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INAUGURAN, PERO NO REPARAN

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Muchas clínicas estomatológicas capitalinas necesitan reparaciones y una mayor disponibilidad de materiales.

Texto y foto:

THAÍS HERNÁNDEZ LOMBAO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

A principios del 2016 inauguraron la Clínica Docente Estomatológica Siboney, en el capitalino municipio Playa, la cual posee equipamiento de alta tecnología para la atención a los pacientes, pero a pesar de esto, sus recursos no son suficientes para el gran volumen de población.

“El establecimiento cuenta con buenas condiciones de edificación y mobiliario para brindar un servicio de excelencia, ya que tiene rayos x, aire acondicionado y sillones nuevos en cada consulta”, declara su director, el doctor Luiver Cáceres Hing.

Sin embargo, a solo pocos meses de su inauguración ya está sintiendo la falta de algunos medicamentos y utensilios para prótesis y ortodoncia. Este es un problema que a nivel popular se conoce que se extiende a todos los establecimientos de su tipo en La Habana.

“Es muy bueno que inauguren esta clínica, pero aún se debe incrementar la cantidad de materiales necesarios para brindar correctamente sus servicios y no desatender otras que sus edificaciones están en mal estado y tampoco tienen suficientes recursos”, comenta Abel Rodríguez Galvez, estudiante de Estomatología que realiza prácticas en Siboney. 

Como Abel, muchos hablan de la demora de los tratamientos en estas instituciones por falta de los suministros necesarios y por el deterioro de las construcciones, lo que trae consigo las largas listas en espera de prótesis, la lejanía de los turnos de ortodoncia y las frecuentes “curitas” antes de un empaste.

“Siboney es nueva y por ahora brinda un buen servicio, pero otras más céntricas también necesitan renovaciones, como la que se encuentra en H y 21, en el Vedado, donde las condiciones no son las mejores”, afirma Julia González Herrera, paciente del municipio Plaza. 

“A pesar de  sillones en muy mal estado, mangueras calcinadas,  160 instrumentos inutilizables, entre espejos, pinzas y exploradores,  falta de muchos materiales de ortodoncia; además de guantes, cemento para empastes  y  equipos de rayos x,  cumplimos el plan anual de consultas tratando de satisfacer al público”, manifiesta Nuria Jiménez Sánchez , directora de H y 21.

Según los informes de Jiménez, la Dirección Provincial de Salud les exige un plan anual de 140 000 consultas, en las que se incluyen una población local de 39 000 habitantes, además de casi 90 urgencias y público fuera del área que acuden diariamente y a todos se les prestan los servicios a través de soluciones alternativas.

Las tupiciones de lavamanos y la filtración de aguas albañales en el laboratorio de prótesis contribuyen al deterioro del edificio y los servicios que se prestan en este establecimiento, uno de los pocos de la capital que ostenta la condición de Colectivo Moral, otorgado al personal, que al decir de la población, es muy eficiente.

En el policlínico Docente Isidro de Armas, en Playa, la situación no es diferente. “Tenemos un mismo par de guantes para varios pacientes, reciclándolos y esterilizándolos. El cemento para obturar el conducto (empaste) está en falta y debemos suplirlo poniendo curitas que solo resuelven el problema del paciente por 15 días”, asegura Yorlyn Chávez Casas, estomatóloga.

Evia Muñoz Páez, asistente de Odontopedriatría, (prevención de preescolares) del policlínico, reafirma la necesidad de equipos de ultrasonido, la falta de resina y gutapercha, lo que demora tratamientos como la limpieza y el pulpo radicular.

“La docencia también se ve afectada ya que hay más estomatólogos que sillones, por lo que tenemos en ocasiones hasta 10 estudiantes para dos cubículos muy pequeños,” agrega Airen Basterrechea, estomatóloga. Manuel Marín, paciente traslado del policlínico Antonio Maceo, refiere: “Estuve esperando casi cuatro meses en el Casino por un empaste, por eso me trasladé y aquí me tratan con mucho respeto y la atención es buena.”

La recepción del Isidro de Armas, que según sus trabajadores es la cara de esa dependencia del policlínico, no tiene estantes para colocar los registros y frente a esto han tenido que suplirlo con cajas de cartón en las que guardan las historias clínicas.

El corazón de los servicios, Esterilización, no está exento de problemas ya que tampoco tienen las condiciones ideales. La autoclave, equipo sumamente necesario para la higienización de los implementos, se ha roto en reiteradas ocasiones y no existe un área estéril dentro del departamento, según lo declara la técnica Maribel Lao Sánchez. 

Ante lo expuesto por el personal, el director de la institución, José Gilberto Noa, alega que a pesar de todo no se detienen las consultas y todas las especialidades están funcionando y tratamos de resolver muchas cosas con técnica de innovación y sustitución.

“Dependemos de la distribución municipal de los recursos, que ellos a su vez dependen de la provincial, hasta llegar a la nacional y estos problemas tienen su base en el bloqueo económico, porque los materiales son muy caros a nivel internacional”, asegura Noa.

En medio de un huracán de burocracia y una incesante negativa, resulta imposible llegar al Ministerio, responsable de la distribución de recursos a instancia nacional, y a la Dirección Provincial de Salud. 

“Espero que algún día lleguemos a disfrutar en todos los municipios de clínicas provistas de recursos y bien acondicionadas para que la salud, además de gratuita, tenga calidad”, comenta Mirtha González Hernández, paciente de Playa.

Pie de fotos: 1-Las reparaciones de muebles demoran un mínimo de cuatro meses; 2-Actualmente hay varias historias clínicas perdidas o mal archivadas.

 



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