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DIFERENCIA EN EL USO DEL ESPAÑOL EN CUBA

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"Aunque el paradigma del uso de cualquier idioma sería que todos habláramos exactamente igual, esto no ocurre así, incluso entre zonas geográficas de un mismo país", afirma Adyz Lien Rivero Hernández, filóloga de la Editorial Nuevo Milenio.

HUY TRINH QUANG,
estudiante de primer año del Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El español “cubano” es la forma del castellano usado en la Isla, considerado una de las formas más difíciles de la lengua, no sólo por lo complicado de la estructura de la oración, sino también por diferencias de uso del lenguaje de cada zona del país, afirma la filóloga Adyz Lien Rivero Hernández, especialista de la Editorial Nuevo Milenio, radicada en La Habana.

-El lenguaje cubano nace predominantemente del español hablado en las Islas Canarias, influido por España, la población indígena y la cultura del Caribe, pero todavía existen algunas diferencias del uso. ¿Cuáles son?

Aparte de las Islas Canarias, otra influencia en la forma de español de Cuba es la de las tribus indígenas que vivían aquí antes de la colonización española, que es la característica más notable en la variedad de vocabulario que existe en Cuba que no aparece en otras naciones de habla hispana.

Uno de los rasgos más notables de español de Cuba es la pronunciación suave de las consonantes, sobre todo, al final de las palabras. La “s” y la “r” finales de palabras se pronuncian bastante débilmente y a veces no se pronuncian en absoluto.

No es sólo la pronunciación lo que es diferente en Cuba, también el vocabulario muestra alternativas al castellano europeo. Algunos cambios de palabras tienen su origen en el uso político. Por ejemplo, en Cuba usamos la palabra “compañero” más a menudo que “señor” para dirigirse a alguien desconocido. Otras palabras son “bodega”, que significa “tienda”, “chama” para “niños” e incluso frases típicamente cubanas como “¿Qué bolá?", que significa "¿qué pasa?".

-No sólo existen diferencias en el uso del español entre Cuba y otros países de la América Latina, sino también entre provincias de la Isla. ¿Por qué ocurre?

Aunque el paradigma del uso de cualquier idioma sería que todos habláramos exactamente igual, esto no ocurre así, incluso, entre zonas geográficas de un mismo país. Estas variaciones pueden ocurrir por diferentes causas, siendo la más frecuente de ellas, la migración extranjera hacia estas zonas.

Por ejemplo, en la zona oriental del país, en un momento dado de la historia, hubo una creciente migración y posterior asentamiento de haitianos, franceses, y esto, por supuesto, significa la incorporación de nuevos vocablos propios de esos nuevos habitantes.

Los asentamientos aborígenes también influyen en el fenómeno de la variación lingüística; aunque el suceso no sea tan notable en Cuba como sí lo es en otros de Latinoamérica, por la exterminación masiva a la que fueron sometidos nuestros aborígenes, todavía podemos encontrar regiones en las que tienen una mayor permanencia vocablos propios de las comunidades primitivas.

-¿Y cuáles son, por ejemplo, esas palabras aborígenes que llegan a nuestros días?

En los nombres de los lugares geográficos, desde el nombre Cuba (después Colón usaría para referirse a la isla, siguiendo con el lenguaje monosilábico propio de la lengua aruaca, etimológicamente significa “verde, dentro”. Es decir huerto, jardín), hasta el de provincias como La Habana o Camagüey y de otras localidades como Bayamo, Baracoa, Toa, Bariay, Yara, incluso la conocida marca de tabaco cubano Cohíba.

Además, aparecen otros vocablos como cocuyo, formada por co, que significaba en aruaco “ojos”, cu, es “verde” y yo, “brillantes”. La conocida y tan usada “jaba” con la cual los aborígenes designaban lo mismo que nosotros hoy, pues así llamaban a lo que usaban para transportar sus cosas. Ja en lengua aborigen significa “lleva” y ba, “dentro”.

-¿En cuántas zonas se puede separar el uso del español en Cuba?

Los criterios son divergentes en este punto, pero podríamos hablar de tres zonas: occidental (desde Pinar de Río hasta Matanzas que incluye Isla de la Juventud), central (desde Cienfuegos y Villa Clara hasta Camagüey) y oriental (de Las Tunas en adelante). No obstante, como ya he dicho antes, esto es muy susceptible de variación, pues la división así más que lingüística sería geográfica y en el plano de la lengua va mucho más allá de trazar límites y dejar fuera o dentro una u otra característica, es mucho más subjetivo y, por tanto, más difícil de calificar.

-¿Cómo se pueden caracterizar estas regiones por el uso del idioma?

Como explicaba con anterioridad, resulta en extremo complicado generalizar en cuanto al tema. Estamos hablando de algo que es muy susceptible de variación y que constituye debate polémico en todo análisis lingüístico que aborde el asunto. Cada región que mencioné hace un uso del idioma diferente a la otra, aunque sean similares y parezca que no sucede, que no hay diferenciación; pero entre una provincia y otra también ocurre.

Incluso, entre uno y otro municipio, pueblo, localidad, así hasta llegar a grupos sociales o individuos particulares. Los estudios en la actualidad se basan fundamentalmente en la comparación lingüística de dos o más factores para llegar al tipo de conclusiones más abarcadoras o generalizantes; en estos momentos, existe un proyecto de elaboración de un atlas lingüístico de Cuba el cual, en unos años, podrá arribar al tipo de resultados que pretendes te ofrezca.

-¿Dónde en Cuba el español es mejor utilizado? ¿Por qué?

También es delicado, pues cada zona cree que su manera de hablar es la más correcta o que hace mejor uso del idioma. Hay una opinión bastante generalizada de que la provincia de Camagüey, o una gran parte de esa provincia, es la que emplea el español de una manera más correcta.

Ello está asentado sobre la base de que los habitantes de la zona son más neutrales al expresarse; es decir, que sus entonaciones o cadencias son más leves, o como decimos aquí, cantan menos; también aspiran u omiten menos letras al hablar y hacen menos cambios de una consonante por otra al expresarse.
Casi todas las características en el caso particular se toman del lenguaje hablado u oral, pues por sus propiedades de rapidez y espontaneidad es el que más tiende a variar o cambiar en el momento de su emisión, no siendo así en la lengua escrita.

-¿Este suceso influye en la comunicación de los cubanos?

Los cambios no son tan grandes y la principal característica que hace a dos hablantes pertenecer a una misma lengua es la posibilidad de comunicar y entender al otro correctamente. No pienso que en Cuba pueda afectar esto a la comunicación, influir siempre lo hace, pero entre dos países diferentes sí pudiera darse el caso de casi total incomunicación por momentos, aunque hablen el mismo idioma.

-Desde el punto de vista filológico, ¿qué considera sobre la situación?

La lengua está en constante cambio; la mutabilidad es inherente a ella, pero los cambios no son tan fáciles o rápidos como pudiera pensarse y no creo que los tipos de fenómenos sean negativos para el lenguaje sino todo lo contrario: son necesarios para la evolución y diferenciación lingüística y van a seguir ocurriendo como lo han hecho hasta nuestros días.

-¿Cree, entonces, que el español en Cuba puede seguir sufriendo cambios?

El cambio es propio de cualquier lengua, la nuestra también está sujeta a transformaciones, pero son difíciles de predecir porque no ocurren en semanas o meses, sino en muchos años. Te pongo un ejemplo: para que una palabra o vocablo nuevo se acepte como perteneciente a una lengua tiene que haberse extendido su uso en el tiempo: un término que usa un sector determinado de la población, por ejemplo los jóvenes, no pasa de inmediato a formar parte de diccionarios y enciclopedias porque sucede en muchas ocasiones, que no se extiende lo suficiente entre los que lo usan y no perdura, por lo cual, pasado un tiempo, deja de usarse.

Pie de foto: Adyz Lien, licenciada en Letras en el año 2007, tiene ocho años de experiencia en la Editorial Nuevo Milenio y en la investigación de la lingüística.    

Ficha técnica:

Objetivo central: Reconocer las diferencias del uso del español en las distintas regiones en Cuba.

Objetivos colaterales: Propiciar un debate sobre el uso del español en Cuba, y su correcto empleo o no por los habitantes de las diferentes regiones de la Isla.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su estructura: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De opinión.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de preguntas declaradas: 1-El lenguaje cubano nace predominantemente del español hablado en las Islas Canarias, influido por España, la población indígena y la cultura del Caribe, pero todavía existen algunas diferencias del uso. ¿Cuáles son? (Informativa, Directa); 2-No sólo existen diferencias en el uso del español entre Cuba y otros países de la América Latina, sino también entre provincias de la Isla. ¿Por qué ocurre? (Directa, Abierta); 3-¿Y cuáles son, por ejemplo, esas palabras aborígenes que llegan a nuestros días? (Directa, Abierta); 4-¿En cuántas zonas se puede separar el uso del español en Cuba? (De exploración); 5-¿Cómo se pueden caracterizar estas regiones por el uso del idioma? (Directa, Abierta); 6-¿Dónde en Cuba el español es mejor utilizado? ¿Por qué? (Directa, de Opinión); 7-¿Este suceso influye en la comunicación de los cubanos? (Directa, De opinión); 8-Desde el punto de vista filológico, ¿Qué considera sobre la situación? (De opinión); 9-¿Cree, entonces, que el español en Cuba puede seguir sufriendo cambios? (Directa, De opinión).
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.
Tipo de fuentes: Directa.



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