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EN EL RESCATE DE IDENTIDAD Y CULTURA

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A 80 años de la fundación del Mensuario de Avance Proa, solo se han localizado seis números, cuyos contenidos resultan desconocidos para los artemiseños.

Texto y fotos: 
YAIMA MALAGÒN FRANCHI-ALFARO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La provincia de Artemisa es pródiga en medios de comunicación, pues posee el periódico El Artemiseño, una emisora y el canal televisivo ARTV. Sin embargo, pocos conocen que hace 80 años comenzó en el territorio la pasión por divulgar los acontecimientos culturales más relevantes.

En tal empeño, el joven periodista Fernando G. Campoamor fundó el Mensuario de Avance Proa, que aunque de corta duración, desde noviembre de 1935 hasta el año 1936, tuvo trascendencia en la época, pues en sus páginas colaboraron escritores y periodistas de la talla de Alfonso Hernández Catá, Juan Marinello y Ángel Augier.

Mayra Carbajal, museóloga de la provincia, precisó que se han localizado seis números, el último de los cuales correspondió a noviembre de 1936 y que hoy los guarda, celosamente, Carmen María González, sobrina de Campoamor.

Así, Daniel Suárez Rodríguez, presidente de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) en la provincia, destacó que de acuerdo con estudios tipográficos, la portada de  la publicación fue invariable en todos los números, salvo el color de la impresión: un velero cuya proa llevaba grabada la palabra América, y que “hería con su quilla desafiante las olas bravías”.

No obstante, pese a la reconocida labor divulgativa de la cultura artemiseña que tuvo, Suárez Rodríguez subrayó: “Actualmente solo dos tesis de Diploma y una pequeña síntesis en el Diccionario de Literatura Cubana, hacen referencia a la revista, de ahí que deviene escaso el material para su estudio”.

Joel Mayor Loràn, periodista del semanario El Artemiseño, relató que para realizar su tesis de Diploma en el año 1994, comenzó con la referencia sobre Proa del Diccionario de Literatura Cubana, ya que no había fuentes bibliográficas que ahondaran en el tema, pero lo que más aportó a su investigación fue el haber conocido y conversado personalmente con Campoamor.

Por otra parte, Zoila García, miembro de la UNHIC provincial, en su tesis de Diploma expuso que, inevitablemente, la revista desapareció por motivos económicos; sin embargo, contribuyó a promover las ideas avanzadas que predicaban sus páginas.

Afianzando el interés que suscitó la publicación, Jorge Ibarra Guitart, investigador del Instituto Nacional de Historia de Cuba, comentó: “Tuvo la iniciativa de crear el grupo Amigos de Proa que reunía a intelectuales. Con esta alternativa se pretendía recaudar una cuota voluntaria de cinco centavos, abonados por los integrantes de este colectivo, con el propósito de financiar la revista”.

En el año en que transcurre un aniversario cerrado de la fundación del Mensuario de Avance (2015), de 49 periodistas en la provincia, solo seis recordaron la existencia de Proa, estadística que revela un 88 por ciento de desconocimiento de la misma, mientras la periodista Yarima Córdoba, del canal ARTV, dijo conocer el nombre de algunos colaboradores de la publicación.

Como órgano del Grupo Proa en Artemisa, la revista fue portavoz de las inquietudes de varios escritores del municipio, quienes aunaron sus esfuerzos para dar vida a esta publicación y a otras empresas culturales, todas encaminadas a fortalecer el movimiento intelectual y artístico en el interior del país.

Según datos recogidos en el Diccionario de Literatura Cubana, tenía como lema “Hoy: realidad, contacto. Ayer: anhelo y esperanza”, y mantuvo tres secciones fijas: “Motivos y puntos”, dedicada al comentario de noticias culturales de índole nacional; “Libros”, que reseñaba los últimos ejemplares divulgados; y “Revistas”, la cual mencionaba  a las publicaciones periódicas recibidas.

