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MIL IDEAS PARA TU DELEITE CON GLADYS

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Gladys Egües Cantero, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2013, ha dedicado su labor a asuntos relacionados con la imagen personal y la educación familiar, aún considerados por muchos temas de segundo orden.

Texto y foto:

LIZ CARIDAD CONDE SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de la Habana.

Es una mujer que creció en una familia de músicos de la talla de Richard Egües, su padre, y Rembert Egües, el hermano. Sin embargo, la vida no le dio el talento para incursionar en el mundo de los sonidos y las partituras, pero si le otorgó, desde niña, capacidades extraordinarias para hablar y escribir. Por eso quiso ser abogada en un principio, hasta que el periodismo, “por pura casualidad”, la cautivó.

Los cubanos que tuvieron el privilegio de vivir la época dorada de la Orquesta Aragón, seguramente recordarán la canción Gladys, uno de los mejores danzones compuestos por el flautista de la famosa agrupación para dedicárselo a su hija en su cumpleaños 15.

Gladys Esther Egües Cantero, la inspiración de la famosa pieza musical, no nació para la música. En piano, cuenta que fue “terriblemente mala”; mas, eso no significó motivo alguno para quedarse rezagada en cuanto a aspiraciones de alcanzar la grandeza: “En una familia de excelentes músicos ser de baja calidad no valía la pena, por eso me interesé por la palabra.”

Gladita, como la llaman cariñosamente en el lugar donde ha laborado por más de treinta años como periodista, es una cubana tan sencilla, que a cualquiera, como sucedió conmigo durante el encuentro en su oficina de la Editorial de la Mujer, se le olvida que tiene en frente a una personalidad que ganó en el año 2013 el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de toda la Vida.

Camino hacia el periodismo

Al preguntarle por sus comienzos, pone la mirada fija y sonríe. Dice haber tenido una juventud privilegiada por la época que vivió: “Me hice miliciana con trece años. En el año 1961 fui a la Sierra Maestra, e hice un recorrido por esa zona. Me abrió un mundo diferente al cual yo estaba acostumbrada, y conocí muchas cosas”.

Para el año 1963, en Matanzas, trabajó en el entonces Consejo Nacional de Cultura: “Un grupo de militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas pasó a fortalecer el organismo en dicha provincia, y en ese caso fuimos tres personas: Celodio Fajet, Adelina Vázquez Noriega y yo. Por cambios en la dirección cultural matancera decidimos, en común, venir a estudiar a la Escuela de Periodismo.

“En la Universidad de La Habana fui del equipo que transformó la revista Alma Máter en la década de los sesenta, junto a otros compañeros como Germán Piniella y Vicente Carrión. Hicimos muchas investigaciones dentro de la Universidad acerca de cómo los jóvenes veían la UJC, sobre el 13 de Marzo, entre otros. Fue una etapa extraordinaria de mi vida porque tuve una actividad muy fructífera”.

Hubo influencias cercanas a ella que le hicieron adquirir una amplia cultura. Una de las que más recuerda es la de Nancy Morejón: “Con ella tuve la posibilidad, entre los diez y los trece años de edad, de leerme casi toda la literatura francesa y alemana, todo lo que Nicolás Guillén publicaba hasta ese momento. Yo era como un perrito faldero porque siempre admiré su inteligencia y capacidad”.

Romance: una escuela

Tras graduarse de Periodismo, pasó a trabajar en la Revista Romance en agosto de 1973. Había ejercido en otras ocasiones la profesión, pero constituía la primera ubicación laboral. Recuerda ese momento como una experiencia inolvidable de su vida.

“Al inicio me sentí un poco defraudada porque para mí el periodismo femenino era vergonzante, lo consideraba menor. Pensaba que me iban a ubicar en las páginas de cultura, en el periódico Granma. Cuando me situaron en Romance, me sentí disminuida. No entendía el mundo, era muy jovencita y, por supuesto, no tenía el dominio de la realidad de la vida”.

Desde que comenzó a trabajar como profesional en Romance puso su empeño en función de determinados temas relacionados con la apariencia personal, la cultura del vestir, la educación de la familia y el hogar.

“A partir de la Revista Romance comencé con estos temas, aunque compartía Industria Ligera y Salud Pública. Con las compañeras Yara Luisa González y Silvia Bota me adentré en el mundo de la imagen. Hice mi primer trabajo de maquillaje con las joyas de papel maché de la pintora Antonia Eiriz. Al poco tiempo, ya tenía las secciones de Gavetero, En casa, Retacitos, todas relacionadas con la imagen. Por lo tanto, Romance fue una gran escuela”. 

-¿Por qué decide dedicar su trabajo a esos temas?

“Me empiezo a dar cuenta del valor ideológico de la imagen, a percatarme de que la moda y la imagen personal es un instrumento de la ideología golpeante y tenaz, a la cual, por supuesto, se le subvalora porque no se le sabe su importancia.

“Todo eso se une con los primeros años de la Revolución, cuando comenzó una vida diferente y había que enseñar a todas las personas del país la importancia de la educación en la estética personal porque ya entonces vestirse no fue solamente de la clase media, de la aristocracia obrera, de las personas de mayor economía, sino fue algo que debía llegar hasta el último rincón de Cuba, hasta la última mujer campesina, hasta la última mujer que se incorporaba a las tareas de la Revolución”.

