Facebook Twitter Google +1     Admin

¿SÍMBOLOS PATRIOS O MERCANCÍAS?

20170227135836-karla.jpg

El Ministerio de Cultura elabora una colección de suvenir con la imagen de la bandera cubana reflejada en la obra de artistas nacionales, como estrategia para el rescate de la identidad; sin embargo, no se tienen en cuenta los estatutos del uso de la enseña.

Texto y fotos:

KARLA PICART RODRÍGUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Con el propósito de rescatar la identidad, el Ministerio de Cultura trabaja en una colección de suvenir donde utiliza la obra de artistas cubanos con motivos de la enseña nacional, afirma Nadia Naranjo Ponce, directora de Industrias y Servicios Culturales de la propia institución.

“La propuesta no es utilizar de forma directa los símbolos, sino tomar la creación de pintores como Michel Mirabal y Eduardo Roca (Choco) que reflejan la cubanía a través de la bandera. Ponerla de moda desde otra perspectiva un poco más conservadora, a través de llaveros, pisapapeles, pegatinas y pulóveres”, añade.

El proyecto tiene su base desde finales de los 90 con el desarrollo del plan Arte en Casa, impulsado por Comercial Lauros, de Promociones Artísticas y Literarias (Artex). Consistía en apropiarse de imágenes para la impresión en diversos soportes utilitarios fáciles de emplear.

Lo cierto es que al menos en la capital, otro rumbo ha tomado esta intención. Son vistos en formatos poco adecuados para su función, como puede ser licras o trajes de baño, y son comercializados a altos precios, en su mayoría destinados al trismo internacional.

En el año 1983, la Asamblea Nacional del Poder Popular, estipula La Ley 42 de Símbolos Nacionales, la cual instituye las disposiciones que regulan su uso y conservación. En su artículo 4 refiere: “La bandera nacional no se inclina ante otra bandera, insignia o persona alguna. Siempre ocupa el lugar de honor, que es el de la derecha y si se iza junto a otra, a la misma altura. Si hubiere varias banderas diferentes a la de la estrella solitaria, esta debe estar centrada y a mayor altura que las que la flanquean”.

Dicha legislación trata además en su artículo 16: “Los símbolos nacionales sólo pueden ser usados en los lugares, ocasiones y modos que la presente Ley y su Reglamento establecen”.

En opinión del doctor Ángel Pérez Herrero, profesor e historiador de la Universidad de La Habana (UH), para Cuba la bandera está asociada al sacrificio, el valor y la libertad. “Debe emplearse en los momentos que tenga verdadero significado solemne, para honrar a los que nos legaron esa enseña patria que hoy ondea. Es el respeto a tu país y a su tradición. La verdadera identidad se lleva en el alma, en la mente y, sobre todo, en la conducta y en la ética con que te muevas en la sociedad”, comenta.

Cuando de cultura cubana se habla, surgen varias opiniones. Nelson Aguiar Oramas, estudiante de Derecho de la UH, considera que por un problema de defensa de la idiosincrasia no es un agravio al emblema, ni una transgresión de la norma que se comercialice, solo si no es meramente con fines de lucro.

En cambio, Aymeé González, vendedora particular de artículos artesanales, no conoce la vigencia de una ley que regule el uso de los símbolos. “Constituyen un gran atractivo para el turismo, los extranjeros los prefieren y no pienso que sea una falta de respeto. Como comerciante estoy de acuerdo que se vendan, si el Estado lo hace, los particulares no somos menos”, expone.

“Todo el que tenga una tarea social está en la obligación de conocer las legislaciones. Detrás de una violación de la regla no está solo el infractor, sino el que debe controlar eso. La ley es el marco de la norma. No puede haber cultura política sin conocimiento jurídico, es un problema de dignidad. Cuba no se ofrece, no se debe lucrar con los símbolos solo por mercadear una imagen. El mensaje que le transmites a la juventud es que se podría entregar la patria”, declara Lisset Pérez Hernández, Doctora en Ciencias Jurídicas.

Esta idea en su proceso creativo, incluye un alto por ciento de diseño y, según Luis Rodríguez, asesor de Ediciones Cubarte, del Ministerio de Cultura, el empleo de la insignia nacional ha de ser siempre con cuidado. Sucede que muchas veces eso no ocurre y  crea un problema estético visual y comunicativo, incluso ético. “La identidad ha de llevarse con orgullo no solo por dentro, pero no confundir portar un elemento identificativo de nuestra nacionalidad con la moda. El uso desmedido en la comercialización de artesanías de mala calidad sí llega a ser irrespetuoso”, expone.

“Las identidades se construyen de manera muy compleja, son heterogéneas y transversalizadas por muchos factores de carácter social. Lo mismo te puedes ir detrás de un símbolo banal, que de uno patrio, no por lo que representan, sino porque les gusta el color o se usan y estamos reproduciendo los patrones de una sociedad de consumo cualquiera y no porque tienen un significado subjetivo, ideológico o afectivo”, afirma Teresa Muñoz Gutiérrez, profesora de Sociología del conocimiento de la UH.

“Los símbolos tienen una carga histórica que los hace merecedores de tributo, pero como problema moral, debemos educar y no imponer. La cultura no tiene por qué ser patrimonio de grupos, se construye con las masas, porque una concepción democrática y revolucionaria, no debe ser elitista, sino reconocer todos los componentes de lo popular, lo arraigado, lo humanista, recoger la experiencia de los sujetos a los que va dirigida”, acota.

Para Naranjo Ponce, debemos movernos en el tiempo y cambiar la manera de pensar. “El nuevo contexto que estamos viviendo, donde somos penetrados por culturas extranjeras, impone nuevos retos”, concluyó.

Pie de fotos: La imagen de la bandera cubana es empleada en objetos de comercialización dentro del territorio nacional.    



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris