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¿LEÑADORES DEL SEXO EN CUBA?

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En tiempos de inmenso calor, los jóvenes cubanos están dispuestos a soportar las altas temperaturas por seguir un estilo: ser “barbudo”.

Texto y fotos:

ANDY JOSÉ RIVERA GÓMEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Aunque artículos especializados y revistas de modas califican la barba como antihigiénica, como el Daily Mail, al plantear que "el vello facial está repleto de bacterias que pueden causar la proliferación de gérmenes y muchas infecciones”, en Cuba, desde hace aproximadamente cinco años, cada vez es más frecuente toparse con algún “barbudo”. 

Varios de los “desaliñados practicantes” capitalinos, al ser interrogados sobre el porqué de su barba, respondieron que por vagancia o moda. De estos últimos, una considerable cifra desconocía que tributan a una tendencia originada en Europa y conocida mundialmente como “lumbersexualidad”.

El término lumbersexual no tiene traducción literal al español, pero los estudiosos del tema insisten en que la palabra tiene su origen en lumberjack o lumber (leñador o madera, respectivamente). La traducción más acertada sería entonces leñador del sexo, lo cual no va muy lejos de la realidad de sus seguidores, pues es complementado con camisas de cuadros, jeans ajustados y botas de piel o cuero, típico del trabajador de bosque en Estados Unidos.

La socióloga Eneisi Morejón Ramos, profesora de la Facultad de Sociología de la Universidad de La Habana, explicó: “Cuando piensas en una moda, la ves como una práctica que contribuye a unificar y solidificar rasgos de la identidad de los grupos sociales. Son también un reflejo, una tendencia, de la reacción de ese mismo grupo frente a determinadas posiciones hegemónicas que intentan hacer un estereotipo ideal. Esta actitud se manifiesta en el estilo, la manera de pensar la realidad y la manera de hacer la cotidianidad”.

“Las personas somos parte de disímiles grupos sociales. En la etapa de la adolescencia y la juventud, fundamentalmente, parte importante de nuestras vidas transcurre con el grupo de iguales”, planteó la Licenciada en Psicología Ana María Cabrera, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana.

Para la socióloga Marcia Ríos Cabrera, trabajadora del semanario Tribuna de La Habana, la existencia de factores internos y externos “conllevan a que se produzca una modificación de la identidad cultural de los adolescentes y jóvenes; la propia transformación de la cultura es uno de ellos, por ende, en la medida que se transforma la cultura, se transforma la identidad”.

Juan Carlos Oliva Meneses, de 19 años, estudiante de Cultura Física, afirmó que se deja la barba “por comodidad. Soy un poco vago y no me gusta afeitarme tan a seguido. Además, es una moda y me siento a gusto con ella. En mi caso, intento seguir el estilo de James Harden (La Barba Negra), un basquetbolista de los Houston Rockets”.

El estudiante d Arquitectura Juan Carlos Pérez Ponce, de 25 años, aclara que su razón es “la influencia de las demás personas, principalmente de la Universidad. Empecé a ver cómo los muchachos se dejaban la barba, y sin darme cuenta comencé a afeitarme cada vez menos. Cuando me percaté, ya estaba pensando en cuál corte me haría lucir mejor”, aclara.

Asimismo, existen los que no siguen un patrón de moda y afirman que se dejan la barba porque les gusta, no existe una razón en específico como imitar una imagen o manifestarse de alguna manera ante las personas o son lumbersexual por decisión propia, o lo hacen por pura estética. Estos son los casos de Mario Jorge Toirac Marrero, de 19 años, y Daniel Álvarez de Toledo Monciego, de 26, estudiantes de Psicopedagogía y Diseño Gráfico, respectivamente.

El estilista Dorian Carbonell Hernández tiene un salón de belleza en el municipio Plaza de la Revolución conocido como Donde Dorian. Al ser entrevistado sobre la cantidad de hombres que acuden a su barbería con esta tendencia, afirmó: “La mayoría de mis clientes siguen esa «onda». Yo trato de adaptarla al clima. Visualmente, les da madurez y seriedad a los jóvenes, y considero que esto, combinado con que ahorran máquinas de afeitar y se protegen el cutis, son factores fundamentales en la permanencia de los vellos faciales como tendencia actual”.

Y agregó: “Creo que la lumbersexualidad, como se sigue en Cuba, no deja de lado la metrosexualidad, pues la barba, aunque luzca muy despreocupada, requiere su tratamiento, su estética. Lo veo como la perfección de esta tendencia”.

Sin embargo, todo no es “color rosa” en esta tendencia, pues también existen detractoras. Ellas consideran que los lumbers pasan mucho tiempo “puliendo su preciada joya” y dejan a un lado la característica de “puro macho”, marcada por una pronunciada barba.

Este es el caso de Alicia Fundora Martínez, quien con 20 años de edad explica: “Los muchachos se ven bien con la barba, pero no me gusta porque todos la usan y no se ven auténticos. Además, veo mal que un joven se preocupe tanto por su apariencia y por estar en la moda”.

Los defensores, entre ellos Lisset Méndez Rodríguez, de 19 años y estudiante de Diseño Gráfico, afirman que los muchachos lucen viriles, pues la barba es algo que caracteriza al hombre, y los diferencia de las mujeres, por tanto, se ven más serios y masculinos.

“Asumir esta manera de lucir no solo tiene que ver con la moda; puede ser también una manera de mostrar determinados atributos varoniles, de reforzar la identidad desde lo masculino, porque la barba puede ser sinónimo de virilidad, sabiondez, en tanto asemeja al leñador despreocupado, bien fuerte, salvaje”, concluyó María Cabrera.          

Pie de fotos: A pesar de lucir un estilo calificado de “despreocupado”, los lumbersexuales no dejan de perfeccionar su barba. Esta tendencia es seguida por grupos de todas las edades.

 



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