Parte viva de la Editorial de la Mujer

Cuando la Federación de Mujeres Cubanas consideró unificar las publicaciones femeninas, Romance desapareció y se fundó la Editorial de la Mujer en enero de 1978. Egües pasó a formar parte de la nueva institución como periodista de la revista Mujeres. Su actividad fue fundamental para la posterior creación de las revista Muchacha, de la que fue fundadora. No podría contarse la historia de estas publicaciones para las féminas sin mencionar su nombre.

Al referirse al hecho, expresa con orgullo: “Para el Tercer Congreso de la FMC en marzo de 1980 salió el primer número de la revista Muchacha, que se estuvo preparando casi un año por todo el país. Se hizo el trabajo de la moda con mujeres estudiantes yobreras; se utilizó la propia ropa que ellas tenían. Eso fue un gustazo para las jóvenes”.

Textos como Mil Ideas para ti y tu familia, Para tu deleite, Proposiciones, han sido los de mayor éxito en la obra de la periodista. Aunque también ha incursionado en la radio y la televisión, la mayor parte de su trabajo ha sido en la prensa impresa.

“Tuve el privilegio de hacer Para tu deleite. Fue un libro con dos ediciones, muy demandado. Ha sido el libro estrella de la Editorial de la Mujer.

“A pesar de que soy una persona de prensa impresa, he tenido la posibilidad de hacer muchos espacios televisivos, desde la Revista de la Mañana, Mediodía en TV y el Canal Habana, donde hablo sobre la familia, los problemas conductuales, la importancia de la educación social y la convivencia. En la radio, durante el periodo especial, hice mis secciones correspondientes a la Revista Mujeres”.

-¿Cree que los medios de comunicación dan suficiente importancia a esos temas?

“En términos generales, la imagen, la moda, siempre se han considerado un material de segunda categoría, una tontería. Entender que es un problema ideológico es ahora que se está logrando. En estos tiempos es que se vienen a percatar las personas de que el vestir es también una herramienta de penetración cultural, ideológica y de manipulación. Actualmente han surgido muchos espacios y personas en nuestro país que se dedican a la moda”.

-¿Las personas han aceptado sus publicaciones y programas de radio y televisión aun cuando existe la idea de que son temas menores?

“Mi dominio y conocimiento de los temas viene dado, uno, por los estudios, y otro, por ese intercambio constante que tiene la revista con las mujeres y las familias de todo el país, sobre inquietudes, problemáticas, tanto del vestir como sobre las cuestiones del hogar y la cocina. Tendría que decir que muchísimas de las recetas publicadas en mis materiales han sido aportadas por las lectoras de Mujeres. La sección Mil Ideas de la revista es una de las más queridas por la población de Cuba.

Periodismo cubano actual: de todo, como en la viña del Señor

A Gladys Egües no le gusta hablar de la situación del periodismo cubano actual. “Todos conocemos las limitaciones que existen”, afirma. Pero al final, le es inevitable exponer su criterio al respecto.

“Hay muy buenos periodistas y se irán eliminando las debilidades que aún cercan al periodismo cubano. Es una profesión que tiene tantos defectos como virtudes; y en ese sentido, los defectos están en la variedad, la insistencia, la preeminencia; y las virtudes,en todo lo que ha ayudado en muchos lugares a las familias, a la educación de la población, a la información de lo que se necesita. Creo que hay de todo, como en la viña del Señor, excelentes y malos periodistas. Pienso que iremos acorralando cada día más las deficiencias”.

Premio José Martí: un galardón para su periodismo

“El Premio José Martí fue un galardón para este tipo de periodismo, que siempre había sido considerado de segunda categoría. Fue ponerlo en el lugar que se merece. ¿Si el galardón me hace sentir honrada porque creo que lo merezco? Sin lugar a duda. Significó un reconocimiento extraordinario y muy feliz que me siento por él. Cuando pasamos una mirada general por los laureados, han sido muy merecedores, y ser parte de ese grupo me honra, como honraría a cualquier periodista.

-Desde el punto de vista profesional y personal, ¿siente qué le queda algo por hacer?

“Siempre queda algo por hacer. Ahora mismo, para la Feria del Libro del año que viene no va ningún libro después de tantos ininterrumpidos. Quiero escribir una novela que la tengo empezada y no avanzo. Siempre hay muchas ideas, sueños, pero también me siento muy realizada en el orden personal, profesional y social. Soy una cubana feliz del tiempo que le ha tocado vivir”.

Pie de foto: Gladys Egües, destacada periodista de la Editorial de la Mujer y merecedora del Premio Nacional de Periodismo José Martí por su desempeño profesional.

Ficha técnica:

Objetivo central: Indagar acerca de los aspectos fundamentales de la vida y obra de la periodista Gladys Egües, que le hicieron merecer el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Conocer cómo se inició en el periodismo. Hablar acerca de los temas que han identificado su trabajo en los medio, de lo que considera acerca del periodismo cubano y lo que significó para su persona el galardón José Martí.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su estructura: Mixta.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.

Tipo de entrada: Biográfica, directa.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de preguntas declaradas: 1-¿Por qué decide dedicar su trabajo a esos temas? (Directa); 2-¿Cree que los medios de comunicación dan suficiente importancia a esos temas? (Abierta, directa); 3-¿Las personas han aceptado sus publicaciones y programas de radio y televisión aun cuando existe la idea de que son temas menores? (Directa, alternativa); 4-¿Desde el punto de vista profesional y personal siente que le queda algo por hacer? (Abierta, directa).

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Tipo de fuentes: Documentales: EcuRed; www.lajiribilla.cu: Entrevista a Gladys Egües, periodista de la revista Mujeres; www.bohemia.cu: Libro a la Carta Gladys Egües y su mundo.



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