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CUANDO LA ESCUELA NO ALCANZA

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La pérdida de confianza en el sistema educacional cubano por parte de alumnos y padres ha provocado el auge de los repasos particulares, práctica que apunta a extenderse de manera ilícita a docentes en ejercicio.

JUNIOR HERNÁNDEZ CASTRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Aunque el Estado cubano invierte el 11 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) en el sector educativo, y el país cuenta con un maestro por cada 46 habitantes ─de acuerdo con el Anuario Estadístico de Cuba del 2015─, un sondeo realizado a 120 alumnos de la enseñanza preuniversitaria en la capital, reveló que casi el 70 por ciento acude a repasadores particulares, cuando restan solo dos meses para los exámenes de ingreso a la Educación Superior.

Yaritza Pérez Pérez, quien cursa el duodécimo grado en el Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) José Martí, en Cojímar, afirmó que recurrió a estos «servicios», pues sus maestros no tienen el nivel adecuado de conocimientos y faltan a los turnos. Su contemporánea, Adriana Verdecia, alumna del IPU Presencia de Celia, en La Lisa, manifestó: «No tuve otra elección que acudir a ellos. Las ejercitaciones recibidas son insuficientes, y los exámenes de ingreso requieren de más preparación por su complejidad».

Según el artículo La hora de los repasos, publicado en el periódico Granma el 11 de octubre de 2013, las lecciones particulares se legalizaron en 2010, aunque estaban bastante difundidas de manera clandestina. El diario señaló, además, que tres años después de su legitimación, sumaban 1 023 los cubanos con licencia de repasador.

Los profesores por cuenta propia surgieron como resultado de la insuficiente preparación que reciben los colegiales en enseñanzas precedentes, explicó Pablo Orlando Rodríguez González,  metodólogo de la Dirección Municipal de Educación en Habana de Este, y añadió: «Cuando la familia y el estudiante aprecian una grieta en el sistema educacional, recurren a dicha alternativa».

Javier Álvarez Eloy, asesor del sistema educacional en Centro Habana, consideró que esta ocupación ha existido siempre de una forma u otra, y que su auge actual se debe al desaprovechamiento ─por parte de los escolares─ de las potencialidades ofrecidas en los centros de enseñanza.

El repasador «tiene el deber de ejercitar a los estudiantes en las materias impartidas en el Sistema Nacional de Educación, y de prepararlos con vistas al ingreso a cursos superiores», establece la Gaceta Oficial de la República de Cuba en su edición de septiembre de 2013.

Enrique Gómez Socías, quien ejerce esta forma de trabajo no estatal desde 2010, expuso que los jóvenes buscan atenciones especializadas: algunos porque tienen dificultades docentes, y otros, por las elevadas aspiraciones. El profesor, especializado en Historia, aseguró que en los últimos cuatro años todos sus estudiantes han aprobado los exámenes de ingreso en la primera convocatoria.

Un asunto de sumo interés para los implicados radica en la ausencia de una ley reguladora para las tarifas, lo cual provoca que las consolidaciones extraclase dejen de ser asequibles para muchos. Los escolares plantearon que asisten a repasos o «escuelitas» cuyo precio oscila entre uno y diez CUC, mientras el salario medio estatal es 584 CUP mensuales (unos 23 CUC).

Al respecto, Walter Pérez Walker, de segundo año de Contabilidad y Finanzas, declaró que nunca pudo asistir a clases fuera de la docencia, porque sus padres no podían permitirse un gasto tan excesivo. «La cuenta no da», agregó. Yoel Quintanal, dependiente gastronómico, expresó que ha hecho un sacrificio para que sus dos hijas puedan asistir a dichas lecciones.

Para Mercedes Lavín Alfonso, directora del IPU Lázaro Peña, en Alamar, las consolidaciones particulares de profesores en ejercicio constituyen un acto ilícito al cual debe ponerse límites, pues lucrar a expensas de los propios escolares es una acción que atenta contra la esencia del magisterio.

Cylene*, instructora de Matemática que ejerce esta «vía alternativa» fuera de la escuela, consideró que los repasadores son un refuerzo para los estudiantes. «Hoy, con docentes poco preparados y mal retribuidos, la calidad ha menguado, y repasar es una necesidad tanto para alumnos que buscan consolidar lo aprendido, como para educadores, que intentan conseguir un poco más de dinero».

Sobre el tema, la profesora de Español, Marta*, confesó que el turno de clase no es suficiente para explicar todos los contenidos, y que repasa estudiantes en horario extraclase desde hace varios años. «Me veo obligada a cobrarles porque mi salario es insuficiente», acotó.

Annette Cruz, de primer año de Turismo, declaró: «Tuve instructores que omitían materias en el aula, mientras en los repasos explicaban lo que no habían enseñado». Con ella coincidió Eduardo*, estudiante de preuniversitario, quien indicó que en una de las ejercitaciones pagadas, el «profe» le ayudó a resolver un ejercicio que al día siguiente evaluó en una pregunta escrita.

Para el funcionario Rodríguez González, los pedagogos que cobran a sus alumnos reflejan la ausencia de ética profesional. Su homólogo, Álvarez Eloy, comentó: «No asimilo la idea de llamar educador a un individuo que cambie su compromiso social por unos pesos de más en el bolsillo».

Con las nuevas disposiciones promovidas por el Ministerio de Educación Superior (MES), y con el incremento de cursos de superación dirigidos a mejorar el nivel de los docentes, los asesores del Ministerio de Educación (MINED) entrevistados consideraron que este tipo de trabajo por cuenta propia desaparecerá paulatinamente. Sus «protagonistas», por otro lado, aseveraron que en tanto existan carencias en el sistema, bajos sueldos, escasa motivación y falta de atención a diferencias individuales en los alumnos, los repasadores continuarán ejerciendo su labor allí, donde la escuela no alcanza.

*Los nombres fueron modificados a petición de los entrevistados para proteger su identidad.

Pie de fotos: La ausencia de una ley que regule las tarifas provoca los elevados precios de los repasos particulares en Cuba; 2-La deficiente preparación recibida por muchos estudiantes en las escuelas provoca que estos acudan a repasadores, sobre todo en el período de los Exámenes de Ingreso a la Educación Superior (fotos tomadas del periódico Granma).



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