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¿POR QUÉ NO VOLVER?

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DUNG TRAN THUY,
estudiante del primero año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad La Habana.

Actualmente hay más de 110 000 ciudadanos vietnamitas que se encuentran estudiando en países extranjeros. De estos, solamente un 30 por ciento volvieron al país, el resto tiene intención de quedarse a vivir y trabajar fuera, según la estadística del Departamento de Formación de Asuntos Exteriores, perteneciente al Ministerio de Educación Superior vietnamita.

Estas constituyen unas cifras alarmantes ya que las fugas en el sector educativo de Vietnam evidencian la existencia de un fenómeno que afecta principalmente a los países en vías de desarrollo.

¿Qué hago al terminar la carrera, me quedo o vuelvo? Para todos los estudiantes esta interrogante aparece al menos una vez durante su tiempo fuera del país. Todos saben que graduarse en otra cultura ya es algo difícil, pero el quehacer después de la graduación es todavía más.

Muchas personas optan por los estudios autofinanciados, otras continúan con el convenio del gobierno. Sea uno u otro caso, la mayoría de ellos no quieren volver.

Vivir y estudiar en otro país no es fácil para todos, pues existen numerosas dificultades: las barreras del idioma, las condiciones climáticas que muchas veces son muy diferentes a las del país de origen, o las costumbres alimenticias.

Siempre hay que adaptarse, ir más allá de nosotros mismos y superar la nostalgia y aprender a sobrellevarlas. Pero, ¿por qué al final no quieren regresar?

Cuando ellos llegan al país no encuentran por lo general un trabajo que les guste. Por otra parte, exigen salarios más altos al considerar que su capacidad profesional está por encima de los graduados de las universidades nacionales.

Igualmente, los estudiantes graduados de universidades extranjeras desconocen la situación existente  en el país relacionada con su profesión; mientras los egresados en centros nacionales tienen experiencia del oficio y están familiarizados con el entorno.

Algunos estudiantes matriculan en carreras que ofertan países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, Japón o Australia, cuando vuelven, les resulta complicado incorporarse a la vida de Vietnam    por la calidad de que dejan en las naciones donde estudiaron.

Si se compara el entorno vietnamita con el los países desarrollados, es evidente que los otros le llevan una amplia ventaja en cuanto a la calidad de vida y los servicios. Por ejemplo, en nuestro país la tecnología es más rezagada junto a una infraestructura antigua, lo cual provoca muchas dificultades para trabajar y contrapone la otra realidad que exhiben las naciones prósperas, compuestas de grandes fábricas y laboratorios con equipos modernos que facilitan el estudio y trabajo.

Además, las políticas de trabajo no son atractivas, tal es el caso del salario mensual de un profesor de Matemáticas vietnamita. Cuando enseñaba en la Universidad de Chicago, EE.UU, era de aproximadamente 3 000-5 000 dólares. Sin embargo, cuando decidió volver a trabajar en el Instituto de las Matemáticas de Vietnam, su remuneración se redujo a 200-400 al mes.

Solo haciendo una pequeña comparación podríamos ver una gran diferencia de los empleadores  de Vietnam y el exterior. Y, por supuesto, los universitarios desean elegir un lugar que les ofrezca las mejores condiciones de trabajo y de vida.

Los estudiantes que no retornan constituyen  un problema importante para el país. Todo el mundo sabe que en la actualidad para desarrollar una nación se necesita muchos factores, pero el más significativo es capital intelectual. Si ellos no regresan, sin duda, representan una gran pérdida para Vietnam y el gobierno debe encontrar nuevas maneras de atraer a las personas talentosas.



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