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CAMINANDO POR JESÚS DEL MONTE

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KARLA CASTILLO MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si las arterias son las encargadas de llevar la sangre oxigenada al corazón, ¿qué lleva hoy la arteria Diez de Octubre al corazón de La Habana? Pues nada sano, solo suciedad y tristeza. ¡Cuánta belleza, creatividad y laboriosidad del pueblo habanero ha desaparecido por el paso del tiempo, el abandono y el descuido!

Un habanero de principios del siglo XX, que conoció esta avenida en todo su esplendor, si caminara hoy día por ella no la reconocería. Los lugares emblemáticos han desaparecido y los que no, están en ruina o han cambiado su función.

En un recorrido hipotético desde Agua Dulce hasta La Palma encontramos el primer punto emblemático: el cine Florida, ya en ruinas. Caminando por aceras dañadas y portales en peligro de derrumbe damos con la esquina de Toyo, marcada hoy, más que por su popular prestigio por la panadería que aunque todavía existe solo es una sombra de su pasado, por un portal apuntalado en precario equilibrio.

Llevaría miles de páginas seguir por esta ruta y describir todo lo bello y funcional que en su momento fueron lugares que han desaparecido como los cines Apolo, La Palma y Tosca, la tapicería Capri, bazares, tiendas, el Gran Cinema, el copelita de la Víbora, sastrerías, zapaterías y otros muchos talleres familiares.

La tradición e historia de esta avenida es conocida por personas que ven con añoranza su antiguo esplendor. No es Diez de Octubre la calle donde realizaban la venta de muchos productos comestibles, ahora en extinción, tampoco se percibe en ella el aroma del pan o el café recién tostado. Solo es ya una calle que vive en la sombras del ayer.

 



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