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JOSÉ MANUEL CARREÑO: EL PLACER DE MOSTRAR EL BAILARÍN

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JOSÉ ERNESTO GONZÁLEZ MOSQUERA,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es uno de esos nombres que poseen historia… decir el apellido Carreño en la danza trae memorias de brillantez, elegancia y pericia al bailar. Bien lo aprendió José Manuel Carreño, sobrino de los legendarios Lázaro y Álvaro, durante sus años en la academia cubana de ballet.

Seguro desde su niñez de su vocación por la danza, se cultivó y estudió para convertir su pasión en un hecho. Con un prototípico visual de bailarín noble, con gracia y madera en los roles de los príncipes clásicos y personajes de la era romántica, José Manuel supo salirse de ese molde pre-establecido con una impresionante fuerza y destreza físico-técnica para otros papeles más cargados dramatúrgicamente, y un singular entendimiento con nuevas maneras más contemporáneas de concebir la danza.

Su arte ha sido requerido por prestigiosas compañías en el mundo. Entre ellos el Ballet Nacional de Cuba, del que llegara a ser Primer Bailarín, el English National Ballet, el Ballet Alla Scala de Milán, el Bolshoi ruso, el Royal Ballet de Londres, y en su última etapa antes de su retiro de los escenarios hace poco tiempo, fue figura angular del American Ballet Theatre (ABT).

Quién no recuerda su Basilio, vivaz y atrevido en Don Quijote; su Albrecht comedido y ligero en Giselle; su alegre y pícaro Franz en Coppelia, todos con un toque de cubanía y apostura.

Durante este festival José Manuel viene capitaneando un grupo importante de bailarines que participarán en la cita. Sendos espectáculos ofrecerán bajo el nombre de José Manuel Carreño y estrellas del ballet norteamericano, entre las que figuran los celebérrimos Paloma Herrera, Sarah Lane, Xiomara Reyes, Hee Seo, Melanie Hamrick, Cory Stearns, Alexander Hammoudi y Daniel Ulbritch, integrantes del ABT.

El programa incluye piezas clásicas como el pas de deux de Cascanueces  de Lev Ivanov; y otras más cercanas a nosotros de George Balanchine, Alberto Méndez, Jerome Robbins, entre otros coreógrafos.

Hoy día, luego del retiro, su vida profesional no deja espacio para el descanso…”tras 17 años en las filas del ABT decidí “retirarme”. Me declaré como free-lance y he seguido bailando en eventos y galas puntuales con pequeñas representaciones, pas de deux y variaciones. Por ejemplo, hace diez días estuve en Montevideo junto al ballet Julio Bocca interpretando La viuda alegre”.

Además, su carrera ha tomado otros rumbos más allá del baile clásico. De momento radica en Nueva York e imparte clases en las escuelas de la compañía American Ballet Theatre y en The Schooll of American Ballet. Asimismo, imparte desde hace dos años el curso de verano Carreño Dance Festival. “En esta idea he contado con la asesoría, apoyo y colaboración de grandes maestros como Loipa Araujo”.

Asegura que ahora mismo simplemente se está reinventando. “He cambiado el rigor, mantengo la disciplina diaria, pero he incursionado un poco más en el estilo neo-clásico, las nuevas tendencias, el flamenco, incluso en un espectáculo que realicé en Cuba junto al Ballet Español de Cuba. Estoy dándome un gustazo después de tanto rigor, viajes, galas; estoy haciendo cosas que nunca pude hacer”, expresó.

A la pregunta de sus sentimientos por Cuba y por volver a bailar para su público, afirmó: “Regresar a casa siempre emociona. Es una gran demanda propia y un gran placer poder mostrar ese Carreño que la gente siempre espera ver, el Carreño que siempre uno fue”.



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