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DESDE EL MARIPOSARIO REVERDECE LA CAPITAL

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Un proyecto comunitario desarrollado en La Quinta de los Molinos, destaca como seria propuesta ecológica con posibilidades de mejorar la calidad de vida de los habaneros a partir del conocimiento y protección de la naturaleza.

Texto y foto:
HUY TRINH QUANG,
estudiante de primer de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ante la problemática de poca vegetación en la capital, el programa de desarrollo ambiental comunitario Proyecto Mariposario Educativo se convierte en una alternativa para solucionarlo. Único de su tipo en Cuba, promueve la búsqueda de alternativas de explotación sostenible de los recursos naturales y fortalece la educación, comunicación y divulgación ambiental como vías para elevar el conocimiento entre el pueblo.

El Proyecto fue creado por la Quinta de los Molinos, perteneciente a la Oficina del Historiador, la sociedad civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, la Sociedad Cubana de Zoología, el Instituto de Ecología y Sistemática y la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana.

El objetivo del proyecto es la capacitación y distribución de materiales educativos para elevar la cultura ambiental de las diferentes metas a alcanzar. Además, diseñar y divulgar materiales que resuman el conocimiento acumulado en el país sobre la fauna de lepidópteros (las mariposas y sus parientes) autóctonos.

Ulises Acosta Llanes, coordinador de la Sociedad Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, aseguró que un mariposario es un claro ejemplo del uso sustentable de los recursos naturales y una alternativa viable para la protección de especies de mariposas en peligro de extinción. Ellos pueden utilizarse con fines educativos, para mostrar el proceso de metamorfosis de estos insectos, el papel ecológico desempeñado en la naturaleza y las relaciones biológicas mantenidas con su entorno.

Un proyecto con muchos beneficios

El proyecto apoya las actividades zoológicas, talleres de fotografía y de educación ambiental propuestos para niños y jóvenes autistas, afectados por el Síndrome de Down y con retraso mental moderado, permitiendo una mayor calidad de vida y mejor uso de los espacios disponibles.

Alejandro Sarmiento, un niño autista, participó en el Proyecto Mariposario. Los animales y plantas le ayudaron a ser cada vez más enérgico y alegre. Ahora, este niño puede comunicarse con su familia y amigos de manera natural y sociable.

La Doctora Elsa Escalona Basulto, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, quien está trabajando como psicopedagoga en el Centro de Referencia de Autismo Chochó Alfonso, compartió: “El proyecto construye un ambiente específicamente para los niños con  trastornos mentales. Allí están los animales pequeños y menos agresivos, los más cariñosos y amables que no necesitan hablar para transmitir su afecto, no juzgan a las personas. Cuando los infantes le ofrecen comida y cariño, observan sus movimientos y así mejoran y desarrollan su capacidad para comunicarse.”

“La zooterapia se aplica en nuestra escuela eventualmente. Los alumnos se trasladan a lugares donde existan animales en cautiverio para que interactúen con ellos. Esto es un contacto específico y directo con la naturaleza porque se aprovecha todo el ambiente alrededor: los animales, los árboles e incentivan el juego, una actividad básica para el desarrollo del cerebro”, añadió Basulto.

El proyecto beneficia directamente a los más pequeños y los adolescentes del barrio Cayo Hueso y otras comunidades aledañas a la Quinta de los Molinos, profesores de la enseñanza primaria y secundaria de la localidad, estudiantes universitarios de las ciencias naturales y biológicas quienes pueden desarrollar prácticas laborales y tesis de grado.

Mariana Álamo Gómez, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, comentó: “El niño no tiene arquetipos ni esquemas mentales adquiridos y la naturaleza es un espacio ideal para estimular su mirada, para que se haga preguntas, para que aprenda a caer y a levantarse, a superar obstáculos y enfrentar sus miedos, a asumir autonomía y a hallar seguridad”.

Anniel Méndez, profesora de escuela secundaria Carlos J. Finlay, comentó: “Uno de esos agradecimientos es, sin duda, cuando demuestran, más allá del aprendizaje de memoria de datos científicos, haber asimilado la esencia del conocimiento mediante una sincera exposición. Logran captar la atención de cualquier especialista solo por el simple hecho de poder observar detenidamente su esfuerzo e interés personal”.

Dificultades de presupuesto y comunicación

En la actualidad, el Proyecto todavía es tan nuevo para los trabajadores como para los visitantes, lleva solo un mes en activo. Por tanto, algunas personas no prestan atención a este plan y hasta los habitantes alrededor de la Quinta de los Molinos no conocen ese lugar.

Roberto Rodríguez, coordinador del plan, expresó: “Por la novedad y la singularidad del proyecto, tenemos muchas dificultades como falta de presupuesto o especies de planta y fauna, etc… También las actividades no son abundantes e interesantes para algunos. Debemos buscar la forma para acercarlo a la población en general”.

En la actualidad, el plan está careciendo de las inversiones exteriores, por lo tanto, el parque no tiene suficiente infraestructuras, equipos como bombillo, fogón, ventilador, aire acondicionado…, para conservar y cuidar sus vegetaciones y animales.

