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COLORETE VERDE

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La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana construye un separador de palmas en las inmediaciones del Capitolio Nacional, sin embargo, la propuesta podría mejorar en calidad de diseño y espacio.

Texto y fotos:
GABRIELA TAMARIT GUERRERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Siete palmas reales adornan desde mediados de febrero (2016) la vista del Capitolio Nacional; con el propósito de insertar nuevos espacios verdes en la zona del Centro Histórico fueron colocadas por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH).

“El proyecto comenzó con la reanimación integral de la Avenida del Puerto y se trata, en el caso de Prado, de recuperar la historia de esta parte de la ciudad”, afirma Orlando Inclán Castañeda, arquitecto jefe de urbanismo de la empresa Restaura, encargada de la propuesta.

El Paseo del Prado, construido en 1772, ocupaba desde el Parque de la Fraternidad hasta el malecón habanero. Esta alameda tuvo una rápida acogida entre los ciudadanos, anhelosos de contar con un lugar de esparcimiento. En 1929, con la terminación del Capitolio Nacional, se suprimió la presencia del arbolado frente la nueva edificación, bajo la tutela de Jean Claude Forestier.

La idea de reforestar nuevamente la zona fue aprobada por Plan Maestro en 2013, institución de la Oficina del Historiador que funciona como homólogo de Planificación Física para el Centro Histórico, según el documento Arquitectura y Urbanismo: Legislación y patrimonio inmueble del 2014.

Para Dailyn Carmenate Cabañas, jefa del departamento de Urbanismo de Planificación Física Provincial de La Habana, “a pesar de regir estas regulaciones debería existir una participación más activa entre las instituciones implicadas para analizar, por ejemplo, que se cumpla la política de preservación vigente en las leyes urbanas y que se logre un buen diseño”.

La arquitecta Larisa Castillo Rodríguez, estudiosa del paisajismo, afirma que “aunque el resultado de este separador de palmas aún no es visible, se pierde con esta experiencia la oportunidad de haber realizado una propuesta más consecuente y de mayor calidad, como una doble alineación de palmas que responda a la demanda medioambiental de la zona, asemeje su hábitat natural y permita la protección entre ellas”.

Esta última idea se presentó durante el curso 2005-2006 en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, en una tesis de Diploma que proponía normas de diseño para las áreas verdes en el Centro Histórico, y agrega la entrevistada que supera a lo visto actualmente en continuación del Prado: siete palmas reales alineadas con separación de 12 metros aproximadamente.

Dicho proyecto estuvo a disposición de los especialistas de la OHCH según Castillo, tutora de la tesis, pero para su aplicación debe estar avalado por una empresa y sus especialistas, lo cual no se consiguió.

Para los visitantes foráneos caminar por una de las arterias principales del Centro Histórico y de la ciudad, como lo es Prado, parece ser diferente. Se detienen, miran con minuciosidad cada rincón y con cámara en mano pretenden guardar la imagen que ante sus ojos se levanta.

Según Johanna Aedo, directora de Inversiones de la Oficina del Historiador, la reciente restauración del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la presencia del Teatro Martí, del hotel Saratoga como principal alojamiento de las delegaciones de otros países y la futura permanencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular en el Capitolio ha hecho que aumente la connotación de este pedazo de la otrora villa.

“Por esta razón se han trasladado las paradas de ómnibus hacia otra localización, y el separador evitará el parqueo de carros en la calle, aunque no significa que no funcione como tal en ocasiones excepcionales para la Asamblea Nacional”, agrega Aedo.

Mientras el embellecimiento de la ciudad se ha vuelto una pauta a seguir en los momentos actuales, para Pedro Sánchez, residente del municipio de Centro Habana, no se puede maquillar la capital cuando la presencia cotidiana de los problemas de vivienda, derrumbes y pavimentación de las calles, por citar algunos, importunan la vida de los ciudadanos.

El jefe del departamento de Inversiones de la OHCH, Ademar Ramírez Blanco, afirma que es una obra de carácter urbano, que beneficia no solo a una parte, sino a toda la población: “Cuando se interviene en un edificio los moradores son los favorecidos, por esta razón es un proyecto de ciudad que pretende hacer más agradable la interacción de las personas con el medio”.

“Si se quiere la localidad bonita no debemos temerle al cambio. Las afectaciones en el transporte público son necesarias para la conclusión de la obra, lo importante es ver y disfrutar los resultados”, asegura Zenaida Rodríguez, de 42 años, vecina del municipio de Habana Vieja.

La terminación del separador de palmas está prevista para el primero de mayo, pero el proceso ha sido acelerado debido al recibimiento del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el próximo 21 de marzo.

Como se ha vuelto popular, sin prisa pero sin pausa, es como se trabaja en la terminación de este proyecto, que en apreciación del arquitecto Orlando Inclán pretende recuperar la historia, embellecer la ciudad, y aunque falte mucho para lograrlo todo, significa el comienzo.

Pie de foto: El nuevo separador de palmas evitará el parqueo de carros frente al Capitolio Nacional.




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