Facebook Twitter Google +1     Admin

MÁS QUE ONCE MINUTOS

20150419231651-alianet.jpg

ALIANET BELTRÁN ÁLVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Once minutos, libro del escritor brasileño Paulo Coelho, narra la relación entre el alma, el espíritu y la sexualidad. Presentado desde el año 2003 se convirtió en uno de los best sellers de este autor.

Paulo Coelho se basa en una historia real para hacer este libro, recreó las peripecias de una muchacha de 21 años con escasa preparación intelectual que transita por momentos difíciles en su vida.

El lenguaje manejado en la obra es coloquial, se emplean palabras sencillas, comunes, fáciles de comprender, aunque en ocasiones podría considerarse que roza el límite con la falta de riqueza en el lenguaje. Como función lingüística fundamental esta la emotiva, aunque hay abundante presencia de la poética y la referencial.

En la obra se manejan dos tipos de narradores, el omnisciente es el predominante, a lo largo de la obra es quien cuenta las acciones de los personajes que a través de él conocemos sus vidas. El narrador protagonista se evidencia en los retazos del diario de María, el personaje principal, que Coelho pone en evidencia. 

La novela narra la vida de una joven que se convierte en prostituta y encuentra a su príncipe azul. Puede ser considerada como una novela rosa, ya que en ocasiones la trama romántica se vuelve tan empalagosa que resulta agobiante para los públicos más exigentes.

Hay carencia de credibilidad, puesto que presentan situaciones que en la vida real no suceden tan fácilmente, por ejemplo, no es común que una muchacha de pueblo, que nunca ha salido de allí, la primera vez que lo haga consiga trabajo en el exterior y emprenda la “aventura de su vida”. Si bien es cierto que toda novela debe tener elementos de ficción, también necesita un fuerte basamento real para que el lector se identifique con ella.

Está redactada cronológicamente, los hechos han sido presentados de acuerdo a como fueron ocurriendo. Este aspecto hace que la obra cuente entonces con una narración lineal, sin ir atrás en el tiempo, que tanta riqueza y atracción le aporta a las obras. Aunque no llega a molestar este estilo, sí carece de emoción.

Como la mayoría de las obras de Coelho, el recurso literario que predomina es la narración, todo se basa en relato consecuente y detallado de la vida de María, resulta atrayente, en este caso, por la manera de escribir del autor, quien tiene un marcado estilo en sus obras. Aspecto esencial que al trabajarlo en libros como El alquimista, Veronika decide morir, El peregrino y otros, hicieron de él uno de los autores más vendidos en el mundo.

Uno de los temas más comunes en los libros de Coelho es el religioso, lo vincula con cada uno de sus personajes, en casi todos los contextos y situaciones. A veces llega a un grado de saturación tal que muchos se abstienen de leer sus obras solo por esto, no es cuestión de no mostrar las creencias del autor, sino de hacerlo con mesura.

Once Minutos tiene un punto a su favor en cuanto a este aspecto, basa más su trama en el amor, el descubrimiento del ser interior y de la sexualidad de la manera más íntima conocida. Se refiere a Dios simplemente en plegarias hechas por la protagonista en pos de mejorar su situación sentimental.

Utiliza recursos retóricos como la gradación, el símil, la metáfora, comparación, personificación, paradoja, contradicción y sentencia, lo cual ayuda a que la obra se enriquezca, tome un carácter más literario y que el público acoja con mayor entusiasmo lo leído.     

Según el propio Coelho, “Once minutos es una reflexión, pero uno no aprende de la sexualidad leyendo. Hay que practicarla, hay que vivirla. Para mí sólo existen tres cosas totalmente prohibidas: la pedofilia, el incesto y el estupro. Aparte de eso, creo que toda pareja tiene libertad para ejercer las mil y una maneras de hacer el amor.”



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris