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PARTOS NATURALES VS CESÁREAS

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La mayoría de los alumbramientos en el municipio de Marianao ocurren de forma natural, pero la prolongada exposición a los dolores y trabajo de parto trae aparejado hechos lamentables, perjudiciales para la vida de la madre y el bebé.

LISSET CHAVEZ BERGUES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Numerosos son los testimonios de madres que dan fe de todos los problemas que trajeron para su salud y la del bebé la exposición a varias horas de trabajo de parto antes de ser sometidas a cirugía de cesárea por urgencia.

“Me derrumbé por completo al ver a mi pequeño entubado y conocer que presentaba un accidente cerebrovascular y estaría en cama toda su vida, tras el hecho de estar 15 horas en una sala de parto”, afirmó Yanara Guzmán Millares, madre de un infante de tres años del municipio de Marianao.

“Tratamos por todos los medios de que las embarazadas tengan nacimientos de forma natural porque la operación de cesárea es un método quirúrgico eficaz, pero no está exento de riesgos, desde un shock anafiláctico por el uso de antibióticos profilácticos, a riesgos anestésicos propios del proceder, hasta todas las complicaciones quirúrgicas transoperatorias y posoperatorias, con un elevado aumento de la morbilidad y mortalidad materna”, aseveró la doctora Ana María Riverón Cobo, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Ginecobstetrico Eusebio Hernández, de Marianao.

En el año 2015, alrededor del 40 por ciento de las cesáreas estuvieron asociadas a la muerte del infante o de la madre y el 50 por ciento requirió de una unidad de cuidados intensivos, datos que demuestran que la intervención quirúrgica debe ser empleada como último recurso, sólo debe realizarse cuando la salud de la madre o el bebé corren peligro, añadió la galeno.

“Me ingresaron supuestamente porque mi niño venía bajo de peso y estaba perdiendo el líquido amniótico, a las 8:20 de la mañana me indujeron el parto, luego rompieron la fuente aplicando un torniquete y a las 11:58 de la noche nació mi bebé por una cesárea de urgencia, pues había aspirado heces fecales y líquido, conocí a mi hijo seis días después de la cirugía porque estaba adolorida y casi no podía caminar; estuve un tiempo que no quería comer, deprimida y me tiré al abandono como uno dice”, recordó Yanara Guzmán.

El libro Trastornos psicológicos en obstetricia y ginecología, del profesor en Psiquiatría, R. G.,Priest, señala: “Las embarazadas expuestas a varias horas de trabajo de parto pueden mostrar numerosos trastornos psicológicos manifestándose de diversas maneras como son: la melancolía, ansiedad e irritación. Disminución de la energía, de la confianza en sí mismas, de la toma de decisiones, dificultades en la concentración y un marcado estado de ansiedad”.

La psicóloga Lídise Fernández Molina, del Departamento de Servicio Social y Psicología del hospital antes mencionado, enfatiza que las mujeres víctimas de este proceder pueden presentar síntomas corrientes como son: una expresión triste, estado de fatiga, desaliento alternativo y con tendencia a empeorar hacia la tarde y la noche, presentando dificultades para conciliar el sueño.

La duración del parto, sobre todo cuando se prolonga ocho horas o más, incrementa el peligro de infección puerperal cuatro veces; en el trascurso de la intervención de cesárea las embarazadas pueden presentar hemorragias, infecciones urinarias y trombosis venosa. Los riesgos más comunes de los bebés son el traumatismo, la posibilidad de sufrir un cuadro de dificultad respiratoria o disneico, señala el libro Obstetricia, de los autores J. González Merlo, J. M. Lailla Vicens y E. Fabre González.

El doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, en declaraciones al diario Juventud Rebelde expuso: “Pondero el cuidado perinatológico protocolizado, donde se atienden las gestantes con patologías crónicas asociadas al embarazo, patologías inducidas por la gestación, alteración en el crecimiento fetal o en la inserción placentaria”, con el fin de evitar nacimientos prematuros o posibles cirugías de cesárea.

Las embarazadas son objeto de pesquisa de infecciones urogenitales como parte de la evaluación sistemática de las condiciones asociadas al elevado riesgo de parto prematuro previniendo posibles intervenciones quirúrgicas, agregó.

En Cuba no está permitido realizar cesárea a petición de la paciente porque tiene trazada una política para la reducción de la mortalidad materna, y con pleno conocimiento por el personal médico de que la operación, aún en manos expertas y en las mejores condiciones posibles, debe considerarse como uno de los más importantes factores de riesgos de morbilidad y mortalidad, acotó la especialista Ana María Riverón.

Añadió que la ejecución de la cirugía de cesárea solo se pone en práctica cuando las maternas presentan enfermedades descompensadas con elevado riesgo; entre los fetos están: la gemelaridad, sangramiento o un trabajo de parto prolongado. El incremento de la misma como una forma para disminuir el dolor, no mejora los índices de morbilidad, ni mortalidad materno, ni fetal. Por tanto, debería evitarse, en la medida de lo posible, en el resto de los casos. Las gestantes pueden evitarla siguiendo un control continuado del embarazo, con un estilo de vida saludable y con un buen ánimo.

Nota: Para esta información se contó con varios testimonios para su realización, pero solo Yanara Guzmán Millares permitió la publicación de su historia.

Pie de fotos: 1-Ana María Riverón Cobo, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Ginecobstetrico Eusebio Hernández, de Marianao (Foto: Lisset Chávez; 2-Las cesáreas siempre son el último recurso cuando, por algún motivo, sea imposible llevar a cabo un parto natural (Foto tomada de www.infomed.com).

 



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