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VOCACIÓN DE REGUETONERO

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El reguetón, con más de 10 años en Cuba, todavía genera controvertidos criterios acerca de su contenido musical.

ARIEL PAZOS ORTIZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Fotos: DARLENE ORTEGA.

“Mami, grita si tú quieres un tubazo”, “quimba pa´ que suene” y “voy a bajar al pozo si no hay hierba en el jardín”, entre otras, son frases popularizadas por intérpretes del reguetón, una música seguida por muchos y criticada por otros.

A las opiniones de estudiosos y funcionarios de Cultura se oponen los criterios de un público que la acepta, consume y defiende. Para algunos de sus detractores, incluso, no debe considerársele un género musical, pero ¿todo el reguetón es necesariamente nocivo a los valores sociales?

Maelin Valdés, profesora de Historia de la Facultad de Estomatología de la capital, opinó que esas canciones denigran a la mujer. “Hay que poner un alto: están hechas por una persona sin cultura, grosera, machista. Un hombre, si quiere a su madre y tiene hermana, no hace ese tipo de canciones”, expresó.

No obstante críticas de esa índole, el joven villaclareño Dainiel Consuegra comentó: “A pesar de lo que se dice, me encanta el reguetón, las canciones son buenísimas para bailar y a todo el mundo le gustan ya que en las fiestas o una disco la gente lo bailan y cantan”. Sin embargo, Natacha García, de 54 años, comentó: “Hace mucho ruido, no hay armonía, mientras que las letras, por lo general, son repetitivas y casi todas vulgares”.

¿Todas las letras son iguales?

Un fiel exponente de la música popular, Paulo FG Fernández Gallo, es del criterio que en el reguetón predominan el lenguaje agresivo y elementos lesivos desde el punto de vista social, pero agrega que “en materia de música, lo importante es el valor a partir de la calidad. No importa el punto de vista musical, sino que tenga un buen sentido”. Sin embargo, “este género ha quedado un poco por debajo, pues lo que más ha hecho son productos con deficiencias desde el punto de vista interpretativo: las desafinaciones, las letras, la vulgaridad…”, comentó.

No obstante, para Roberto Hidalgo, conocido por Yomil e integrante de Los Cuatro, esta música es la que gusta a la juventud. Sobre la cuestión de las letras, uno de los aspectos más criticados, declaró: “La música es infinita y para hacer reguetón no hace falta decir malas palabras. La hacemos chabacana por el estilo de la calle, pero sin usar términos obscenos. Nuestro trabajo es hacer que la gente baile. Sin embargo, hay quienes no piensan en esas partes y se van por el facilismo”.

Esta postura no es unánime entre los reguetoneros. Por ejemplo, en entrevista para la revista estadounidense Vista Semanal, el pasado 21 de enero (2015), Osmani García confesó que en él sí es intencional usar frases en directa alusión a temas sexuales: “Si tú eres periodista y trabajas en un noticiero y te pagan por hablar de guerra, ¿quién eres tú para criticarme a mí por hablar de sexo?”, manifestó.

Algunas personas opinan que aunque es cierto que suelen tener letras prosaicas, canciones de otros géneros también transmiten ideas cuyo doble sentido raya en la vulgaridad o denigran a la mujer. Orlando Vistel, presidente del Instituto Cubano de la Música, declaró en entrevista a Granma el 30 de noviembre de 2012 que no se trata exclusivamente del reguetón, pues expresiones banales y mediocres se registran en otras prácticas musicales y acotó, además, que sería de gran ayuda instrumentar normas jurídicas para regir su uso en los medios de difusión.

En ese sentido, Eldris Barrios, graduada de la Escuela Nacional de Arte, critica estribillos de salsa como: “…en La Habana el amor es con el pollito afeitado”, de Arnaldo y su Talismán, y “cuando no se ven bonitas, en la cama te la tiran rica”, de Charanga Habanera. “Se puede ser atrevido y pícaro, pero hay un límite que tienes que establecer. Con inteligencia se logran tocar todos los temas que se quieran”, acotó Norisley Valladares (El Noro), ex cantante de la agrupación “Pupy y los que son son” y actualmente director de su propia orquesta.

¿Problema de época?

En ocasiones se plantea que muchas personas de las generaciones mayores lo critican y rechazan porque es una música “nueva” y, a la vez, ajena a su tiempo. Con dicho argumento, usualmente se pretenden justificar sus deficiencias artísticas y la intencionalidad de las canciones, pues, según algunos, este tipo de música es propia de la juventud, mientras que individuos de otras edades no se identifican con ella por la razón de pertenecer a épocas distintas.

Sobre este aspecto, El Noro explicó: “La juventud se identifica más con él que con otra música, porque sus protagonistas son de esta generación, mientras que otras agrupaciones han envejecido y muchos de sus directores no dan protagonismo a los cantantes jóvenes, por lo cual no hay identificación generacional. Es normal y a veces no queremos aceptarlo: creemos que el tiempo no pasa y que seremos el número uno de forma vitalicia”.

Pero para algunos no es un problema generacional. “No depende de la época. Hay gente joven que no le gusta y hay gente mayor que sí le gusta. Es gusto personal y estético, con el cual no se nace, sino que se crea a lo largo de la vida”, expresó el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Ramón Cabrales, licenciado en Estudios Socioculturales.

Para Dialexis Cairo, ama de casa de 46 años, esa música “no sirve, es marginal y habla de sexo explícitamente”. Sin embargo, Manuel Carvajal (El Príncipe), miembro del reguetonero grupo Desiguales, recordó que cuando surgió la timba muchos no la aceptaron y después tuvo su momento. “Hay que vivir con la generación, hay que vivir con los tiempos. No puedes decir esto es correcto y esto no porque la verdad es relativa, y quien determina lo que es ´correcto y lo que no´, a lo mejor no es de esta generación”, agregó.

El reggaetón, ¿género musical?

Otro aspecto de la polémica es su consideración como género musical, pues para algunos no debe situársele en esa categoría.

“Considero que sí es un género: existen otros con canciones más groseras y contradictorias que las de reguetón. Pasa con temas extranjeros, en inglés, por ejemplo, que la gente va cantando por la calle, como si fueran mejores que los de producción nacional cuando contienen frases y palabras obscenas, pero disfrazadas con ritmos más ‘decentes’”, afirmó Naomi Moreno, estudiante de Medicina.

La Máster Vivian Giro, profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, sostiene el criterio de que las canciones tienden a ser chocantes, pero “como género es válido y legítimo, pues en él hay propuestas diferentes, lo que preocupa es la intencionalidad de las letras”.

“El género debe englobar productos musicales que transmitan una consistencia artística lograda, que pueda trascender y llegar a las masas sin perder de vista los elementos relacionados con la calidad musical y la ética social, y esa música carece de estos parámetros”, apuntó Daniel Mayo, joven instructor de arte. 

Sobre esto, Yomil explicó: “Aunque muchos digan que no, sí es un género, pero urbano y posee, precisamente, aspectos de los bajos estratos sociales, con elementos costumbristas como reflejo de la realidad en la sociedad”.

Justos por pecadores 

Es perceptible que en los medios de difusión no se promocionan realizaciones musicales de este tipo al mismo nivel que otras. Incluso, es notoria una relativa exclusión. Aun cuando parte del reguetón no cuenta con las cualidades requeridas para ser un buen producto cultural, también existen producciones bien hechas artísticamente. Sin embargo, suele acontecer el fenómeno de la generalización y materiales más logrados son ignorados o considerados “harina del mismo costal”.

Mirta Fernández, jefa de planta de Radio Rebelde, explicó que en los programas musicales de ese medio, que tiene condición de emisora política, resulta muy poco frecuente porque es una música contradictoria con su perfil y banal, aunque en otras cadenas radiales logra ser más aceptado.

Para Milton López, estudiante del preuniversitario José de la Luz, en el capitalino municipio Cerro, todo el reguetón no es malo, pues juega con el doble sentido y profundiza en aspectos de la vida cotidiana que muchos géneros no quieren tratar. “Nos identifica y contribuye a nuestra identidad como cubanos”, añadió.

“Cuando un sector se siente marginado suele responder de forma contraria. Los han marginado, pero se han buscado esa reputación por los temas que abordan, y de la forma que tratan sus videos clips rompen con la ética de la sociedad”, señaló El Noro.

