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CUANDO SOBRAN RAZONES PARA NO SENTIRSE VIEJO

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La Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, no hace de los miembros de la tercera edad jóvenes enérgicos, pero sí da vías para mantener una vejez saludable y útil, en la cual habrá nuevos retos individuales, familiares y sociales.

RITA MARÍA CAMBARA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: ALEJANDRO PEÑA.

La tercera edad, adultez mayor o vejez, comienza a partir de los sesenta años -establecido por la Organización Mundial de Salud-, pues aunque los ciclos de vida no inician en un año específico, a partir de las seis décadas los especialistas entienden que las personas empiezan otra etapa.

Al arribar a este momento del desarrollo del individuo, física y  psicosocialmente se adquieren distintas visiones de los acontecimientos cotidianos: nuevas experiencias familiares y  cambios en los más cercanos, cuando en realidad el sujeto cambiante es él.

El envejecimiento poblacional en Cuba ha aumentado: hoy día, los adultos mayores representan un 19 por ciento de los habitantes de la Isla, por ello, se imponen retos. La Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, con 15 años de creada (2015), prevé mantener en control actitudes y visiones.

La escuela de “viejos” llegó para educar a los que no saben cómo ser abuelos, para trasmitir a los más jóvenes el significado de ello y de vivir en una sociedad donde la ancianidad no sea rechazada.

¿Es un reto tener más de sesenta años?

Pareciera que no existen inconvenientes referidos al tema de la exclusión en la tercera edad en un país donde cerca de un cuarto de la población pertenece a este grupo. Los problemas están y son parte de ellos, por ejemplo, las agresiones verbales y los maltratos.

Algunos adultos decidieron expresar sus inconformidades en el hogar y en las calles, y apoyar la idea de que no hay justificaciones para lastimar a una persona. Este es el caso de Emilio*, de 71 años, víctima de las ofensas de los nietos: gritos y desprecio cuando ignoran sus súplicas de ayuda para ir al baño.

Otra es Helena*, quien vive sola desde hace tres años, pues sus hijos emigraron y la creyeron “fuerte a sus 78 años”, sola y enferma. No le envían la mensualidad y ella debe valerse del bajo retiro. También está José*, quien dice que la vida solo es para los valientes. Él es uno. Convive desde el 2006 en casa de sus hijos, en un cuarto húmedo y sombrío. Cuando llueve caen gotas, “algún día los arreglos de la casa llegarán a tu habitación”, le repiten.

Muestras sobran para ilustrar un problema que ataca a la sociedad, donde al utilizar el adjetivo viejo, se les iguala con lo inútil. Y entonces, ¿pasa inadvertido ante los ojos de todos? Hay disímiles modos de erradicar este tipo de violencia, pero existen vías desempeñando roles importantes facilitados por programas de integración y preparación social del veterano y de su alrededor.

Un caso es el de la Cátedra del Adulto Mayor, de la Universidad de La Habana, surgida el 14 de febrero del 2000, por resolución rectoral. Tiene sede en la Facultad de Psicología y es coauspiciada por la Asociación de Pedagogos de Cuba y la Central de Trabajadores de Cuba, instituciones que viabilizan el proyecto.

Una mirada psicopedagógica

La Cátedra está extendida a lo largo del archipiélago con 562 aulas regidas por las casas de altos estudios de  cada provincia, de la que se gradúan mil estudiantes por año, aproximadamente.

Teresa Orosa, psicóloga y presidenta de la Cátedra a nivel nacional, dijo que ellos investigan los procesos de los adultos mayores cubanos: “Estamos en zonas urbanas y rurales, sosteniendo particularidades como la gratuidad, accesibilidad y extensión nacional, donde desarrollamos las capacidades de los alumnos, sobre todo, la de gestores y organizadores”.

Además, las aulas llegan a hogares de ancianos, prisiones, lugares de creencias cristianas, para tratar temas diversos y actuales. La Cátedra es gerontológica porque toma en cuenta las características de la edad acordes con la etapa del desarrollo de la salud, para demostrar las capacidades y rasgos del ciclo.

“Demostramos el empoderamiento a través de la educación para adquirir nuevas percepciones y ampliar potencialidades. Hacemos auténtico el envejecimiento. Vejez óptima no significa juventud, sino lograr que el mayor se identifique en el proceso”, expresó.

No existe una didáctica para educar viejos: “En octubre comenzaremos a implementar estos métodos, a recogerlos en un libro: juntos alumnos y profesores”, indicó Antonia Díaz, vicepresidenta de la Cátedra.

