Facebook Twitter Google +1     Admin

UNA VIDA, MUCHAS VOCACIONES

20161108124409-tahis.jpg

Gretchen Lima se ha desempeñado multifacéticamente en diferentes expresiones artísticas, además de consagrarse como profesora.

THAÍS HERNÁNDEZ LOMBAO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Fotos: Cortesía de la entrevistada.

Los que conocen verdaderamente a Gretchen Irene Lima Molina les resulta difícil recordar un momento en el que no estuviera con una sonrisa en el rostro y la mirada de quien quiere hacer sentir a gusto a todos a su alrededor. Algunos le dicen escritora, otros curadora, traductora o profesora, pero los más privilegiados le dicen amiga.

Con su pelo rizado, vestidos de extraños patrones, un collarcito de hilo y zapatos de medio tacón, se le puede encontrar dentro del aula, en una exposición o en cualquier otro lugar donde pueda desarrollar una  de sus tantas aristas profesionales, con el  mismo entusiasmo de los 20 años, solo que ahora es  un poco mayor de 40.

En 1992 entró en la Facultad de Lenguas Extranjeras después de varios reclamos de su familia que esperaba estudiara Medicina como la tradición indicaba. “Al principio no estaba muy segura, pero me decidí a entrar en la FLEX para estudiar Lengua y Literatura Inglesa con el objetivo de  leer en el idioma original grandes clásicos, y me alegro, porque estuve en el momento indicado con las personas indicadas.”

Durante los años de su  tránsito  por la Universidad, el Periodo Especial estaba en pleno apogeo y esto afectó a la docencia porque muchos profesores comenzaron a trabajar en el turismo y ella tuvo que  colaborar como alumna ayudante, junto a José Adrián Vitier y muchos otros que transformaron su visión de la carrera y de la vida.

“Nos pasábamos la mayor parte del tiempo en un baño abandonado y lo convertimos en local de la FEU, y allí, en los azulejos, escribíamos poemas, dibujábamos, hacíamos lo que la inspiración nos dictara en aquel momento; pero una amiga nuestra escribió un día un verso que decía: ‘La ballena codorniz libra su juego infinito entre la dejadez y la penumbra’, y así surgió una revista con el nombre de la mítica criatura”.

Allí es donde Gretchen se inicia como traductora llevando al español poemas franceses e ingleses y publicando algunos de su autoría. Luego, cuando la publicación se convirtió en La Isla Infinita, dirigida por Vitier, ella siguió colaborando.

Por la misma época se comenzó a relacionar con artistas de la plástica que estudiaban en San Alejandro, gracias a su estrecha relación con Juan Roberto Diago Durruty, quien incrementó el gusto por las artes visuales, que desde joven ya  tenía. Al graduarse, decidió convertirse en curadora de exposiciones, donde se desempeñó durante 20 años, pero no abandonó del todo la traducción y la literatura.

Tuvo  el privilegio  de trabajar con pintores de gran renombre dentro y fuera de la Isla como Diago, Choco, René Peña, Marta Pérez, José Emilio Fuentes, Jean Michel Marchetti,  entre otros,  con los  que ha llevado sus exposiciones a varios  países de  Europa, tomando como escenario algunos  de los mejores museos del mundo. Ella organizó en Francia una de la exposiciones dedicadas al Ballet Nacional de Cuba.

El escultor José Emilio Fuentes Fonseca, JEFF, asegura que nunca podrá olvidar el éxito logrado gracias a ella en la bienal de Milán, en 2008, y en el Centro Wilfredo Lam de La Habana, en 2011, ya  que detrás de las mejores exposiciones de su carrera se encuentra el toque mágico de Gretchen. 

“Además de una brillante curadora que es capaz de escuchar y entender al artista, posee un inmenso sentido de la humanidad y la amistad; su familia son sus amigos.”

Juan Roberto Diago Durruty la caracterizó como la persona más chévere, buena  y superlativamente sensible que conoce: “Tiene un amplio conocimiento de la cultura en general y, sobre todo, de las artes plásticas”.

En una de las exposiciones de Diago, ella conoció a Jean Marc Ville,  un coleccionista de pinturas francés radicado en La Habana que también trabaja la curaduría, y el amor que ambos sienten por la cultura los fue aproximando.  Desde ese día hasta hoy han pasado 18 años juntos en los que él ha sido coautor de cada uno de sus proyectos.

-¿Cómo usted definiría a su esposa?

Una persona muy amable, siempre dispuesta a ayudar a los demás; una extraordinaria compañera, increíblemente fuerte, no hay nada que le resulte imposible, no acepta un no como respuesta, vive para dar a los demás sin esperar nada a cambio y lo hace porque se siente bien haciéndolo.

-¿Cómo fue su evolución de traductora a curadora, escritora y maestra?

Aunque parezca extraño, ella siempre tuvo de todo eso un poco. Desde la Universidad le quedó el deseo de enseñar y me decía que algún día volvería a hacerlo, también escribía los catálogos de las exposiciones que organizaba y hacía críticas para algunas revistas en Francia, donde publicó tres antologías de poemas y un libro llamado Cara Negra , con el seudónimo de Irene Palmas.

Junto a Jean Marc colaboró en la fundación de la galería del Museo del Ron en 2001 y realizan anualmente en Trinidad una exposición en conjunto con la Oficina del Historiador de la Ciudad.

De vuelta a las aulas

Gretchen tenía un fuerte deseo de retornar a la más valiosa de las  profesiones,  la  de enseñar, y lo ha podido mitigar reciclándose como docente en la Alianza Francesa de La Habana (AF), después de un curso de capacitación hace tres años.

“Sus clases son diferentes, muy dinámicas e instructivas, porque a manera de conversatorio nos imparte el conocimiento, no con esa relación  fría y distante de alumno-profesor, sino como una amiga de quien debemos aprender mucho”, expresa  Rolando de los Reyes Rey, estudiante de la institución.

“Una persona siempre guiada por su vocación”, así la caracteriza Leonardo Vinageras Sánchez, uno de sus actuales compañeros de trabajo, profesor del mismo centro, quien tuvo la oportunidad de coincidir en el grupo de amigos que ella durante la Universidad.

Maiteé D’Rouge Wang, recuerda cómo hace dos años conoció a Gretchen cuando era clienta de un banco en el que trabajaba y ella fue quien la incentivó a estudiar francés y ayudó a matricularse en  la AF. Desde ese momento está muy agradecida por toda la atención y la amistad que le brinda  tanto fuera como dentro del aula. “Ella siempre está dispuesta a colaborar y a apoyar ante cualquier problema. Nunca se pone en primer plano, comparte todo en extremo. Es más de los otros que de ella misma”, afirmó.

Para María Karla Álvarez, la hija de Maiteé, ella se ha convertido en su hada madrina: “Es  muy atenta y me ayuda mucho, es para mí un paradigma, siempre está actualizada, muy bien preparada, tiene una amplia cultura, representa lo que en un futuro quisiera ser.”

Nada es perfecto

Tras rememorar los tiempos en que los delirios de adolescencia los hicieron crear el club literario Amor de Ciudad Grande, David López Jimeno dice como si hablara consigo mismo: “Su vida no ha estado exenta de trabas y problemas, pero ha sabido enfrentarlos sin perder su esencia dulce y generosa”, 

Según él, Gretchen sufrió mucho la muerte de su padre, las enfermedades de su abuela, que fue quien la crio, las fuertes críticas de la sociedad tanto cubana como francesa por haberse casado con un extranjero mayor que ella en un tiempo muy difícil como fue el Periodo Especial, donde todo era repudiado fuertemente.

Las desilusiones dentro de su carrera tampoco han faltado, porque a veces ni los esfuerzos, ni los resultados alcanzan reconocimiento, como en cierta ocasión que optó por la membresía de la UNEAC, en calidad de crítica de pintura y se le negó la petición.

Pero a pesar de todo, ella parece mantener su fe, a veces ingenua, en la bondad de la gente. Cuando alguno de sus alumnos no tiene el dinero para pagar la matrícula, ella lo presta para que pueda seguir recibiendo las clases, y como ese son varios los ejemplos que validan todo el amor que sienten por ella quienes están a su alrededor y la admiran como profesional y ser humano.

Pie de foto: Gretchen se define a sí misma como afortunada por haber podido concretar la mayor parte de sus aspiraciones.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris