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PRODUCCIÓN, AGRICULTURA… ¿MUJERES?

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Aunque la cantidad de féminas incorporadas al sector agrícola ha aumentado en los últimos años, la exclusión todavía está latente en los campos cubanos.  

KARINA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al cierre de 2015, más de 2 000 mujeres estaban vinculadas a las labores agrícolas en La Habana, lo cual constituye un aumento de 40 féminas con respecto al año precedente; sin embargo, todavía existen rastros de discriminación en este sector, dada la cultura patriarcal que impera en la sociedad cubana.

La agricultura después de la revolución de 1959 cambió de forma drástica, debido a la primera y segunda Ley de Reforma Agraria, que posibilitaron la concesión de tierras en usufructo a los campesinos, aseguró José Manuel López Tejeda, fundador de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), quien añadió que la ampliación de las entregas llegó debido al Período Especial con los decretos leyes 259 y 300, que ofrecían terrenos ociosos a las personas naturales que pensaran dedicarse al sector agropecuario.

«Las mujeres también decidieron incorporarse a la producción agrícola, pero tuvieron resistencia de los miembros de este gremio y de algunas instituciones del Estado. En los últimos años la situación cambió, debido el fortalecimiento de políticas dirigidas hacia la igualdad de género, aunque todavía hay que trabajar por la inclusión en las féminas en este sector», afirmó Liset González, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de La Habana.

«Hasta el momento, en el cargo de presidenta de cooperativa ejercen funciones 20 directoras, lo cual representa un 23 por ciento. La provincia cuenta con 253 integrantes mujeres en las Juntas Directivas de cada municipio», manifestó Roberto Chacón González, presidente de la ANAP en la capital.

Si bien el empoderamiento se ha hecho evidente, la mujeres, no se siente totalmente cómodas trabajando la tierra. Para Ana Margarita González Londerffer, directora de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Efraín Mayor Amaro, la batalla fue muy dura en un comienzo: «Desconfiaban de mí, mis decisiones eran juzgadas con lupa, los hombres más experimentados pensaban que no duraría mucho tiempo, cada día me bombardeaban con reclamos. Pero me fui ganando su respeto y admiración, ahora somos una familia».

Por otro lado, Ivón González Ramos, organizadora de la CCS Viet Nam Heroico, aseveró que todavía existen campesinos que ven con recelo el hecho de que alguna mujer trabaje la tierra. Además, agregó que existe poco reconocimiento a las campesinas y los hombres siguen protagonizando la toma de decisiones importantes.

«Trabajamos a la par de ellos, somos disciplinadas y cumplimos nuestros planes de producción, pero aún algunos compañeros piensan que nuestro lugar sigue siendo la cocina», dijo Aida Matos Tamayo, campesina de la CCS José Martí, del municipio de Boyeros.

«Uno de los mayores logros fue la creación de las agrupaciones FMC-ANAP», explicó Teresa Monés Romero, organizadora de la asociación campesina, quien también agregó que hasta la actualidad se han constituido 88 brigadas, integradas por 2 386 mujeres, y continúan trabajando por una mayor incorporación.

«Hace tres años, comencé los trámites para legalizar un terreno que se encontraba ocioso. Aún no poseo el certifico, documento legal que me declara usufructuaria y responsable del área, aunque soy asociada a la ANAP y pertenezco a la cooperativa Emiliano Montes de Oca», contó Ana Rosa Delgado Castrillo, campesina y teniente de ganado del municipio de Guanabacoa.

Sin embargo, Ramón Martínez Corbacho, subdirector de Control de la tierra y tractores, perteneciente a la Delegación Provincial de la Agricultura de La Habana, aseveró que desde el inicio de los trámites para requerir un área ociosa y hasta la entrega del certifico deben transcurrir alrededor de 150 días.

Las féminas representan el 17 por ciento de las personas naturales solicitantes de terrenos en usufructo en la capital. La delegación de la agricultura recibió hasta el pasado año (2015) un total de 1 170 solicitudes de mujeres, de las cuales 317 fueron rechazadas, por falta de la documentación necesaria, no incorporación a las correspondientes organizaciones campesinas, peticiones de superficies extensas o que no estaban disponibles, añadió.

En el Decreto Ley 298 sobre la seguridad oficial de los trabajadores usufructuarios de la tierra, publicado en la Gaceta Oficial número 33, con fecha del 29 de agosto del 2012, se establece que «la usufructuaria gestante tiene derecho a una licencia retribuida por maternidad al cumplir las treinta y cuatro semanas de embarazo».

Las legislaciones posibilitan un ambiente de trabajo seguro para las campesinas, pero el desconocimiento por parte de la población de estos estatutos propicia situaciones de discriminación. «Me mantuve trabajando hasta casi dar a luz, no sabía de la existencia de la ley», reveló Daymara Llerena Ramos, miembro de la CCS José Martí.

«Una efectiva estrategia de género con el objetivo de cerrar las brechas y eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres ya se está implementando en la provincia. Su propósito es abandonar aquellos estereotipos machistas que todavía imperan en la subjetividad del sistema agropecuario», dijo la secretaria general de la FMC capitalina.

«Lo iniciamos en la base de cada organización rural, pues muchas veces allí el trabajo de las campesinas pasa inadvertido», dijo la funcionaria, quien añadió que los rasgos sexistas que todavía existentes en el sector agropecuario constituyen escollos en la sociedad. «El trabajo intencionado y de conjunto con las diferentes organizaciones es el camino para erradicar estos signos de exclusión de los campos cubanos», agregó.

Pie de fotos: Las mujeres tienen una importante función en el cumplimiento de los planes de producción, especialmente en la siembra de cultivos varios (lechuga, col, cebollino, zanahoria).



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