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EL HOMBRE DE VARIOS CAMPOS DE BATALLA

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René Fuente Cintado (Renito), artemiseño de 76 años, es protagonista de una intensa historia militar y artística, luego de liberarse del analfabetismo.

Texto y fotos:
TU CU THI THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hasta los 21 años, el artemiseño José René Fuente Cintado no sabía escribir ni su nombre. Hoy, se desempeña como repentista, funge como historiador del municipio Güira de Melena, escribe para la radio y actúa en el teatro, pero antes que todo es un poeta. Este hombre sintió la poesía en lo más hondo del alma, ha dejado en todas partes una estela de respeto, admiración y cariño.

Nacido en el municipio de Güira, el 3 de agosto de 1940, todo el mundo llama a José René Fuente por otro nombre: “Renito”. Ahora, cuando vemos al fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Artemisa, resulta difícil imaginarse que ese hombre era totalmente iletrado antes de la Campaña de Alfabetización de 1961.

Él no llama la atención cuando alguien lo ve por primera vez, porque luce como cualquier persona común. Sin embargo, detrás de la forma pensativa y reticente del intelectual, hay una gran historia llena de luchas y sacrificio, lo que no es conocido por mucha gente.

Renito, el combatiente de alma artística

José René se incorporó a las milicias de la Revolución en 1961, participó en los combates de Playa Larga y Girón, fue militar en varios campos de batalla. Después se convirtió en soldado permanente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), desde donde pudo llegar al teatro.

Luego de seis años en las FAR, regresó a su pueblo natal. “Estaba cansado de la vida militar y de estar de aquí para allá por todo el país. Entonces pasé a la vida civil y me casé aquí, en Güira de Melena”, señaló.

Sin embargo, ese miliciano que “estaba cansado” pasados solo diez años, en 1976, se fue a Angola y dedicó otros dos otros años a la vida militar. “En ese tiempo, yo todavía estaba pequeña, él se fue a pelear a otro país, podía regresar o no. Fue una etapa muy difícil y la alegría más grande era cuando llegaba alguna carta o noticia suya”, relató Niurka Fuente Borrego, hija de Renito.

Un analfabeto de versátiles talentos

Renito cursó distintas escuelas con su esfuerzo propio y logró el grado máximo del sistema de enseñanza. Después pasó un curso de actuación del Ejército en La Habana, montó obras de teatro en toda Cuba y también, por ese tiempo, culminaron sus estudios.

Ingresó al Consejo Nacional de Cultura en 1964 por un curso del Ejército, del que cuenta con orgullo: “No me dio grado, pero me dio un nivel grande de conocimiento y de aprendizaje”. Ese mismo ánimo le alcanzó para ser el segundo mejor graduado de Filosofía de la Universidad de La Habana un poco después.

“El único que no sabía dónde estaba parado era yo, que tenía sexto grado, pero me pasé el año entero estudiando. Además, descubrí algo con la alfabetización: la sed de lectura. Creé el hábito y me encantaba”, compartió el hijo artemiseño sobre algunos momentos de su vida estudiantil.

Además, fue presidente de los pioneros en Güira. “Desde que llegué aquí no me dejaron poner los pies en la tierra. Me pusieron de director de cultura municipal y también dirigí la Juventud Comunista. No hubo paz conmigo, me sacaron para cuadro profesional del Partido, estuve 25 años de una cosa en otra”, afirmó el guajiro.

Como en la vida militar, también en el ámbito civil siguió superándose y sacó la licenciatura en Ciencias Sociales. Tras graduarse fue a ocupar un cargo administrativo en el municipio de Alquízar, y estuvo trabajando en una escuela 18 como profesor de Filosofía e Historia Universal.

Los trabajos no le faltaron. Salió de la educación y se ocupó como historiador del Museo Municipal porque el Partido lo convocó cuando en Güira hacía falta. “Toda mi vida transcurrió en esto, la cultura y el trabajo político”, refirió Renito.

“Es una persona culta y preparada, domina cualquier término. En Güira de Melena, él es una personalidad. En la cultura cubana, es una personalidad. Escribió nuestra historia completa, pero no se le ha dado a su trabajo una divulgación con carácter nacional, lo que tiene solo es reconocimiento en el municipio”, aseveró Juan Carlos García, psicopedagogo de Güira.

En 2011, cuando se implementó la más reciente división político-administrativa, este hombre de inagotable energía fundó la UNEAC en la nueva provincia de Artemisa y se convirtió en su presidente, ya trasciende las fronteras de Güira.

“Renito posee una gran calidad como artista y una tremenda fidelidad como político. Además de su actitud revolucionaria y constancia en el trabajo, él ante todo nunca ha virado la espalda por las migajas que pueda darle alguien. Pienso que él se merece mucho más que lo que le hemos dado”, expresó Néstor Gilberto Morales Morera, artista independiente y amigo de Renito.

