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POR UNA REALIDAD SIN PRETEXTOS

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LISDANYS ALFONSO RIVAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La dualidad monetaria constituye uno de los factores principales de deformación económica cubana. Semejante sistema altera considerablemente el orden de los montos, provocando un desequilibrio en el desarrollo económico y social. La insuficiencia salarial en contraste con el ascenso de los precios, la existencia de un régimen bimonetario en torno al beneficio del sector privado y la limitada producción, apuntan a la devaluación de la moneda nacional.  

Las demandas frecuentes de las personas en reclamo por elevar su poder adquisitivo, así como la precaria economía para la tenencia de recursos primarios, constituyen restricciones que obstaculizan el bienestar de la mayoría de la población.

“Los salarios y pensiones siguen siendo insuficientes para satisfacer las necesidades básicas de la familia cubana. (…) La solución definitiva a esta compleja realidad se alcanzará con el incremento de la productividad y la eficiencia de la economía nacional”, expresó Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Informe Central al 7mo. Congreso del Partido.

No obstante, un equilibrio entre la implementación de precios justos y el pago asalariado acorde con el resultado del trabajo realizado garantizaría una mayor productividad. En un país donde el sueldo promedio equivale aproximadamente a veinte dólares, los trabajadores necesitan un estímulo que justifique su consagración al deber, aun cuando reciben beneficios gratuitos o de muy bajo costo, como la educación y la salud, además de servicios de electricidad, agua, entre otros.

Con las medidas adoptadas por la Dirección del Partido y el Gobierno para incrementar gradualmente el poder adquisitivo del peso cubano, el Ministerio de Finanzas pretende restablecer la primacía del CUP. Algunos productos -en su mayoría alimentos- disminuyeron su importe en un 20 por ciento en las cadenas de Tiendas Recaudadoras de Divisas y el mercado análogo al Ministerio de Comercio Interior.

La determinación de estas rebajas no satisfizo completamente las expectativas de la ciudadanía. Algunos precios minoristas en pesos convertibles siquiera se corresponden con la posibilidad de aceptación en el ámbito social.

La variabilidad de los cambios en el costo en relación a su estado precedente no es notable. El arroz, por ejemplo, se vendía de manera liberada de cinco pesos la libra, descendió a cuatro pesos, teniendo en cuenta la medida aplicada por el Ministerio de Finanzas

Por otra parte, alimentos irregulares y prescindibles como confituras, caramelos, galletas de soda, sorbetos y bombones disminuyeron su costo. En su lugar, ¿por qué no adicionar otros de mayor demanda como carnes, pastas y productos lácteos?

A la discordancia entre dichos cambios y el desajuste de la dualidad monetaria existente, unámosle la deteriorada cultura de consumo en el sector social. El desabastecimiento de las redes comerciales debido al acaparamiento de los consumidores provoca la desaparición inmediata de los víveres. Nuevamente surge un ciclo inalterable: la reventa y el aumento de precios en el mercado cuentapropista por la ausencia de otras medidas económicas y organizativas que complementen el sistema.

Sin embargo, las medidas tomadas para consolidar el valor de la Moneda Nacional son analizadas por gran parte de la población como un primer paso esencial para iniciar un complejo camino de transformaciones económico-sociales. La trascendencia de estos cambios recae en cuán influyentes sean para mejorar la vida misma de los cubanos, quienes son, a fin de cuentas, los eslabones primeros de la cadena.



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