Se mantienen diferentes tipos de cursos. Uno de nivel básico de un año, donde imparten premisas de cómo enfrentar la vejez y asumir la jubilación. Luego siguen los de continuación, en los que temas como la sexualidad, psicología, musicología, bellas artes, fotografía y medio ambiente han formado parte del currículo y horas docentes.

Julia Aday Prieto, de 66 años, dijo que pertenecer a la Cátedra cambió su vida: “A mí me llegó la convocatoria a través de las compañeras del equipo de coordinación de la Universidad del Adulto Mayor de Vista Alegre, en Lawton, 10 de Octubre. Y desde entonces, me convertí en otra persona, más dispuesta y extrovertida. Ha hecho de mi tercera edad una de las mejores etapas”.

Algunos creerán que ser abuelo es normal, sin embargo, cuando un miembro recibe el curso básico de la Cátedra, tiene el diapasón abierto a experiencias. Una de las más hermosas es la de aprender a ser abuelos: facilitadores del equilibrio intrafamiliar e intermediarios entre hijos y nietos.

Por otra parte, Brenda Alfonso, de 70 años de edad, resaltó que durante su estancia en la Universidad ha aprendido montones de cosas desconocidas a su edad: “Allí me enseñaron a saber quién era yo, a quererme, amarme, valorarme y saber evaluarme. Esos eran mis retos. Todas las cosas que hago hoy día se las debo a la Cátedra, lo mejor que le puede pasar a los jubilados”.

Alfonso no recibió ninguna negación por parte de los otros miembros de la familia, al contrario, “mi esposo y yo nos incorporamos juntos y vamos a casi todas las actividades. El resto está encantado y feliz con nuestro bienestar”.

En los cursos desaprenden conocimientos anteriores, aprenden a enfrentar los conflictos con las nuevas generaciones y adaptan la mente a la Cuba del siglo XXI. Numerosos estudiantes han aseverado la mejoría estando en el círculo educacional y aumentado la  calidad de vida, por eso, Librada Bubaire, de 70 años, recomienda a todos los coetáneos conocidos que se den la oportunidad de aprovechar momentos de computación, taichí, para no sufrir el mito de la vejez.

A pesar de ello, no todos piensan igual, como es Teresa González, de 69 años, para quien la educación quedó atrás. Ahora se dedica a cuidar nietos, sin contar que sus hijos no están de acuerdo con salidas a centros nocturnos para disfrutar junto a personas de su misma edad.

Pero para Olga Paz, de 65 años, la vida es una eterna adolescencia: asiste a sus horarios de meditación y tiene turnos como repasadora; para ella, siempre se aprende. Ambas coincidieron en que sus ambiciones mayores son las de respetar y convivir junto a los jóvenes, así como la de proyectar imágenes y concepciones distintas sobre los mayores de 60 años. La cátedra aún no ha tocado sus puertas.

¿Qué opinas, joven?

Rolando Jerez, estudiante de onceno grado, del preuniversitario Francisco de Miranda, del municipio Diez de Octubre, dice: “Desde pequeño fui criado por mis abuelos. Ellos se ocuparon de cuidarme, mientras mis padres trabajaban. A pesar de ser mayores no me malcriaron, siempre debía ser respetuoso y disciplinado. Nunca me levantaron la mano y creo que a veces me lo merecía. Las personas de la tercera edad son una bendición, en ellos está la sabiduría para crecer sanamente y llegar a ser personas de bien”.

Daniel García, joven cuentapropista: “Solo conocí a mi abuela materna que vive en casa, los otros fallecieron antes de yo nacer. Ella no es como esas de la televisión, que son unas ositas cariñositas, pero es una vieja buena. Es importante, pues si no quién ayuda en la casa cuando unos trabajan o estudian”.

¿Hay soluciones?

Las profesoras Orosa y Díaz coincidieron en los retos y exigencias. Para la sociedad, sobre todo, modificar las imágenes que se proyectan de la vejez, como por ejemplo, “la de los medios es totalmente geriátrica, un viejo no es solo achaques. Esta es una etapa de vida, no una enfermedad”, expresó Orosa.

Por ello, hagamos un llamado a la comprensión, para visibilizar capacidades, insertar, empoderar a los jubilados como personas con nuevas formas de ser útiles a la familia y al país: “Los abuelos educan y aprenden de modos diferentes. Es otro rol, mas hay que considerarlos”, precisó Díaz.

