerra en Irak también ha sido blanco del retoque y la manipulación, aunque en esta ocasión con tintes políticos. El  fotógrafo Brian Walski del diario Los Angeles Times, tomó dos fotos en las afueras de Basora (Irak) donde se veía a un soldado británico custodiando a un grupo de personas, ambas imágenes fueron unidas para crear la negativa escena de un soldado impidiendo que un hombre con su hijo en brazos continuará su camino. Brian fue despedido del diario. 

Después de esta, y tantas otras muestras de fotos manipuladas, se hace necesario un llamado a la ética ante la manipulación de la fotografía de prensa.

El colectivo profesional de fotoperiodistas está llamado a tomar conciencia de la existencia real del problema y de la necesidad de luchar con ahínco por consolidar un periodismo riguroso, de calidad, como se plasma en los Manifiestos de ética fotoperiodística de los diferentes medios.

Los medios de comunicación contemporáneos, reclaman nuevos valores que respondan a la masificación de la información y a los riesgos que representan para las sociedades. Ante las nuevas tecnologías es imprescindible la discusión de los factores que intervienen en la producción y lectura de la imagen: ética, verdad, realidad, conciencia individual e ideología son algunos temas que es necesario abordar y discutir. Estamos ante un nuevo reto del foto-documentalismo. Las cosas están cambiando. No podemos evitarlo.



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