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¿DEVORADORAS DE HOMBRES?

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Carilda Oliver Labra, reconocida escritora cubana, ofrece su valoración acerca del feminismo en Cuba.

MARÍA LUCÍA EXPÓSITO GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.  

“Habrá que asesinarme la estatura y el

vértice de asombros, yo vivo más acá

de mi cintura, a veces me he cansado

de los hombros (…). Quiero ser sólo esa

muchacha pobre, esa muchacha rubia

parecida a la hierba, al pan y al cobre” (...).

Carilda Oliver Labra, eminente poetisa cubana y baluarte de mujer, Premio Nacional de Literatura en 1997, ofrece su opinión  acerca de la situación actual de las féminas en Cuba, los preceptos aún existentes que le impone la sociedad y, con sus propias experiencias personales, muestra las contrariedades sexistas por las que ha sido discriminada.

Sentada en su sillón me recibe esta ilustre dama de las letras, siempre coqueta y seductora, amable y candorosa, no falta creyón carmín en sus labios ni brillo en sus cabellos. Con una sonrisa tierna invita a sentar muy cerca de ella para que la escuche bien y brinda un café que acepto con gusto.

-¿Cree usted que la mujer actual rebasa las barreras de la discriminación?

“La mujer libra un combate permanente, incluso en países que como Cuba disfrutan de ventajas en la disminución de las asimetrías de género. Sucede así debido a las diversas asignaciones culturales que enfrenta en su realidad cotidiana. Esto tiene mucho que ver con la manera en la que se continúa construyendo el estereotipo de lo que ‘debe ser’ una mujer.  

“Existen muchos mitos que todavía pretenden encasillarla en ciertas actividades o funciones para las cuales se presume su eficiencia y validez, sin embargo, tales constructos guardan más relación con las herencias culturales, con las creencias sociales y con la propia visualización que la sociedad elabora de las féminas.

“La mujer ha logrado muchísimo, su lucha incansable contra los tópicos que la intentan mantener dentro del gueto de su género ha propiciado que el horizonte de su humanidad se expanda y emerjan otras problemáticas más específicas de su realidad contemporánea”.

-¿Cómo desde sus poemas se orienta hacia la defensa de la mujer?

“Yo nunca tuve el propósito específico de hacer un manifiesto feminista a través de mi poesía, quizás no era totalmente consciente de que al relatar mi anécdota personal también iba describiendo la circunstancia pública y privada de las mujeres de mi generación.

“En la década del 50, incluso mucho después, el discurso femenino en Cuba desde la literatura ha estado dominado por los hombres, quiero decir, por una estética masculina. Yo me atreví a realizar un discurso en el que la mujer pasa de ser un objeto cantado o revelado por el hombre a constituirse ella misma en una protagonista de la circunstancia amorosa, política o social.

“En este sentido, al decidirme a expresar sin  trivialidad pacata  el cuerpo y el espíritu femeninos, comencé a construir desde mis versos una sensibilidad con la que muchos se sintieron identificados. No me refiero solamente a las mujeres, esas lectoras eternas que me acompañan, sino también a los hombres que descubren en mi poética temas impostergables: la patria, el amor, la guerra, la familia, el exilio, la soledad, la muerte y la memoria”.

-¿Qué reacción recibió usted por parte de las mujeres de su época al salir a la luz poemas suyos, llenos de pasión y erotismo,  como los publicados en el libro Al Sur de mi garganta?

“Sin quererlo agredí un área muy sensible que tiene que ver con los prejuicios. Ya conocemos aquella famosa frase de Einstein: ‘Es más fácil dividir el átomo que destruir un prejuicio’. ¡Así que podrás imaginarte la reacción de aquellas damas católicas que vieron en mi disensión una especie de travesura satánica!

“Lo más pequeño que intentaron fue excomulgarme y lo más penoso que me dejaron como legado ha sido un mito que pienso que en la actualidad ha sido superado y que intenta emparentarme con las ‘devoradoras de hombres’, con esos clichés de la propia literatura o de la mitología popular cuya maldad reside en su poder de seducción y en una sensualidad desbordada.

“Opino que mi conducta, que entonces fue desaprobada por ciertos sectores de la clase media y alta de la ciudad, hubiera sido evaluada en este presente como algo muy natural. En definitiva, yo era simplemente una muchacha con la ambición de ser libre, de elegir por mí misma y escribir con franqueza sobre aquellos sentimientos que encontraron en el libro una plaza para interactuar con los otros”.

-¿Qué opinión tiene de las acciones que se llevan a cabo en Cuba para que las mujeres desempeñen su rol en la sociedad?