René Fuente también colabora con el periódico artemiseño, escribe para dos emisoras radiales: Radio Rebelde y Radio Ariguanabo. Además, en ocasiones dictó conferencias en el Museo de la Alfabetización de La Habana. “Me tienen registrado allí como un caso excepcional, soy un intelectual diferente porque fui analfabeto durante más de 20 años y ahora dicto conferencias, enseño a los demás”, concluye y sonríe.

“Para mí, fue un placer haber trabajado con él durante estos años. Yo lo admiro y respeto muchísimo, la relación laboral era muy buena y siempre se preocupaba por mis problemas en el plano personal. Si hoy estoy yo aquí, es gracias a él”, dijo Elena Castellón Borrego, secretaria de Renito en la UNEAC.

El poeta repentista    

Este artista pertenece al Ministerio de Cultura y a la empresa artística Antonio María Romeu. Comenzó su vida artística como repentista en 1955. “Yo empecé a escribir porque de toda la vida me han llamado la atención las letras, aun siendo analfabeto. Después que me alfabeticé, me di cuenta de que podía escribir algo”, aseguró.

“Conocí a René en las actividades que se hacían en el patio de la UNEAC, cursos de repentismo en los que enseña poesía y da talleres. Ha adquirido su conocimiento por la cantidad de horas dedicadas al estudio, a leer y a ver tantos programas informativos”, aseveró Nelson García Álvarez, compañero de Renito en la UNEAC.

No fue formado por ningún profesor ni carrera literaria, pero tiene la aptitud, lo empírico y el amor para la poesía, además es una persona apasionada y autodidacta, poco a poco Renito ha conformado su estilo.

El amor, la naturaleza y también temas recurrentes como el medio ambiente, el dolor y la decepción son las temáticas de sus poemas. Su poesía trata los elementos interpretados que sugieren al lector, tiene diversidad de formas: décima, soneto, romance, redondilla…, todas están marcadas en su mundo poético.

Entre los libros publicados, el que editó el 20 de marzo de 2016 la Editorial Artemiseña, Tiempo recuperado, se encuentra con un aire diferente, trata de la misma vida de su autor, hace alusión al tiempo perdido cuando fue analfabeto y los años de internacionalista en la República de Angola.

Erróneamente se le ha encasillado exclusivamente como repentista-decimista; sin embargo, no es solo la décima la composición poética que más lo desvela, sino el soneto, por eso fundó el Evento Nacional del Soneto.

En poesía de carácter social, en soneto fue donde el artista alcanzó el primer premio. Fue ganador provincial de la Jornada Cucalambeana en ocho ocasiones y también venció con el trabajo investigativo “Presencia del campesinado güireño en la gesta de liberación nacional”, el cual estuvo propuesto para Evento Nacional de 2001.

Además, mereció varios homenajes como la Medalla 25 años de artista aficionado (1987), Segundo Premio Provincial en Décima (1989), Premio de la Popularidad (1997), Premio en el Concurso Internacional Cuba-Canarias (1997 y 1998), Mejor repentista de la provincia La Habana (1992), Premio Nacional de Testimonio con la obra “Dos campesinos en dos tiempos” (2000).

“Mantiene una hermosa relación con la familia, les hace décimas, poesías, en cada uno de los momentos importantes de su vida. Le hizo una décima a su hija, a todos sus nietos, él llega a su casa y se sienta a escribir, donde siempre está”, refirió Lianna Sotolongo Fuente, nieta de Renito.

¿Dificultades?

“Yo he sido una gente que he aprendido a saber cuándo pueden aparecer determinados obstáculos, enfrento todas las cosas, no con la soberbia crítica esa que tanto abunda, sino tratando de ayudar en la solución de dichos problemas. Ningún camino está exento de conflictos y menos en un país como Cuba con grandes dificultades económicas”, confesó Renito.

Sobre sus defectos contó Zonilda Borrego Martínez, la esposa: “Todos tenemos fallas, la única manera de pensar que no tenemos defectos es cuando somos irracionales. Renito es muy incisivo con las cosas, muy reiterativo. Además, aunque no lo parezca, también es explosivo y enérgico hasta en la manera de decir las cosas. No le gusta que lo engañen, necesita la sinceridad”.

Esta es la vida de un hombre que superó 20 años de ignorancia para, desde abajo, con una dedicación admirable, convertirse en intelectual y hasta héroe, no solo de Güira, sino del pueblo angolano y de la poesía revolucionaria.  “Poeta de la Revolución”, así le gusta a Renito que le llamen.

Pies de fotos: 1-La Editorial Artemiseña publicó a Renito el libro Tiempo recuperado, en este 2016; 2-René Fuente es protagonista de una armónica relación familiar.    



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