También, la tesis “Una actualización sobre el papel del voluntariado en la Cátedra del Adulto Mayor”, del estudiante Carlos Semino, de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, avala la hipótesis con el análisis de la importancia de mantener el voluntariado dentro de la Cátedra. Refleja los impactos sociales debido a la inclusión de adultos mayores a las universidades cada año. Adquieren nuevos patrones en sus vidas y ayudan a vencer barreras impuestas muchas veces por los propios familiares.

Las especialistas Orosa y Díaz insistieron en la necesidad de dar voz y voto a los viejos en los núcleos familiares, un espacio de convivencia óptimo y saludable. Además, que no sean vistos más como mensajeros o cuidadores de nietos.

Sí, es un reto ser mayor feliz en Cuba. No una imposibilidad. Hay que aprovechar las diferencias entre las diversas etapas, las ventajas actuales de la tercera edad para desarrollarse social, espiritual e intelectualmente. No importan los años y los cambios, los “viejos y viejas” poseen la capacidad de aprehender, asimilar transformaciones y nuevos estilos de enseñanza.

*Los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes.

Pie de foto: La tercera edad es una de las etapas del desarrollo del individuo más polémicas en la actualidad; en Cuba no solo representa un tema controversial, sino que cada día los adultos mayores serán la mayoría de la población, por ello, la calidad de vida y su atención deben ser aumentadas y optimizadas.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo entrada: Deductiva.
Tipo de cuerpo: De contrapunto o dialéctica.
Tipo de transiciones: Repetición de un concepto en términos diferentes y de palabras o frase clave anterior.
Tipo de cierre: Conclusión o resumen.

Tema: Los retos y exigencias actuales de la tercera edad en Cuba.

Situación problémica: El significado que tiene ser viejo o vieja en la sociedad cubana.

Objetivos colaterales: Mediante los criterios de las especialistas y las experiencias de los miembros de la Cátedra, demostrar que la tercera edad es una etapa del desarrollo del individuo, y proyectarla con una mirada gerontológica no geriátrica, que se dirige hacia enfermedades y decadencias.

Estrategia de fuentes:

Documental:

Tesis “Una actualización sobre el papel del voluntariado en la Cátedra del Adulto Mayor”, de Carlos Semino. Facultad de Psicología. Universidad de La Habana, 2015.

No documentales:

Máster en Ciencias Teresa Orosa. Psicóloga y Presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: Permanente, primaria, directa, oficial. Tipo de juicio: De valor, analíticos, sintéticos.

Doctora en Ciencias Pedagógicas Antonia Díaz. Pedagoga y Vicepresidenta de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana. Tipo de fuente: Permanente, primaria, directa, oficial. Tipo de juicio: De valor, analíticos, sintéticos.

Emilio*, adulto mayor agredido. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicado, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Helena*, adulta mayor agredida. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicada, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

José*, adulto mayor agredido. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicada, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Julia Aday Prieto, estudiante, miembro de la Cátedra. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicada, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Brenda Alfonso, estudiante, miembro de la Cátedra. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicada, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Librada Bubaire, estudiante, miembro de la Cátedra. Tipo de fuente: Primaria, directa, implicada, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Teresa González, adulta mayor no integrada a la Cátedra. Tipo de fuente: Directa, secundaria. Tipo de juicio: Analítico, disyuntivo.

Olga Paz, adulta mayor no integrada a la Cátedra. Tipo de fuente: Directa, secundaria. Tipo de juicio: Analítico, disyuntivo.

Rolando Jerez, estudiante de onceno grado del preuniversitario Francisco de Miranda, del municipio Diez de Octubre. Tipo de fuente: Directa, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Daniel García, cuentapropista. Tipo de fuente: Directa, protagonista. Tipo de juicio: Analítico.

Soportes:

Hecho: El aumento del envejecimiento poblacional y las proyecciones pesimistas respecto a los adultos mayores, sin considerar las potencialidades de la edad.

Antecedentes: El significado del adjetivo viejo como aquello que no funciona y no es útil, además de la percepción de que a los 60 años las personas se jubilan y solo quedan para realizar labores domésticas y de crianza de nietos.

Contexto: Los límites temporales y espaciales de la Cuba de hoy.

Situaciones colaterales que también pudieran incidir: Que muchos de los negocios privados consideren mayores a todo aquel que tenga más de 40 o 50 años, por lo que se pierde mano de obra y quedan fuera de las posibilidades de empleo, y los limita de solvencia económica y se hacen más dependientes del resto de la familia.

Proyecciones: Hacer un cambio de mentalidad en la población, proyectar imágenes donde se demuestre al sujeto adulto como capaz de hacer, de aprender y de ser útil a pesar del retiro. Que sea respetado y tomado en cuenta.



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