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ENCUBIERTO AUMENTO DE DIABETES EN NIÑOS CUBANOS

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El consumo de alimentos dañinos para la salud, junto al estrés, condicionan el incremento de infantes con este padecimiento en el país, según el criterio de los endocrinólogos.

LÁZARO HERNÁNDEZ REY,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El informe anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondiente al 2014 alerta sobre un aumento en el número de personas con riesgo de padecer diabetes y en la cantidad de menores que debutan con la enfermedad.

En Cuba, según la declaración del organismo internacional, el 9 por ciento de la población fue propensa al padecimiento, mientras aumentaron los debuts de niños y adolescentes con diabetes mellitus (DM) en un 0,79 por ciento.

La DM constituye una serie de trastornos metabólicos marcados por altas concentraciones de glucosa en sangre producto de la incapacidad del páncreas para producir insulina de forma parcial o permanente.

En correspondencia con los Anuarios Estadísticos de Salud, en el período 2012-2014, en la Mayor de las Antillas existió una incidencia media de 2,9 por cada cien mil infantes, frente a los 3,1 y 2,7 pertenecientes a Latinoamérica y Europa, respectivamente.

Este aumento salta las alarmas entre los especialistas y, por supuesto, en las familias, por las consecuencias a largo plazo de padecer la enfermedad crónica (afectaciones a la vista, el corazón, al sistema circulatorio y al cerebro).

Norma Izquierdo Corrales, madre de Emmanuel, un niño de cinco años que debutó producto de una descompensación en los niveles de glucosa en sangre a consecuencia de complicaciones crónicas y se encuentra ingresado en el Hospital William Soler, confiesa que resulta muy difícil acceder a los alimentos adecuados para su hijo debido a los elevados precios de estos. “Es más sencillo conseguir embutidos y comidas enlatadas que vegetales y frutas”, precisa.

A nivel mundial, reconocidos investigadores continúan estudiando las causas de la enfermedad, considerada por muchos autores como una de las pandemias inherente a las sociedades modernas en el siglo XXI.

Marlen Rivero González, Máster en Atención Integral al Niño y Vicedirectora del Departamento de Endocrinología del propio hospital, destaca como causas del padecimiento la incorrecta alimentación, los factores genéticos de cada niño (presencia de familiares con la enfermedad) y la influencia de elementos externos como los virus, hábitos higiénicos y, en menor medida, la latitud y la temperatura.

Ivy Cepero Reyes, Licenciada en Nutrición y Dietética del mismo centro hospitalario, registró entre las afecciones más comunes de los pacientes, el sobrepeso en niños a temprana edad y los desajustes en las comidas de aquellos afectados por malnutrición.

“Hemos observado grandes cantidades de infantes con un peso superior al correspondiente para su edad, producto de una alimentación que privilegia los carbohidratos y las grasas saturadas, en detrimento de una dieta balanceada con vitaminas y minerales”, insiste la dietista.

Debido a ello, apuntó, es más frecuente el número de niños con intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina y con glicemia alterada en ayunas, formas típicas de la prediabetes.

En el control de la diabetes, la adopción de estrategias saludables y una buena predisposición resultan vitales para desempeñar con normalidad las actividades diarias, manifiesta Alejandro Díaz Carrasco, joven de 19 años del municipio de Regla, nacido con DM tipo 1. “Todo es cuestión de adaptarse y ser consciente de los riesgos a los cuales se está expuesto. He tenido muchas privaciones, pero hoy gozo de buena salud”, agrega.

El aumento de los niveles de glicemia en sangre ante factores emocionales negativos, mayormente asociados con la depresión, también está relacionado con el inicio de la DM, de acuerdo con la Revista Cubana de Endocrinología.

“En nuestra sociedad, amén del trabajo entre la familia y la comunidad, la escuela constituye un factor clave en la prevención y tratamiento de este tipo de afecciones”, considera José Yovel Rosales, encargado de atender la Formación Laboral en la Dirección Municipal del Ministerio de Educación en el Cotorro.

“En los programas educativos aparecen planes enfocados en la enseñanza de la alimentación saludable, por ejemplo, en las asignaturas de Educación Laboral (de 1er. a 5to. grados) y Ciencias Naturales (de 5to. y 6to. grados) se les inculcan conocimientos básicos para elaborar alimentos naturales y aplicarlos en sus hogares”, comenta el funcionario.

A pesar de ello, y aunque ese tipo de iniciativas resultan positivas, no brindan asistencia integral a los niños diabéticos en las escuelas, considera Yisleidys Gómez Iglesias, madre proveniente de Arroyo Naranjo, cuyo hijo debutó con el padecimiento a los ocho años.

Por ello, según manifestó la psicóloga María Antonieta Rodríguez Arce en su libro Niños, adolescentes y sus familias ante la diabetes mellitus, es menester vincular en un sistema exhaustivo los factores psicosociales que intervienen en el tratamiento particular de la afección desde tempranas edades.

La integración a la sociedad, el manejo adecuado de las relaciones de los padres con sus hijos y el tratamiento de las manifestaciones y consecuencias derivadas de la depresión, resulta vital para desarrollar fortalezas y capacidades en el cambio a estilos de vida donde se aprenda a vivir con la enfermedad sin temerle ni descuidarla, acota la autora.

Pies de foto: La medición de la glucosa en sangre es una de las medidas para la detección temprana de la enfermedad.



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