Facebook Twitter Google +1     Admin

LOS ROCKEROS OTRA VEZ SIN HOGAR

20170116133238-sabina.jpg

Los días 26 y 27 de febrero y el 5 de marzo se celebrará el festival internacional Brutal Fest, pero esta vez en el Teatro Lázaro Peña.

GABRIELA SABINA BRAVO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Fotos: Cortesía de ROSALÍA CASTRO y DAVID CHAPET.

Los días 26 y 27 de febrero y el 5 de marzo próximos (2016) se efectuará en La Habana la octava edición del festival internacional Brutal Fest, bajo la dirección de su creador David Chapet, auspiciado por el sello discográfico Beatdown Records. Sin embargo, el evento que esperan cada año con ansiedad los seguidores del rock en Cuba no se efectuará en su escenario habitual.

“Producto a la lenta reparación del Maxim Rock, los conciertos del Brutal Fest  tendrán lugar en el Teatro Lázaro Peña, que no posee las condiciones necesarias para la ejecución de un espectáculo tan importante. Intentamos buscar otros espacios como el Salón Rosado de la Tropical y nos explicaron que las fiestas de electrónica que allí se realizan no se podían suspender”, expresó Rosalía Castro Medeiros, subdirectora de la Agencia Cubana de Rock (ACR).

El cierre del Maxim Rock, el 5 de noviembre del 2015, constituyó un golpe para los seguidores de este género en la capital; desde su inauguración en noviembre del 2007, el teatro había logrado mantener la difusión del metal extremo, mediante presentaciones sistemáticas.

El tiempo considerado para su reapertura fue dos meses en un inicio. Luego de duplicado el período estimado y sin presenciar ninguna banda de rock en escena, la información brindada al público por los altos cargos del Maxim es otra: el posible funcionamiento del espacio es una incógnita para los interesados.

“Mi banda no ha vuelto a tocar en ningún escenario de la capital, nos propusieron presentarnos en el Brutal Fest, pero las condiciones son pésimas y no hay presupuesto para pagarles a las bandas. Hemos sido rechazados de varios sitios por ser señalados con el cliché de que nuestra música es solo ruido. Por este motivo busqué un empleo ajeno al mundo del rock y comencé a trabajar como comercial de la empresa Órbita”, explicó Ismael Rogelio Posada, director y vocalista del grupo de deathcore Breaking Blessings.

“Por ser catalogada nuestra música como sinónimo de violencia y drogas, mi agrupación no puede encontrar un sitio provisional, por lo que todos los integrantes decidimos realizar un proyecto de funky y electrónica llamado Kill The Party y así seguir en el mundo de la música, pero con un género diferente”, expresó Irwin Cao Cabrera, guitarrista del grupo de metal core Deadpoint.

“No hay un tiempo definido para la reapertura del Maxim, puede tardar meses o años. Intentamos buscar otros espacios provisionales, pero a muchos centros nocturnos no les agrada la idea de que toquen este tipo de música en sus escenarios. Tratamos de reubicarnos en el Cine Avenida, el Salón Rosado de La Tropical, y en los Jardines, entre otros. Somos una agencia pequeña”, comentó Alberto Muñoz Chaviano, subdirector de la ACR.

Sin embargo, la opinión de Ana Margarita del Valle, musicóloga del Instituto Cubano de la Música es diferente: “La Agencia Cubana de Rock es la encargada de promocionar su estilo musical, conocemos la situación por la que atraviesan pero no es parte de nuestro trabajo, el Rock no es capaz de comercializarse en cualquier lugar y es para un público más reducido, por eso estaba en un lugar poco céntrico”.

Esta precaria situación por la que atraviesa el rock habanero ya se había vivido en años anteriores y el escritor Humberto Manduley, en su más reciente libro, Hierba Mala, lo plasma así: “Tras medio siglo de existencia, y a la deriva en una difícil situación nacional, el rock en Cuba sigue sin lograr su plena aceptación social. Muy pocos espacios le dan cobertura aunque traten de hacer ver lo contrario”.

Pero, ¿qué sucedía con la acción metalera cuatro meses atrás? El amplio catálogo de la ACR desfilaba por el escenario del Maxim cada fin de semana como había hecho durante ocho años consecutivos. Los festivales se hacían eco de la fuerza del rock en la ciudad, el Brutal Fest, el Masacre Fest, el Core Metal Fest y el Caimán Fest. Importantes celebridades como los grupos Carajo, The Dead Daisies y CJ Ramone dejaron su huella en la casa de los rockeros de La Habana.

“Siento que me quitaron mi hogar, era el único espacio donde me sentía a gusto, no existe otro sitio en La Habana donde pueda escuchar este tipo de música, me gustaría que buscaran un lugar temporal donde podamos presenciar los grupos de metal, somos muchos los seguidores de este género y necesitamos un espacio urgente”, expresó Carlos Aguilar, del municipio Playa, miembro del público que asistía al Maxim.

El Cine Avenida fue una de las opciones valoradas para asumir la celebración de la octava edición del Brutal Fest. Al respecto, Armando Pérez, director de programación y actividades del cine, enfatizó: “Apoyamos el rock, pero no creo que este sea el espacio correcto para que toquen este estilo musical”.

“No pararemos nuestra lucha como años atrás en el Patio de María, seguiremos intentando buscar otro lugar provisional y cuando el Maxim se termine de reconstruir se continuarán los conciertos, porque el rock también forma parte de la cultura cubana”, añadió Rosalía Castro Medeiros.          



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris