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¿CUESTA MUCHO VALORAR LAS GRATUIDADES?

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RAÚL ABREU MARTÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Era una mañana muy agitada en el amplio salón del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras. Esperaba con paciencia mi turno para una prueba rápida, pero necesaria para el diagnóstico del dolor de rodilla que me acompaña por varios días. A mi lado, dos personas de mediana edad conversaban sobre la demora:

-No es fácil, llevo ya una hora aquí y nada.

-Ten calma, que esto es así, sabes a la hora que llegas pero no cuando te vas.

-Claro, todo sería más rápido si cobraran la medicina, seguro que no demorábamos nada.

No creía lo que había escuchado. ¿Ellos sabrán de qué hablan? ¿Pagar por los servicios médicos los harían más eficientes? ¿Tendrán conocimiento de lo que a nuestro país le cuesta la Salud Pública?

En toda institución médica se han instalado carteles informativos sobre el costo de los servicios prestados, que brindan datos muy  esclarecedores.

Una consulta de atención primaria de salud cuesta 25.32 pesos y en un clínico quirúrgico serían 72.08 pesos. Un día de ingreso en un hospital general alcanza la cifra de 131.68 pesos, mientras que la cirugía de fractura de cadera, frecuente en pacientes de la tercera edad, asciende a 1731.65 pesos. Estas cifras no incluyen los recientes incrementos salariales en el sector.

Piense, por un instante, que su hijo necesita una cirugía y no dispone usted del dinero necesario para que lo atiendan o si la hemodiálisis de un abuelo depende de su cuenta bancaria, ¿qué ocurriría si tuviera que pagar estos servicios?

En muchos países del mundo, la gente muere de enfermedades tratables simplemente porque no pueden costearse una visita al médico o se imposibilitan de hacerle frente a los altos precios de los medicamentos. Nosotros, no. Podemos ir al hospital con la total seguridad de recibir la atención y medicina necesarias sin gastar un centavo.

Es cierto que nuestro sistema de salud carece, en ocasiones, de la excelencia. Aspiramos a ello, pero la labor debe ser de conjunto de quienes brindan y reciben el servicio. El trato amable y la atención esmerada es tarea de unos, mientras que el cuidado y la preservación de las instalaciones es responsabilidad de todos.

Debemos apreciar el costo que tiene para el Estado cubano la Salud Pública, uno de los grandes logros de la Revolución. Recordar que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. La tranquilidad de poder recibir atención médica gratuita en cualquier momento no tiene precio.

Recuerdo el texto de una canción de Buena Fe que dice: “Salud y educación, toma pa´que seas rico, ya lo demás vendrá despacio y lentamente…”. Estamos tan acostumbrados a las gratuidades que no valoramos, no apreciamos, la trascendencia que tienen estos servicios en la vida cotidiana.



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