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“¿CABEN DOS PATRIAS EN UN CORAZÓN?”

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DAVID DELGADO SECO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Alessandro Pietro no es un italiano más, lleva viviendo en Cuba 15 años y su día a día está ocupado por lo habitual de cualquier semejante del patio: su cola para el pan, le molestan los precios en los mercados, disfruta del humorístico Vivir del Cuento, y sueña, al igual que muchos, que las relaciones entre nuestro país y los Estados Unidos mejoren y todos nos veamos beneficiados.

Licenciado de Bellas Artes y Literatura en la Universidad de Torino, el carismático “futuro best seller” (categoría a escritores con éxito en las librerías), como el mismo se denomina, conoció a Dalia Barros, una joven cubana que estudiaba en su país natal cursando una beca de Maestría en Marketing.

“Dalia me cambió la vida, y mira si lo hizo que hasta después de separados no creo que sea capaz de marcharme de aquí”, dice  entre risas. Curiosamente, Alessandro, seguro de no querer regresar a su Palermo natal, vive en una casa en Playa, pero más que un hogar cubano, de esos portentosos que caracterizan 5ta. Avenida, su morada parece un pedazo de su Italia en nuestra capital. Un interior adornado con reproducciones de cuadros de Leonardo Da Vinci, con imágenes de viejas partituras de Verdi y pequeñas esculturas que simbolizan distintas ciudades italianas, su refugio refleja una evidente nostalgia.

“Lo que se dice extrañar, no lo he sentido nunca. Cuando  tengo deseos de ver a mi familia, a mis amigos, tomo un vuelo y me marcho a Sicilia. Pero la mayoría de las veces son ellos los que vienen a visitarme. Ahora, el exótico soy yo”, vuelve a bromear.

Con tatuajes sin mucho atractivo y un vestir despreocupado, da la sensación de estar frente a un aventurero, uno que sueña con convertirse en un escritor famoso. “Llegué a Cuba enamorado, no podía pensar en nada más, ¿una locura? Sí, pero quién no hecho locuras por amor. Dalia fue mi musa y mientras estuve casado con ella escribí tres libros. No los busques en Internet, no creo que los hayan leído millones de persones y grandilocuentes críticas me alaben”, comenta  jocosamente. “Por cuestiones de la vida decidimos tomar caminos separados, aunque seguimos manteniendo muy buenas relaciones, el contrato de musa, expiró”.

Entre risas me enseña papeles escritos a tinta, o mejor, papeles llenos de tachaduras con tinta que afirma lo lanzarán al éxito, pero entre col y col: “Clases de italiano, soy el director de una academia en Playa, la Leonardo Da Vinci, y la verdad, adoro enseñar. Toda mi vida he estudiado mucha escritura y literatura italiana, y las veía bien en la Universidad como cultura general, pero ahora me dan de comer. ¿Quién lo diría? Dalia también es profesora de la Academia, ¿quién sabe? Tal vez se vuelva a enamorar de mí algún día”.

Conversar con un personaje tan alegre y positivo como este da la sensación de que todo en la vida cobra sentido con solo vivirla, que todo llegará, no hay que desesperar, que todo es posible.

La despedida fue a un estilo muy europeo: un abrazo, dos besos y al caminar hacia la puerta, una bandera de Italia. Me detengo…

-Alessandro, ¿Cuba o Italia?

-No sé, ¿caben dos patrias en un corazón?

Pie de foto: Alessandro (pullover negro), presentó su último libro Alcune strate per Cuba, en la pasada Feria Internacional del Libro, La Habana 2015.



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