Facebook Twitter Google +1     Admin

OTRA MIRADA A AUGUSTO BLANCA

20160518175939-gabriela.jpg

El músico holguinero es uno de los referentes del género trovadoresco  en Cuba, al cual ha dedicado gran parte de su vida.

GABRIELA CARIDAD TAMARIT GUERRERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para quien no lo conoce, parece uno más; para el que admira su música, detenerlo en pleno viaje en la calle se vuelve imprescindible. No le molesta, es la muestra de agradecimiento que recibe del pueblo al que canta.

Augusto Blanca es un hombre libre, de alma y espíritu. Graduado de Artes Plásticas, escenógrafo, amante del teatro y la buena música, decidió adentrarse en el mundo trovadoresco con solo 17 años cuando vivía en Santiago de Cuba y fue en la Casa de la Trova donde descubrió qué era lo que verdaderamente le gustaba.

Conoció y aprendió de los grandes de la trova tradicional: el Trío Matamoros, Sindo Garay y El Cuarteto de Oriente; junto a ellos interpretaba sus composiciones ¨raritas¨, aunque se las atribuía a un loco de su pueblo por temor al rechazo. ¨Cuando escuché la cancionística de Silvio, sus relatos e historias, me vi reflejado en él¨.

El autor del álbum Regalos, confiesa que sus mayores inspiraciones para componer son su esposa, a quien dedicó esta ¨serie de regalos¨ y la propia vida. ¨Además de las experiencias personales, mis estrofas nacen de las vivencias de la gente; el objetivo de un trovador es hacer al público protagonista de tus historias¨.

Nunca quiso ser famoso, solo hacer canciones tal y como él las concebía; aunque en la adolescencia ya había ganado éxito con el Trío Nocturno, en Banes. Lograr el respeto y reconocimiento del pueblo es su mayor alegría profesionalmente; en el aspecto personal, encontrar el amor verdadero y tener la dicha de construir una excelente familia.

En sus ojos recae el recuerdo acumulado durante 70 años. ¨Vi morir a uno de mis hijos, el de 27 años. Fue un niño toda su vida debido a la discapacidad mental. Es una espina amarga con la que vivo. Mi espina dulce –sonríe-,  es la distancia que me separa del otro. Sé que escogió su camino, pero no por ello lo siento tan lejos¨.

Sin embargo, le consuela tener a los trovadores de su generación como hermanos. ¨Todos somos una familia, cada vez que parte alguien, como Santi Feliú, el dolor nos ahoga. Aunque ya nos vamos preparando para dejar el tren de la vida, aun así, siempre duele¨.

Siente orgullo de haber formado parte de esa concepción que dio una nueva esperanza a los amantes del género, pues, con solo 27 años, junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros más, fundó el Movimiento de la Nueva Trova. Luego comenzó a trabajar con María Eugenia García y Adolfo Gutkin en el teatro, elenco donde surgió la Teatrova, fusión que hacía de la obra una canción muy larga con enlaces entre lo actuado y lo cantado.

Su casa, convertida en espacios de tertulia, acopla los acordes de la guitarra con las historias de sus canciones. Muchas fotos, discos en la pared, pinturas de su autoría y equipos de sonido adornan la guarida, espacio que incita a descubrir los secretos de una vida agitada.

Más allá de su labor artística, existe un Augusto carpintero que perfecciona estantes y un bailador que disfruta del ritmo acompasado; también vive un Augusto con confianza en las nuevas generaciones de trovadores. ¨Es ese género que nunca se olvida. Considero que ahora más que nunca hay efervescencia entre los jóvenes respecto a él¨.

Para quien ha logrado un lugar cimero en la música cubana, el tiempo representa una fuente inagotable de sorpresas. ¨Tengo muchas ambiciones todavía, siempre se me ocurre algo que hacer.  Hoy trabajo en varios planes, entre ellos, dos discos nuevos y uno se llamará Abrir el corazón de par en par. Seguiré componiendo para el teatro y fundamentalmente para los niños, que tanto lo necesitan¨.

¿Cómo le gustaría que lo recordaran?: ¨Como un muchacho de mi pueblo que cantaba canciones con su guitarra¨. Entonces se palpa, con la mano derecha, sin darse cuenta, el lado del corazón, ¿acaso no puede un gesto decirlo todo?

Pie de foto: Augusto Blanca considera que el objetivo de un trovador es hacer al público protagonista de sus canciones.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris