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LA PODA EN EL VEDADO, ¿AMENAZA O BENEFICIO?

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El Servicio Estatal Forestal realiza desde el 2013 un trabajo de poda del arbolado que tuvo inicio en Plaza de la Revolución.

Texto y fotos:

MARÍA CAMILA MAURY VÁZQUEZ

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El Municipio Plaza de la Revolución, especialmente el Vedado, se caracteriza por la abundancia forestal. Esta condición se remonta a que después del ataque de Jaques de Sores a San Cristóbal de La Habana, el Cabildo prohibió el acceso al lugar para así mantener el litoral protegido de los ataques piratas por la línea boscosa, como defensa natural.

El libro Regulaciones urbanísticas del Vedado, compilación de la Dirección Provincial de Planificación Física y la Oficina del Historiador de la Ciudad, al describir la barriada apunta: “En su constitución prevalecieron algunos elementos de la ciudad-jardín anglosajona, como parterres con césped y árboles, portales y jardines frontales privados”.

Para lograr esa estética de contraste entre lo urbano y las áreas verdes es necesaria una labor de mantenimiento basada en el control de la naturaleza. Esta actividad requiere la selección de las especies que se siembran y su poda regular.

El Servicio Estatal Forestal (SEF), perteneciente a la Delegación Provincial de la Agricultura en La Habana, realiza desde el 2013, un trabajo de poda que comenzó en Plaza de la Revolución. Sin embargo, junto a la puesta en práctica del programa y, sobre todo al comienzo del 2016, cuando las brigadas repasan la labor en varios consejos populares, han surgido quejas por parte de la población.

Mavis Álvarez Licea, vecina de la calle 11, entre E y F, número 260, Consejo Popular Vedado-Malecón, sembró en su parterre un árbol del Nin: “Como ingeniera agrónoma conozco sus propiedades insecticidas y lo traje con el propósito de aprovecharlas. Cuando era pequeño yo misma lo trataba, pero al crecer comenzó a afectar el tendido y las empresas pertinentes acudieron a la poda sin tener en cuenta la salud de la planta”.

Reinela Mena Álvarez, especialista del SEF, explica que es necesaria una correcta selección del árbol a sembrar en las áreas urbanas: “Se debe tener en cuenta su especie, hábitos de crecimiento y características, pues existen casos determinados que no admiten podas”.

Otro problema lo causan los árboles centenarios. Antes del triunfo de la Revolución en 1959 se plantaron variedades del ficus, a los que se les realizaba un trabajo continuo para controlar su crecimiento. Pero estas plantas tienden  a convertirse con los años en “árboles monumentales” y necesitan de un tratamiento más especializado para evitar la tala por las afectaciones que su volumen provoca.

En el Consejo Popular Carmelo, Laura Labañino Palmeiro, delegada de la Circunscripción 23, cuenta que durante la última poda, la brigada perteneciente a la Empresa Eléctrica mutiló los árboles, los dejó casi en el tronco sin respetar el tipo de trabajo correspondiente para liberar el tendido.

La Resolución No. 479­/96 del Ministerio de la Agricultura plantea en su artículo siete que el follaje debe quedar separado como mínimo 1,0 metro de las redes técnicas. Por tanto, son brigadas de la Empresa Eléctrica y de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (ETECSA) junto al servicio de Comunales, las que realizan este trabajo.

A pesar de la protección a elementos civiles, la propia ley apunta que la poda se realiza como parte del mantenimiento necesario para conservar la salud del árbol, facilitar el crecimiento armónico de la copa, el sistema radicular y propiciar su mayor floración. Es este acápite el que las entidades encargadas del trabajo en muchas ocasiones no cumplen ya por ignorancia, descuido o falta de recursos.

“Durante el cierre de esta actividad en el año 2014 el servicio reportó como útiles necesarios: sierras, machetes, limas, escaleras, incluso solicitó un líquido para la cicatrización de las ramas, transporte y vestimenta adecuada para los trabajadores, pero los fondos del Estado son insuficientes para cubrir estos gastos”, afirmó Alexander Zorrilla Torreblanca, jefe del SEF.

Lidia Rosa Revuelta Dobaño, quien vive hace 35 años en la calle 21, entre J e I, número 260, del Consejo Rampa, afirma que no tiene quejas respecto a la actividad, incluso se manifiesta satisfecha con el trabajo de recogida de las ramas, y aunque le pareció violento el uso de machetes, reconoce que la fronda de los laureles quedó bastante redonda y con ramas por las cuales tomar fuerzas en el crecimiento.

La divergencia en la forma de hacer el trabajo con los mismos utensilios revela otros factores influyendo en los malos resultados. ¿Será correcto que el trato con las plantas lo lleve a cabo una entidad  desentendida de las cuestiones forestales?

Alexander Zorrilla anunció que para este año (2016) las brigadas de poda pertenecientes a la Organización Básica Eléctrica y a ETECSA se integrarán al SEF: “De esta forma garantizaremos la instrucción sobre las formas correctas de podar, así como la supervisión de este con intereses medioambientales”.

Pie de fotos: Árboles en el Vedado, municipio Plaza de la Revolución.



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