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¿DERECHO O ALTERNATIVA?

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La alta recurrencia a la interrupción del embarazo en la Isla se encuentra en medio de una polémica regional y mundial por las graves consecuencias ocasionadas por su práctica en condiciones de riesgo.

MARÍA LUCÍA EXPÓSITO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desinformación, irresponsabilidad y poca sistematicidad en el uso de anticonceptivos están entre las razones más citadas para argumentar el abuso del aborto en Cuba, lo mismo por parte de especialistas que de adolescentes y mujeres que acuden a dicha práctica, en concordancia con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI).

“Aunque las tasas de interrupciones de embarazo han mostrado algún descenso, no se puede hablar de una clara tendencia a la baja, o de "cambios trascendentales", explica en su tesis doctoral “Interrupción voluntaria de embarazo y anticoncepción, dos métodos de regulación de la fecundidad", la Doctora en Ciencias Miriam Alicia Gran, del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Los inventarios continuos de este indicador, publicados en el Anuario Estadístico de Salud de la Isla, han dado la razón a la titular. Ella refiere que en 1990 se realizaron en la Isla un total de 147 530 abortos, lo que significó una tasa de 43 por cada 100 mujeres embarazadas. Ya en 2015 la cifra volvió a incrementarse hasta 83 682, que representa 39.7 de cada 100 gestaciones. El descenso se atribuye al uso creciente de la regulación menstrual, método que se aplica cuando la mujer acude al especialista inmediatamente después de detectar la tardanza del ciclo menstrual.

Si los números resultan preocupantes, más lo es que buena parte del problema se concentra en las edades tempranas. Datos oficiales del MINSAP demuestran que en 2015 se realizaron en el país 22 424 abortos inducidos en adolescentes de 15 a 19 años.

El doctor Jorge Peláez, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología, destaca en su artículo "Aborto en las adolescentes: ¿Quién toma la decisión?, el hecho de que alrededor de 76 por ciento de las jóvenes embarazadas opten por la interrupción es evidencia de que se está acudiendo a esta opción como si fuera un método anticonceptivo más.

Peláez insiste en la necesidad de atender el asunto en todos los sectores posibles: desde los asistenciales, que implican al sistema sanitario, hasta los educativos y formadores que involucran a la familia, los espacios docentes y los medios de comunicación.

"Se debe trabajar para garantizar servicios e información en anticonceptivos de alta eficacia y que sean de fácil acceso a este sector vital de nuestra población", pero también "será necesario un empeño mancomunado de toda la sociedad", precisa el especialista.

Derecho mal empleado

La preocupación ante la alta recurrencia al aborto en la Isla se encuentra en medio de una polémica regional y mundial que complica las miradas al asunto, pues es aún una deuda pendiente en muchos países, con la consiguiente saga de muertes y graves consecuencias ocasionadas por su práctica en condiciones de riesgo.

Por cada 100 000 procedimientos inseguros de este tipo llevados a cabo en 2008, a nivel internacional se produjeron 220 muertes, la mayoría en países pobres. En el entorno regional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 12 por ciento de las muertes maternas en Latinoamérica en ese período fueron causadas por abortos inseguros.

Sin embargo, conquistado como derecho en Cuba, gratuito, legal y practicado por personal calificado en instituciones de salud desde finales de la década del sesenta, la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo acarrea riegos como la persistencia de restos ovulares, el denominado aborto incompleto, con alta incidencia de infección, las complicaciones hemorrágicas y lesiones traumáticas como las perforaciones uterinas.

Celestino Álvarez Lajonchere, ginecólogo e investigador ya fallecido e impulsor de la legalización del aborto, evaluó a fines de la década del ochenta del pasado siglo que, con la educación sexual y las facilidades de métodos anticonceptivos, la curva de los abortos en Cuba debía descender con los años. No obstante, investigaciones posteriores llegan a la conclusión, vigente en la actualidad, de que el conocimiento sobre la salud sexual y reproductiva es alto, pero el conocimiento real, práctico, resulta insuficiente.

Educar desde otras perspectivas

La realización de un aborto es mediada por un proceso que incluye, además de la decisión de la pareja, la opinión de los familiares, médicos y amigos próximos.

El texto "La singularidad de una segunda transición demográfica en Cuba”, de Marisol Alfonso, de la Oficial Nacional del Programa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), expresa que las razones para interrumpir un embarazo son múltiples, pero algunas son relevantes para los más jóvenes, tales como las limitaciones que representaría para sus proyectos de vida, sobre todo, de realización profesional, así como las dificultades económicas".

En las personas de más edad se suman los problemas de vivienda, no estar con la pareja ideal para tener descendencia o haber logrado ya la deseada. Las mujeres refieren la necesidad de satisfacción personal y profesional que se frustra cuando son obligadas a ocuparse de sus hijos en solitario, por obra y gracia de la desigual distribución de tareas que aún existe en los hogares de la Isla. En el caso de las adolescentes, son ellas y sus familias quienes enfrentan el embarazo y deciden o no sobre su interrupción.

Para la psicóloga Alicia González, quien durante varias décadas estuvo al frente de la Cátedra de Sexología y Educación sexual del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, de La Habana, es importante educar visibilizando el problema desde las consecuencias que trae para la realización personal y los proyectos de vida.

“Es necesario educar en la sexualidad buscando motivaciones para que los jóvenes no solo escuchen, sino también consigan llevar los conocimientos a su conducta cotidiana”, reflexionó la experta.

Las miradas de especialistas, investigadores y de las familias apuntan a un consenso: urge promover una certera educación de la sexualidad, pero desde perspectivas diferentes. En edades tempranas es difícil conseguir percepciones de riesgo certeras, pues las enfermedades son cuestiones difíciles de asumir como propias. Se hace primordial la instrucción en la sexualidad buscando motivaciones para que los jóvenes no solo escuchen, sino también consigan llevar los conocimientos a su conducta cotidiana.

Ficha técnica:

Asunto a tratar: Aborto en Cuba, su alta recurrencia.

Tipo de título: De interrogante.
Tipo de entrada: De presentación del tema.
Tipo de conclusiones: Combinación inicio final.

Tipo de fuentes empleadas:

Documentales:

Oficina Nacional de Estadísticas, sitio oficial www.onei.cu
Datos del Ministerio de Salud Pública, extraídos del sitio oficial de la ONEI.

Jorge Peláez, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología, revista cubana de salud www.sld.cu

Miriam Gran, Doctora en Ciencias del MINSAP, revista cubana de salud www.sld.cu

Alicia González, Cátedra de Sexología y Educación sexual del Instituto Superior Pedagógico José Varona, de La Habana, Biblioteca Central de la intranet uh intranet.uh.cu

Celestino Álvarez Lajonchere, ginecólogo impulsor de la legalización de la legalización del aborto, revista cubana de salud www.sld.cu

Marisol Alfonso, Oficial Nacional del Programa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), www.un.org

Recursos empleados:

Definición: Regulación menstrual, método que se aplica cuando la mujer acude al especialista inmediatamente después de detectar la tardanza del ciclo menstrual.

Ejemplificación: Peláez insiste en la necesidad de atender este asunto en todos los sectores posibles: desde los asistenciales, que implican al sistema sanitario, hasta los educativos y formadores que involucran a la familia, los espacios docentes y los medios de comunicación.

Pormenorización: Los inventarios de este indicador han dado la razón a esta especialista en bioestadística. Ella refiere que en 1990 se realizaron en la isla un total de 147 530 abortos, lo que significó una tasa de 43, por cada 100 mujeres embarazadas entre 12 y 49 años.

Comparación: Celestino Álvarez Lajonchere evaluó que, con la educación sexual y las facilidades de métodos anticonceptivos, la curva de los abortos en Cuba debía descender con los años. No obstante, investigaciones posteriores llegan a la conclusión: el conocimiento creído sobre la salud sexual y reproductiva es alto, pero el conocimiento real, práctico, resulta insuficiente.



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