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Isla al Sur

EXCEPCIÓN Y TRASCENDENCIA DE UNA ÉPOCA

EXCEPCIÓN Y TRASCENDENCIA DE UNA ÉPOCA

A 140 años del natalicio de Avelina Correa de Malvhey, la primera mujer que profesionalmente ejerció el periodismo en Cuba, su vida y obra permanecen invisibilizadas en los estudios del gremio y de género.

KRYSTEL ASPILLAGA ROJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Militares del ejército filipino bajaron los cuerpos de la pareja de enamorados hacia la fosa donde permanecerían sepultados para siempre. Cuando sobre ellos comenzó a caer la tierra, de repente, la muchacha recobró el sentido y descubrió a su esposo muerto. Solo ella continuó viviendo y pudo criar a la única hija del matrimonio.

Era el 11 de mayo de 1898. Poco antes, con apenas 23 años,  Avelina Correa de Malvhey junto a su amado Alfonso Caos, quien había sido regidor español, quedaron heridos en un combate entre independentistas de ese archipiélago asiático y representantes de la Corona española.

El destino le brindaba una segunda oportunidad y Avelina decidió  aprovecharla para recomenzar la escritura. Sin proponérselo, la historia la consigna como la primera mujer en ejercer profesionalmente el periodismo en Cuba…, pero su vida y obra han permanecido solapadas en el pasado, en un gremio que no la conoce y ni siquiera hay acercamientos desde la visión de género.

Enrique Román, profesor de la asignatura de Historia de la Prensa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, manifiesta que la no inclusión de su figura dentro del programa de estudio de la carrera de Periodismo es una de las causas que inciden en el desconocimiento de esta personalidad.

A su vez, Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí, considera: «Es atinado pensar en el estudio de Avelina Correa puesto que fue la primera mujer en la plantilla de la redacción del  periódico El Mundo y también en recibir un salario por ello.  Avelina, además, colaboró con la revista Bohemia desde su fundación, pero no conocemos qué y cómo escribía. Necesitamos constatar si en verdad merece estar entre los periodistas relevantes por su obra y no solo por la preeminencia femenina con sueldo en un diario. Su estudio, pues, se justificaría entonces».

La vocación crece

El 15 de marzo de 1875 nació la bayamesa Avelina Correa de Malvhey. A 140 años, solo la periodista Ana Núñez Machín, en su libro Mujeres en el periodismo cubano (1989), ha recopilado datos biográficos sobre esta  mujer y algunos de sus trabajos más importantes.

Comenzó a colaborar en la prensa escrita a los 14 años con el artículo Esperanza, en el semanario La Habana Elegante, dirigido por Enrique Hernández Miyares. Ya en 1892 fue redactora de El Álbum y a partir de 1894 empezó a escribir en El Pinareño, donde publicó crónicas sociales, versos y artículos literarios y en cuya imprenta ese mismo año editó su única novela: La perla hereditaria.

Avelina salió a España en 1895 debido a la crítica situación económica motivada por el estallido en Cuba de la Guerra Necesaria.  Pero,  la vocación por las letras nunca se apagó, incluso allí colaboró en los periódicos El Imparcial y el Álbum Iberoamericano, así como en El Nuevo Mundo.

Luego, en Filipinas, relató sus vivencias cotidianas mediante crónicas periodísticas. Algunas de ellas aparecieron en los diarios El Comercio y La Ofrenda de Oro y después todas fueron compiladas en su primer libro, titulado Impresiones en Filipinas.

En este es posible detallar su visión de lo foráneo. Avelina expresa con ojo crítico las condiciones de la ciudad en la que vivió, cuando dice: «La sociedad está construida falsa y artificiosamente; se vive de apariencias; gozando en hacer jirones la honra ajena, como si por censurar la conducta de los demás,  ahogasen la severa voz de sus propias conciencias, […]. La verdadera  bondad del corazón no existe; cada cual obedece a la imperativa voz del interés personal y el Universo es una gran casa de comercio, donde cada uno va a su negocio».

