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“HISTORIA DE DOS CIUDADES”, CHARLES DICKENS

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LEYDIS ANDREA ARANGO MULEN,       
estudiante de tercer año de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Fuertemente influida por la Ilustración, la Revolución Francesa en 1789 fue una cruenta lucha que eliminó de raíz la división feudal  del país y los privilegios del clero y la nobleza. Marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país.

Poco más de un siglo antes, en 1642, en la Revolución Inglesa también la burguesía embargó grandes propiedades feudales y  la Iglesia católica pasó a depender del Estado.

Sobre la vida del siglo XVIII francés e inglés nos habla Charles Dickens en esta novela histórica: “Historia de Dos Ciudades”, cuyos personajes, si bien no son reales, representan personalidades y acontecimientos verídicos de este período.

Dickens utiliza como escenarios simultáneos Londres y París en la época de los albores de la Revolución Francesa. La primera ciudad simbolizaría de algún modo la paz y la tranquilidad, la vida sencilla y ordenada, donde la burguesía disfrutaba plenamente del poder que había alcanzado un siglo atrás; mientras la segunda representaría la convulsión, el desafío y el caos, la lucha entre lo nuevo y lo viejo. El texto recrea de forma magistral el conflicto entre dos mundos en una época en la que se anuncia drásticos cambios sociales.

Los personajes que figuran en la novela son ficticios, pero representan la vida de muchos en la época. Algunos de ellos, lo más significativos son Lucía Manette, una joven de padre francés y madre inglesa que, al fallecer su madre es llevada a vivir a Inglaterra. Doctor Manette, padre de Lucía, quien estuvo encarcelado durante 18 años en la prisión de La Bastilla. Jarvis Lorry, banquero, antiguo empleado del doctor Manette que lo rescata de la prisión. Carlos Darnay, noble francés acusado en Inglaterra de espionaje, será esposo de Lucía. Sidney Carton, abogado que defiende a Darnay en el juicio, y antiguo pretendiente de Lucía. Defarge, tabernero que se convierte en líder de la revolución 

Algunos de estos personajes se vinculan directamente con hechos históricos reales como la Toma de la Bastilla, tal es el caso de Defarge y su esposa que estuvieron a la cabeza de hombres y mujeres, respectivamente, en el singular acontecimiento. “¡Ya estamos listos, patriotas y amigos! ¡A la Bastilla"!”, fueron las palabras de dicho líder para convidar a la lucha al pueblo francés.

Otro suceso a destacar por el autor fueron las ejecuciones a las que estaban condenados nobles, emigrados, espías y traidores, que no quedaba solo en la decapitación; en muchas ocasiones fueron mostradas las cabezas de los reos, colgadas en una pica, en un lugar céntrico de la ciudad para demostrar el alcance de la clase que había tomado el poder.

Considerar a los antiguos presos de La Bastilla como héroes, que significaba que en algún momento habían desafiado a la nobleza, fue una tendencia en toda Francia al estallido de la revolución; así se ilustra en la siguiente frase del doctor Manette: “Fui un preso de la Bastilla y no hay patriota en París y aun en toda Francia que, sabiéndolo, se atreva a tocarme…”.

Se hace referencia también en el texto al rey que había sido juzgado, condenado y decapitado, Luis XVI.

Defarge y su esposa encarnan a la burguesía que lideró la revolución. Esta clase que asumió la lucha se distinguía por usar como parte de su vestimenta gorros rojos que los representaba. También fueron representativas las banderas y cintas tricolores (azul, blanco y rojo) que acompañaban la consigna de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.

En la obra se distinguen la Comedia y la Ópera como géneros de élite, era el espacio donde los aristócratas conocían, a través de representaciones diversas, los problemas que acaecían a otras clases de la sociedad francesa.

Se describen los salones como “espléndidamente decorados y alhajados con todo el gusto y el arte de la época”, así mismo las casas de los nobles que fueron confiscadas después de la revolución. También se menciona, aunque vagamente, la relevancia que adquirieron las lecturas de la prensa en alta voz en las tabernas donde descansaban los revolucionarios.

Los Manette, así como Lorry y Sidney Carton pertenecían, a mi juicio, a una burguesía acomodada, que ante el levantamiento del 14 de julio de 1789 no tenía derechos que defender ni privilegios que perder; por lo que deciden emigrar a Inglaterra, donde ya su clase había alcanzado el dominio hacía cien años atrás y se vivía de forma serena. Carlos Darnay, aunque descendiente de nobles franceses, comparte esta ideología neutral como esposo de Lucía.

Charles Dickens fue un novelista inglés, principal representante de la era victoriana. En la obra se aprecia una aguda crítica social y se destaca la utilización de símiles, metáforas y, aunque utiliza muchos adjetivos en su afán de describir detalladamente, Dickens mantiene un lenguaje claro y fácilmente comprensible. Hace también uso indiscriminado del suspenso, momentos en los que no se sabe hasta el final del pasaje cual es, por ejemplo, la relación de los personajes, o la identidad de estos. De modo general, el libro da a entender la intención del autor de dejar bien claro el sangriento ambiente revolucionario y la inestabilidad del pueblo.

21/06/2015 08:04 islalsur #. Libros


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