“El horizonte siempre puede ampliarse en la medida que el tema femenino se continúe analizando y se convierta en una reflexión permanente.  

“Creo que se debe tener en cuenta cuáles son las fuentes teóricas o sociales que inclinan a que las mujeres no obtengan en nuestra sociedad la igualdad profesional  en las disímiles  funciones sociales, pues estoy segura que ello arrojará más claridad sobre el asunto.

“¿Cuántas oficiales de las FAR tenemos? ¿Cuántas operarias de equipos pesados? ¿Cómo se comporta la presencia de la mujer en la propia vida gerencial? Y, sobre todo, se debe analizar de cerca el papel de la mujer al interior de la familia, sus deberes, y en sentido general, hasta dónde se extienden las fronteras de su ejercicio cívico. Todo ello nos dará indicios de los espacios en los que se puede hacer más intensa esa defensa por la equidad del género femenino”.

-Como mujer y escritora, ¿cómo catalogaría la posición de las féminas en momentos de cambio en la sociedad?

“La posición de la mujer tiende, está forzada necesariamente, a ser la posición del ser humano despierto ante la urgencia de participar y a reaccionar ante la historia. En este aspecto no puedo lidiar con diferencias. Hombres y mujeres son iguales ante la patria y ante el deber”.

-¿Cuál es su visión acerca del erotismo y la feminidad de la mujer en el contexto actual?

“La propia sociedad va progresivamente modificando las formas en las que se construye el eros. Siento que vivimos una etapa donde las emociones están más liberadas, que las personas reaccionan con más espontaneidad  y  logran estructurar un erotismo que puede ser tan diverso como las propias filosofías personales, las creencias religiosas y los valores que se practican.

“De todas maneras, creo que definitivamente el amor, y por consiguiente el eros, no desaparecerán aunque varíen sus maneras de expresión porque no podemos olvidar  que el ser humano habita en un universo de carne, que tiene su centro en ese espacio físico y poderoso que es el “cuerpo”.

-Carilda, ¿tiene alguna experiencia de su juventud que la haya motivado  a escribir versos tan fogosos?

“Todos mis versos tienen en su raíz un sentir. En cierta ocasión, durante una velada en Monserrate, vislumbré una pareja de jóvenes que bailaban al compás de un saxo romántico; era tan mágico su danzar a media luz y tan excelsa la ternura de sus rostros que no podía dejar de mirarlos.

“A mi lado, una señora, muy molesta, que parecía ser la madre de la chica que movía su cuerpo cual ola desenfrenada, se abalanzó ante la muchacha diciéndole: ‘¡Es usted muy atrevida!’ Me acerqué a aquella mujer enfadada y le dije: ‘¡Déjales que disfruten su sentir!, ¿por qué reprimir una necesidad del alma?’, y me respondió a gritos: ‘¡Ella está muy desordenada!’ De ahí, contrario a lo que piensan, surge mi poema Me desordeno amor, me desordeno, por esa libertad que me inspiró aquel hecho”.

Pie de foto: Carilda, hermosa y perspicaz, no pierde su status de fémina incansable.

Ficha técnica:

Objetivo central: Obtener una visión acerca del feminismo en Cuba aportada por la destacada poetisa cubana.

Objetivos colaterales: Comparar la actitud de las féminas en la actualidad con sus predecesoras y profundizar en los problemas y tabúes que acarrea la sociedad cubana actual en cuanto al papel de la mujer.

Tipo de entrevista:  
Por los participantes: Individual.
Por su estructura: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: De opinión.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.
Tipo de título: De interrogante.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas declaradas: 1-¿Cree usted que la mujer actual rebasa las barreras de la discriminación? Polémica: 2-¿Cómo desde sus poemas se orienta hacia la defensa de la mujer? Abierta; 3-¿Qué reacción recibió usted por parte de las mujeres de su época al salir a la luz poemas suyos, llenos de pasión y erotismo, como los publicados en el libro Al Sur de mi garganta? De información; 4-¿Qué opinión tiene de las acciones que se llevan a cabo en Cuba para que las mujeres desempeñen su rol en la sociedad? Directa; 5-Como mujer y escritora, ¿cómo catalogaría la posición de las féminas en momentos de cambio en la sociedad? Directa; 6-¿Cuál es su visión acerca del erotismo y la feminidad de la mujer en el contexto actual? Abierta; 7-Carilda, ¿tiene alguna experiencia de su juventud que la haya motivado  a escribir versos tan fogosos? Abierta.
Tipo de conclusión: De dato curioso o significativo.
Tipo de fuentes: Directa.



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