También subrayó en la primera crónica de ese volumen su opinión respecto al ejercicio de  la profesión, mediante una frase que parece destinada a la actual hornada de periodistas, quienes no vacilarían en seguirla al pie de la letra: «Para poder escribir para el público no basta la teoría, es necesaria la práctica; esto es, ver, experimentar, estudiar sobre el terreno, formarse un criterio propio, y después, escribir».

Con esta misión a cuestas, partió del archipiélago filipino hacia La Habana en 1899 y al arribar, el 31 de diciembre de ese año, manifestó su sentir patriótico cuando percibió que Cuba era dominada por Estados Unidos. «Que desencanto sufrimos los cubanos que veníamos a bordo, al divisar desde alta mar en El Morro, la sustitución de una bandera extranjera por otra bandera también extranjera». Dicha frase aparece en la última crónica del volumen mencionado y marca el reinicio de una carrera periodística en la Isla.

Profesión atrevida para tiempos difíciles

Al establecerse en La Habana comenzó a formar parte de El Mundo en 1901, cuando la publicación se encontraba en Zulueta, número 28. Luego se trasladó con toda la redacción hacia la calle Águila y entre publicidad a marcas de cigarros, relojes, bombillos, accesorios de radio de La Casa Ramirez y otros artículos que posibilitaban la subsistencia del medio, dedicó 10 años a ese diario como cronista de moda.

Allí, según explica el reconocido profesional de la prensa e historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Juan Marrero, fue la única mujer que trabajó los primeros años junto a un equipo integrado por Alfredo Martín Morales, jefe de redacción, y los colegas Manuel Márquez Sterling, Álvaro de la Iglesia, Miguel González y otros dirigidos por José Manuel Govín y Antonio Herrera.

El hoy jubilado Freddy Moros, uno de los más destacados periodistas de Prensa Latina y del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, expresa que «sentarse en aquellos años en cualquier redacción, no era nada cómodo para una mujer. La intolerancia de la época, la subestimación hacia su talento y conocimientos, e incluso su presencia entre tantos hombres, fue un  acto de valentía por parte de Avelina Correa, y aún más si tenemos en cuenta que el periodismo, desde sus inicios, fue un oficio de hombres».

Y añade Moros: «Avelina Correa rompió con las barreras porque a lo largo del siglo XIX varias cubanas incursionaron en el periodismo, aunque de forma esporádica y casi siempre sin cobrar salario por su labor. Eran algunas “precursoras”, como el caso de Domitila García, la primera mujer en practicar el oficio de manera no profesional».

Precisamente, Avelina Correa de Malvhey siguió el legado de Domitila García, quien fue su principal maestra y a la que pudo homenajear cuando, el primero de octubre de 1906, publicó en El Mundo el artículo titulado La mujer periodista.

En este realzó el papel y la capacidad de las féminas para enfrentar el oficio; también argumentó, mediante datos documentales, que las mujeres podían crear diarios e incluso trabajar en la imprenta. Por ejemplo, menciona a Isabel Malet, periodista británica quien en 1721 estableció un órgano de prensa en Londres para, según contó la europea, «ahorrar al público la mitad de la impertinencia que contiene el diario ordinario».

Otras, tanto en América como en el viejo continente, dedicaron sus publicaciones a causas revolucionarias. Existió el caso de la señora H. Boyle, dueña del periódico La Colonia, donde se anunció, por primera vez, el Acta de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. 

Encontrar escritos de Avelina Correa en El Mundo ha sido difícil, pues gran parte de los ejemplares desaparecieron cuando ocurrió un gran incendio en el edificio de la habanera calle Virtudes, durante la noche del 19 de febrero de 1969. No obstante, el Instituto de Literatura y Lingüística conserva unos pocos que se hallan en muy mal estado.  

