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DE MODOS Y MODAS

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THALÍA FUENTES PUEBLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la actualidad el aspecto externo, principalmente de los jóvenes, deja mucho que decir producto a los nuevos patrones impuestos por la moda que es tan variable como la luna y sus fases.

La sociedad cubana es heterogénea, así como los gustos y tendencias, mas la imitación ocupa un lugar preponderante en la actitud asumida, especialmente por los varones, quienes optan por seguir a la personalidad que tiene más “pinta” o “swing” y traspasan la delgada línea que diferencia el estar a la moda a ser un ridículo, todo con el fin de llamar la atención.

No sería absurdo pensar que si el reguetonero del momento saliera a cantar en un concierto, con un cubo en la cabeza como sombrero, al día siguiente más de un loco saldría con semejante accesorio, así como el peinado del “yonki” o la utilización de gafas para sol en las noches.

Las modas van y vienen. Hace algún tiempo afeitarse todo el cuerpo y ser un narcisista, eran las prácticas más comunes, criticadas con mano dura por los mayores, pero defendidas con igual ahínco por la  parte de la población que se sentía identificada con ellas.

De un tiempo acá, una nueva tendencia ha opacado a las anteriores. Los lumbersexuales han impuesto su estilo más rudo, con barbas y pelos largos, en busca de un aspecto de leñadores. Estos, al contrario de los metrosexuales, se preocupan por rígidos patrones estéticos y morales, mostrando su verdadera personalidad  de “macho-remacho”.

Saber exactamente qué fue lo último que se inventó, o “la ridiculez” del momento costaría mucho trabajo, pues las modas son así, incomprensibles.

Las mujeres no escapamos de la furia de la novedad y la mayoría del tiempo miramos revistas y programas de belleza, en busca de la última pieza que puso en el mercado las marcas “Carolina Herrera” o “Chanel”, entre otras tantas.

Estos anhelos no están proporcionados con las posibilidades monetarias de muchas cubanas, pues adquirir una pieza de primera mano de tal calidad sería prácticamente imposible, porque los precios en las boutiques sacan ojos. 

Por estas y tantas razones más predominan las modas de ropas “toste”, en términos más generales las que todos, absolutamente todos, tenemos. No resultaría extraño salir de paseo y que más de cinco personas estén vestidas igual que tú, cuestión que resulta incomodísima.

Existe también la imitación femenina, pero enfocada hacia actrices y modelos con cuerpos súper sexy, de muñeca Barbie, la figura deseada por toda chica. Este problema trae consigo que muchas mujeres estén más pendientes de las ropas y accesorios, que de cuestiones básicas como comer y dormir.

Adecuarse a las posibilidades y opciones a la mano, en el contexto de las modas, debe ser la visión de los jóvenes. No dejar a un lado gustos y preferencias propios de la edad, pero hasta el punto de no ser risibles. 


 



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