En otra instancia, Rafael Báez Marchante, profesor de Historia de la Universidad de Artemisa, expresó que a pesar de sus 32 años de experiencia impartiendo la asignatura, no sabía de la publicación; mientras, Elaine Puerta y Yasiel Chico, estudiantes del preuniversitario Eduardo García Lavandero, tampoco conocían de ella y destacaron la importancia de estudiar los acontecimientos que marcaron hitos en el territorio.

Para Carmen María González, sobrina de Campoamor, resultó triste que no se conozca, principalmente en las nuevas generaciones, pues comentó que en el municipio y en toda Cuba, descartando a la Biblioteca Nacional, solo existe la compilación que su tío le dejó: “Es imprescindible rescatarla”.

Fernando G. Campoamor recibió el Premio Periodístico de la Comisión Nacional del Centenario de José Martí, fue asiduo colaborar de Bohemia y trajo a suelo artemiseño personalidades como Pablo Neruda, Ernest Hemingway y Gabriela Mistral.

“Pienso que todos los artemiseños deberíamos de tomar partido en la divulgación de los datos conservados de Proa, para alcanzar esa postura que manifestó el poeta Ángel Augier al expresar: ‘Créeme que la siento como una cosa mía. Late en ella el pulso vital de nuestra generación, todo angustia y entusiasmo: angustia rebelde de presente y entusiasmo fecundo del futuro’”, concluyó Suárez Rodríguez, historiador de Artemisa.

Pie de foto: Única compilación de revistas Proa, en Artemisa, desde su fundación en 1935, hasta la desaparición en 1936.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Comentado con mezcla de Contraste.
Tipo de nota interpretativa: Explicativa.

Tema: El aniversario 80 años de la fundación de la revista artemiseña Proa, por el periodista y escritor Fernando G. Campoamor y su desconocimiento.

Situación problémica: Desconocimiento de la revista Proa en el municipio de Artemisa, en el cual fue fundada.

Objetivos colaterales: Demostrar cómo influyó en la historia local, a pesar de su efímera existencia. Dotar de sentido de pertenencia al municipio de Artemisa por esta publicación y que sea más investigada.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Diccionario de Literatura Cubana, Tomo II, 1984, p.832.

Tesis de Diploma Fernando G. Campoamor: la época de un hombre proa. Autora: Zoila C. García Quesada (2011).

Directas:

Daniel Suárez Rodríguez, presidente de la filial de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) en Artemisa. Especializada y oficial. Juicio de valor.

Jorge Ibarra Guitart, investigador del Instituto Nacional de Historia de Cuba. Especializada y oficial. Juicio de valor.

Mayra Carbajal Torres, museóloga de la provincia. Especializada y oficial. Juicio analítico.

Joel Mayor Loràn, periodista del semanario El Artemiseño. Implicada. Juicio analítico y de valor.

Carmen María González, sobrina de Fernando G. Campoamor. Implicada. Juicio de valor.

Rafael Báez Marchante, profesor de Historia de la Universidad de Artemisa. Secundaria. Juicio  de valor.

Elaine Puerta y Yasiel Chico, estudiantes del preuniversitario artemiseño Eduardo García Lavandero. No implicadas. Juicio de valor.

Soportes:

Hecho: Desconocimiento de la revista Proa en el municipio de Artemisa.

Contexto: La celebración del aniversario 80 de la fundación de Proa, por el periodista y escritor Fernando G. Campoamor.

Antecedentes: La revista logró conquistar un lugar en las letras cubanas, al ser reconocida como una publicación en la que dejaron su impronta excelentes escritores. Su proyección latinoamericanista y su compromiso sociopolítico la ratificaron como una revista de vanguardia.

Situaciones colaterales que pudieran influir: La escasa divulgación de temas relacionados con la historia local.

Tipos de juicios: De valor y analíticos.



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