Digna de recordar

Los lectores de Bohemia solo pudieron disfrutar los escritos de esta mujer esporádicamente porque ella nunca tuvo una sección fija en la revista, sino que por petición del semanario, dirigido por Miguel Ángel Quevedo, hizo varios artículos hasta 1918.

Uno de ellos vio la luz el 27 de enero de ese año, bajo el título de Los grandes progresos de la Ciencia. En él destacó la labor del  famoso cirujano Oscar Ledón Uribe y la calidad del servicio brindado en la clínica de ese doctor cubano. Califica el lugar como «el mejor y más moderno que se conoce en útiles de Cirugía». Además, entrelaza diversos géneros periodísticos: crónica, crítica, comentario y entrevista; es decir, el texto pudiera considerarse un reportaje donde utiliza varias y buenas imágenes.

Avelina Correa falleció a los 52 años, el 2 de marzo de 1927. Con motivo del aniversario 26 de su muerte, el periodista Rafael Soto Paz, le dedicó en Bohemia un pequeño homenaje, publicado el 8 de marzo de 1953, que consistía en una síntesis biográfica nombrada La primer periodista profesional. 

La actualidad demuestra que hombres y mujeres poseen la misma capacidad a la hora de enfrentar el periodismo. A pesar de esto, Isabel Moya, directora de la Editorial de La Mujer, considera que salvo excepciones, la presencia femenina es escasa en los puestos donde se toman las decisiones más importantes, sobre todo en la prensa impresa.

Sin embargo, destaca que el periodismo está siendo conquistado, cada vez más, por mujeres en espacios “duros” como la economía, la política internacional y el deporte. Asimismo, cree en la necesidad de estudiar con profundidad la obra de las primeras féminas periodistas, como Avelina Correa, porque «fueron trascendentales para su época, pero eran excepciones y parafraseando a la escritora Camila Henríquez Ureña: la igualdad de la mujer solo llegará cuando las excepciones dejen de serlo.

Pie de foto: Avelina Correa de Malvhey es considerada la primera mujer que trabajó en la redacción del periódico El Mundo y recibió un salario por ello. Esta foto aparece en la revista Bohemia, Año 45, número 10, el 8 de marzo de 1953.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Narrativa-Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: 1-Empleo de los subtítulos: Su vocación crece,  Profesión atrevida para tiempos difíciles y  Digna de recordar. Ello con el propósito de engarzar cronológicamente la biografía de Avelina Correa de Malvhey, así como las opiniones de las fuentes consultadas. 2-Los párrafos que cierran un bloque funcionan como introducción al bloque que le sigue. 3-Destacar contraste entre los elementos vinculados
Tipo de cierre: De conclusión o resumen por medio de la declaración de una fuente (cita textual), en este caso, de Isabel Moya, directora de la Editorial de La Mujer.
Tipo de reportaje: Retrospectivo interpretativo-explicativo.

Tema: Vida y obra de Avelina Correa de Malvhey. 

Situación problémica: El desconocimiento de Avelina Correa de Malvhey, a pesar de que es considerada la primera mujer que profesionalmente ejerció el periodismo en Cuba.

Propósito: Demostrar la necesidad de rescatar a figuras olvidadas dentro de la prensa, como es el caso de Avelina Correa de Malvhey, cuya vida y obra no se estudia en la carrera de Periodismo. 

Objetivos colaterales: Consultar opiniones especializadas que den sus consideraciones sobre Avelina Correa de Malvhey para determinar si han estudiado o no la vida y obra de esta mujer. Explicar, por medio de las fuentes, las causas que pueden incidir en el desconocimiento de esta figura del periodismo, así como, las condiciones de la época en la que se desenvolvió. Argumentar, por medio de las fuentes y del trabajo, si es o no necesario su estudio.

Fuentes, en orden de aparición:

Documentales:

Libro: Mujeres en el periodismo cubano, por  Ana Núñez Machín, Editorial Oriente, (1989).

