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BOCA CONTROLADA, CÁNCER PREVENIDO

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Aristas sobre la relación nutrición y cáncer devela el doctor Jesús Barreto Penie, jefe del Grupo de Apoyo Nutricional (GAN).

Texto y foto:

ALEJANDRA ANGULO ALONSO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El cáncer es la primera causa de muerte en Cuba y el principal problema de salud. El año 2014, antes de su cierre, muestra un reporte de 40 mil nuevos casos, lo que sitúa al país entre las más altas tasas de incidencia en América Latina.

Con el propósito de develar algunas aristas de la relación nutrición y cáncer, me dirigí a la oficina del doctor Jesús Barreto Penie, especialista en Medicina Interna, jefe del Servicio de Nutrición Clínica y del Grupo de Apoyo Nutricional (SNC-GAN), en el capitalino Hospital Hermanos Ameijeiras.

-¿Qué probabilidades tiene de enfermar de cáncer una persona que lleve una dieta inadecuada?

Alta, aunque no se puede hablar de estadísticas en Cuba. Estudios multinacionales de corte epidemiológico demuestran que el hábito de no consumir vegetales frescos, en cantidades suficientes, aumenta las posibilidades y el riesgo de sufrir cáncer.

Una mujer que aumenta dos tallas de ropa, después de los 20 años, tiene hasta un 60 por ciento de probabilidades de sufrir cáncer de mama en la menopausia. Otro ejemplo, más impresionante, niños que comen “perritos calientes”, tienen hasta un 230 por ciento de probabilidades de sufrir un tumor cerebral.

-Pero estos “perritos” forman parte del menú de círculos infantiles, escuelas primarias y hasta del comedor del Instituto de Oncología…

Ah, bueno, yo te comenté el resultado de un estudio, pero las evidencias científicas se basan en el análisis de muchas investigaciones metodológicas. Ahora, no cabe duda de que la incorporación de una serie de sustancias químicas a los alimentos, para preservarlos o darles más sabor, puede afectar el aparato genético y condicionar cáncer.

Un ejemplo clásico es el jamón que contiene sal de nitro, sustancia capaz de provocar cáncer de esófago y estómago. Sin embargo, esto no significa que se prohíba producirlo, venderlo, o ingerirlo. Comer un pan con jamón no provoca cáncer, esto sucede cuando se convierte en un hábito.

-¿Existen evidencias de que la carne de res sea cancerígena?

La evidencia científica, desde la base de la biología molecular, no existe y no está documentada. Ahora bien, muchos estudios demuestran el aumento de la incidencia de esta enfermedad, en grandes consumidores de carne de res. 

-¿Qué relación existe entre comer las carnes fritas y el cáncer?

Este es un problema relacionado con las grasas. El modo de elaboración de la comida, también puede producir cáncer y depende mucho del aceite con que se fría, pues las altas temperaturas lo descomponen en elementos de alto poder cancerígeno.

Cuando usted va al Ditú, lo que se come está elaborado con el mismo aceite utilizado ayer y antier. Ellos reciben su asignación, pero no lo recambian. El pollo frito del Ditú está “envenenado” y a lo mejor el de una paladar también. Realmente el aceite idóneo, es el de oliva.

-El cubano promedio no puede costear el aceite de oliva, ¿cuál es la alternativa?

Comer poco frito y no reutilizar el mismo aceite.

-¿Qué opina de que en la libreta de abastecimiento hayan cambiado el pescado por pollo?

Esto obedece a una circunstancia económica, e incluso, a una coyuntura medioambiental. Fíjate, resulta paradójico que Cuba, una isla, por tanto, rodeada de agua, no tenga pescado, todo el mundo lo dice. En el mundo la industria pesquera se ha visto afectada por el cambio climático, los precios se han disparado en el mercado internacional y Cuba no puede garantizar a precios subvencionados una canasta básica, donde todas las semanas se pueda consumir pescado. Entonces acudimos a las fuentes de proteína alternativas y nos quedamos con el huevo y el pollo.

Pero desde el punto de vista nutricional, no contar con pescado en la dieta no es bueno. Por otra parte, el pollo que nosotros comemos tiene factores de riesgo. Es pollo de granja, criado con hormonas, eso lo sabe todo el mundo.

-¿Cree que hace falta una promoción de salud más efectiva para fomentar la educación nutricional en Cuba?

Lo que hace falta es una promoción más continuada y sostenible. Sacarla un poco del encasillamiento, como el programita ese que anda por ahí de vivir 120 años. Como sabes, en la sociedad hay líderes formales e informales, estos últimos son los que tienen mayor posibilidad de acercar estos conocimientos a la conciencia del pueblo.

-¿Considera que el reciente Congreso Oncología 2014 y el Simposio Internacional de Nutrición y Cáncer han abierto las puertas a un mayor conocimiento y discusión de este tema?

Sí, de todos los congresos de Oncología que se han realizado en Cuba, este es el segundo en que se ha incorporado el tema de la nutrición. ¡Imagínate tú! La primera vez fue en el 2009, cuando me invitaron a impartir una conferencia magistral con un pase a sesión, eso significa sin almuerzo, merienda, ni nada; pero mi objetivo era dejar la pista caliente. La propia vida ha demostrado que la exclusión del tema no se puede seguir haciendo. Los que tratamos a los pacientes con cáncer ya tenemos esa conciencia. Es a los jefes a los que no les llegan bien estos mensajes.

-Por último doctor, ¿qué se sirve en su mesa?

Considero que todos los alimentos son buenos, los malos somos nosotros a la hora de seleccionarlos, combinarlos, elaborarlos y comerlos. Yo como de todo, no me privo de nada. Bueno, lo único que no me gusta es la berenjena.

Pie de foto: El Doctor Barreto dialoga sobre nutrición y cáncer en la sede del Grupo de Apoyo Nutricional (GAN).



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