Al respecto, Paulo FG opinó que es una cuestión de perspectiva de las personas. “No excluyo ningún género musical. Para mí, todos son valiosos, son una forma de sentir y de expresión del ser humano y los movimientos sociales. Más que marginar, se debe ser contestatario. Marginar es un error”, afirmó.

Un ejemplo de esta música lo explicó El Príncipe al referirse a la tendencia de su grupo: “Desiguales parte del concepto de hacer lo urbano desde otra proyección, de tratar de limar esos detalles por los cuales nos acusan siempre de que es una música vulgar que no tiene clase”.

Sobre ello, Cabrales afirmó: “Cualquiera canta, ese es el problema, y no hay selectividad. Dentro de todos los reguetoneros deberían escogerse los mejores, los que realmente pueden salir a nivel nacional, o incluso, internacional. También depende de la dirección de Cultura del país. Recuerdo una reunión en la cual Abel Prieto (cuando era ministro) dijo que a él no le gustaba el reguetón, pero no se podía prohibir. Gente más drástica ha dicho que se prohíba, que no se ponga en la radio ni en la televisión.

“En realidad eso no debe hacerse. El reguetón, independientemente de no ser la alta cultura, es cultura latinoamericana: surgió en Panamá, se desarrolló, básicamente, en Puerto Rico y está inundando a toda América Latina. No podemos estar en contra de eso.  Hay que darle espacio para que confluyan artistas de calidad, con buenas letras, pero no creo que se deba discriminar”, concluyó.

Pie de fotos: 1-En las canciones de Osmani García es frecuente la alusión a temas sexuales; 2-Siempre va a haber gente que no esté de acuerdo con tu punto de vista: el buen trabajo es el que determina al final del día”, expresó Manuel Carvajal.

Ficha técnica:

Tipo de título: genérico.

Tipo de entrada: De apelación directa.          .

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.

Tipo de transiciones: Por subtítulos: ¿Todas las letras son iguales?, ¿Problema de época?, El reggaetón, ¿género musical? y Justos por pecadores.

Tipo de cierre: De comentario para cerrar el ciclo.

Tipo de reportaje: Interpretativo Explicativo.

Tema: El reguetón en Cuba.

Situación problémica: La discriminación del reguetón en Cuba.

Objetivos colaterales: Demostrar que el reguetón, a pesar de tener detractores, es un género musical que no solo presenta producciones prejuiciosas. Analizar la existencia de otros géneros musicales que también promueven letras nocivas para la sociedad.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Entrevista a Orlando Vistel. Granma. 30 de noviembre de 2012.

Entrevista a Osmani García. Vista semanal. 21 de enero de 2015.

Directas:

Maelin Valdés, profesora de Historia de la Facultad de Estomatología de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana. Tipo de fuente: secundaria. Tipo de juicio que emite: valorativo, disyuntivo.

Joven villaclareño Dainiel Consuegra. Tipo de fuente: secundaria. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Natacha García. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Cantante Paulo FG Fernández Gallo. Tipo de fuente: implicado. Tipo de juicio que emite: valorativo, disyuntivo.

Cantante Roberto Hidalgo. Tipo de fuente: implicado. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Eldris Barrios, graduada de la Escuela Nacional de Arte. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Norisley Valladares (El Noro), ex cantante de la agrupación “Pupy y los que son son”. Tipo de fuente: implicado. Tipo de juicio que emite: valorativo, disyuntivo.

Ramón Cabrales, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, licenciado en Estudios Socioculturales. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Dialexis Cairo, ama de casa de 46 años. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Manuel Carvajal (El Príncipe), miembro del reguetonero grupo Desiguales. Tipo de fuente: implicado. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Naomi Moreno, estudiante de Medicina. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Máster Vivian Giro, profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: testigo. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Daniel Mayo, joven instructor de arte. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Mirta Fernández, jefa de planta de Radio Rebelde. Tipo de fuente: especialista. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Milton López, estudiante del Preuniversitario José de la Luz, en el capitalino municipio Cerro. Tipo de fuente: implicada. Tipo de juicio que emite: valorativo.

Soportes:

Hecho: La discriminación del reguetón cubano.

Antecedentes: Prejuicios existentes desde el surgimiento del reguetón.

Contexto: Preferencias musicales de la sociedad cubana en la actualidad.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: La mala fama que tiene el reguetón como manifestación musical cuando existen otros géneros que también vulneran los valores sociales.

 



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