Impresiones en Filipinas, por Avelina Correa de Malvhey, La Habana, (1908).

Artículo: La mujer periodista, por Avelina Correa de Malvhey,   Periódico: El Mundo, 1ro. de octubre de 1906.

Sitio cubano: Ecured, Periódico El Mundo.

Artículo: Los grandes progresos de la Ciencia, por Avelina Correa de Malvhey. Revista: Bohemia, 27 de enero de 1918. 

Escrito: La primer periodista profesional, en la sección: El ayer que vive aún, a cargo de Rafael Soto Paz, Revista: Bohemia, Año 45, número 10, el 8 de marzo de 1953.

Directas:

Enrique Román, profesor de la asignatura de Historia de la Prensa para cuarto año de Periodismo, en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana. Fuente especializada, emite un juicio hipotético.

Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí. Fuente especializada, emite un juicio hipotético y valorativo.

Juan Marrero, periodista e historiador de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Fuente especializada, emite un juicio sintético.

Freddy Moros, periodista jubilado de Prensa Latina y del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Fuente especializada, emite un juicio hipotético, sintético y valorativo.

Isabel Moya, periodista y directora de la Editorial de La Mujer. Fuente especializada, emite un juicio hipotético y valorativo.

Tipos de juicios:

El juicio hipotético está presente en la declaración de Enrique Román, profesor de la asignatura de Historia de la Prensa, cuando plantea que una de las posibles causas del desconocimiento de Avelina Correa sea la no inclusión de su vida y obra dentro del programa de estudio de la carrera de Periodismo.

Asimismo, Luis Sexto, Premio Nacional de Periodismo José Martí emite la hipótesis y valoración al expresar: «necesitamos constatar si en verdad merece estar entre los periodistas relevantes por su obra y no solo por la preeminencia femenina con sueldo en un diario. Su estudio, pues, se justificaría entonces».

También,  Freddy Moros, jubilado periodista de Prensa Latina y del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, valora las condiciones de la época para el trabajo de Avelina en El Mundo, «sentarse en aquellos años en una redacción, no era nada cómodo para una mujer. La intolerancia de la época, la subestimación hacia su talento y conocimientos e incluso su presencia entre tantos hombres, fue un  acto de valentía».

Por último, Isabel Moya, periodista y directora de la Editorial de La Mujer, brinda una valoración sobre la capacidad de las féminas para la profesión y la situación por la que estas transitan actualmente: «la presencia femenina es escasa en los puestos donde se toman las decisiones más importantes, sobre todo en la prensa plana». Además, cree en la necesidad de estudiar con profundidad la obra de las primeras mujeres periodistas, como Avelina Correa.

Es válido aclarar que durante todo el desarrollo del reportaje se evidencia el análisis, por medio de las fuentes consultadas y a través de los escritos que se pudieron tomar de la periodista en cuestión. Se explica el problema y sus consecuencias.

Soportes:

Hecho: El desconocimiento de la vida y obra de Avelina Correa, a pesar de que es considerada la primera mujer que profesionalmente ejerció el periodismo en Cuba.

Antecedentes: El trabajo periodístico que realizó esta mujer para su época (1875-1927) y ser considerada la primera mujer en ejercer el oficio por pertenecer a la nómina de una redacción (El Mundo) y ganar un salario por ello.

Contexto: Este año se cumple el aniversario 140 del natalicio de Avelina Correa de Malvhey y el 114 de haber ingresado a formar a parte del periódico El Mundo.

Situaciones colaterales que pudieran incidir: La no inclusión de su figura dentro del programa de estudio de Historia de la Prensa para cuarto año de Periodismo, en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana. En 140 años solo la periodista Ana Núñez Machín, en su libro Mujeres en el periodismo cubano (1989), ha recopilado datos biográficos sobre esta  mujer y algunos de sus  trabajos más importantes. Falta de trabajos en nuestros medios que traten las personalidades del periodismo, específicamente, las mujeres de la prensa.

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