Además, el presupuesto del Proyecto no alcanza para informar al público sobre el beneficio y atracción de este modelo, “tenemos un gran deseo que podamos popularizar la utilidad e importancia de este tipo de parque para el pueblo, pero todavía nos falta una cantidad de dinero para publicitarlo”, explicó Ernesto Rodríguez, asesor del Proyecto.

Leonardo Acosta, responsabilizado de las plantas, afirmó: “El tiempo en Cuba es de mucho calor. Normalmente, cuidar a las plantas del jardín no es fácil, y ahora tenemos que estar más atento, pues algunas se han muerto por la luz fuerte del sol y, a veces, por falta de agua”.

Camila Álvarez Alfaro, madre de un alumno de la escuela primera América Latina, manifestó: “Pienso que es un proyecto maravilloso y útil no sólo para los niños, sino también es una buena oportunidad para los adultos conocer sobre la diversidad natural de Cuba. Pero me parece que hay visitantes que no les interesan el lugar”.

Al comparar la lista planeada de flora y fauna, todavía faltan algunas especies, principalmente animales. Indira Rodríguez, instructora del Proyecto dijo que por problemas legales y la transportación, aún no llegan numerosas especies que debieron estar desde el día de la inauguración.

David Agüero Lores, especialista de Quinta de los Molinos, señaló: “Tenemos que preparar el espacio y medioambiente a los animales de una manera buena para que puedan lograr salud, no tengan cualquiera enfermedad. Esa es la razón por la que atrasamos la transportación de las plantas y animales”.

Ailen Alfonso Rivero, especialista de la Sociedad Cubana de Zoología añadió que actualmente, se acabaron las variedades de flora en su almacén de La Habana, necesita un tiempo para esperar las vegetaciones de otra provincia como Matanzas y Villa Clara.

Brian Serrano, niño de la escuela primera Juan A. Triana Pérez, comentó: “No presto atención a las plantas porque no me gustan. A mí me interesan los animales. Pero aquí hay muy pocos. Me dijeron los trabajadores que van a llegar a finales de marzo. Ya estamos en abril. Entonces, ¿cuándo llegan?”

Para una ambiente bello y limpio

Desde el punto de vista ecológico se pueden reproducir especies en peligro de extinción con el objetivo de liberarlas posteriormente en aquellos hábitats que han sido o están en proceso de recuperación. Actualmente, en La Habana, se pueden observar unas 80 especies de mariposas durante la primavera.

“Este programa fue creado para mejorar la calidad de vida de los habaneros a partir del conocimiento y protección de la naturaleza. Además, puede constituir un atractivo turístico muy importante ya que muchas personas de otros países no conocen las mariposas cubanas”, aclaró Indira Rodríguez, instructora del Proyecto.

El centro en cuestión cuenta con un área de cría para las larvas de mariposas, fundamentalmente cubanas. Tiene capacidad para cerca de 20 especies autóctonas y también se podrán reproducir algunas foráneas.

Según estadísticas del centro, el Jardín Quinta de los Molinos tuvo su máximo esplendor en los primeros veinte años del siglo XIX, llegando a tener representadas más de 1.000 especies de plantas tropicales, sobresaliendo las cubanas, incluyendo, además, estanques y fuentes, con peces y plantas acuáticas.

Celia Matos Silva, estudiante de la Facultad de Biología, comentó: “Los animales y plantas de allí son muy abundantes. Los niños y jóvenes pueden visitar para aumentar su conocimiento y sentido de conservar el ambiente natural.”

En el interior del centro hay muchas variedades de plantas y flores que brotan la mayor parte del año. Además, están construidos senderos de lajas, de 80 centímetro de ancho, para el paso cómodo y seguro de los visitantes.

Dentro de la parcela están incluidas luminarias en la parte de los senderos, “para casos muy necesarios en que sea imprescindible entrar de noche a este jardín. Habrá una ampliación en el futuro, calculamos que los gastos de mantenimiento del espacio serán mínimos y prácticamente auto sostenibles una vez creadas las condiciones óptimas en su interior”, aseguró Ernesto Rodríguez.

Luego de la remodelación, el recorrido será en circuito cerrado, de manera que se minimicen los accesos al parque, retornando el visitante a la puerta de entrada.

En un futuro no lejano

Hasta mediados de abril (2015), según estadísticas del Centro Información Técnica de Medioambiente (CITMA), el Proyecto incrementó en un 25 por ciento la abundancia y riqueza de plantas y animales en el Jardín.

Javier A. Romero Ramírez, especialista del Instituto de Ecología y Sistemática, opinó que el Proyecto necesita popularizarse y dar las informaciones interesantes que llamen la atención del pueblo.

“En el plazo de dos años, añadiremos, según lo previsto por el plan, los tipos de mariposa faltantes, la vegetación y también el personal para cuidar y manejar las plantas del jardín”, añadió.

Pie de foto: Gracias al Proyecto Mariposario Educativo, los niños pueden aumentar su conocimiento y sentido de cuidar el ambiente natural.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transición: Repetir un concepto en cada uno de los segmentos que se desea relacionar. Describir la situación actual del Proyecto. Proponer y buscar posibles soluciones al conflicto.
Tipo de cierre: Proyectivo.
Tipo de reportaje: Interpretativo-Proyectivo.

 



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