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YA SEA PERRO, GATO O CABALLO

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EDILMARYS AJETE NARANJO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Un estruendo rompe la tranquilidad de la tarde. Los vecinos se asoman para ver qué ocurrió, en pocos segundos la calle está llena de gente. Hubo un accidente, un Lada chocó con un camión y este se impactó con la parada, en el medio quedó atrapado un carretón de caballo.

Todos tratan de ayudar, llaman a la Policía y asisten a los heridos. Hacen evaluación de los daños y comienzan a hacer suposiciones sobre quién es el culpable. Nadie se acuerda del caballo.

En Cuba desde pequeños se educan los niños inculcándoles amor y cuidado a los animales. Existen leyes que velan por el bienestar de los mismos, pero aún así, el trabajo no es suficiente.

La agencia de noticias IPS en el trabajo Grupo promueve ley de      protección animal, publicado en enero de 2015, hace referencia al artículo 27 de la Constitución de la República de Cuba que expresa: “El Estado protege el medio ambiente y los recursos naturales del país, corresponde a los órganos competentes aplicar esta política y es deber de los ciudadanos contribuir a la protección del agua, la atmósfera, la conservación del suelo, la flora, la fauna y todo el rico potencial de la naturaleza”.

Aunque el Estado cubano se preocupa por la protección y preservación de la fauna, a diario observamos perros callejeros, caballos arrastrando una gran carga en malas condiciones de salud, peleas caninas y de gallos.

¿Quién protege a estos animales? ¿Tienen derecho sus dueños a explotarlos para beneficiarse? Las regulaciones en cuanto a las condiciones de vida y trabajo de estos seres carecen de divulgación entre la población cubana.

El desconocimiento de lo establecido trae consigo problemas en la conducta social. Es frecuente encontrar una pelea entre vecinos porque el perro estuvo ladrando hasta las dos de la mañana o porque el desagradable olor a excremento de gato está impregnado en la escalera del edificio.

Asimismo sucede cuando se trata de las prohibiciones en zonas rurales y urbanas. Es un abuso tener varias mascotas en un apartamento pequeño o querer criar cerdos en zonas céntricas de la ciudad. Las leyes registran medidas para cada caso teniendo en cuenta las condiciones higiénico-sanitarias que deben existir y proscriben estas prácticas.

Para evitar la propagación de enfermedades se recogen los animales del entorno ciudadano y se supone que son llevados a lugares donde serán cuidados, pero ¿es ese su verdadero destino?

El sacrificio de estos seres es justificado en la medida en que representen un peligro para el hombre. Las medidas para la protección de animales, además de responder al cuidado de estos, deben lograr un equilibrio en la relación comunitaria.

No todas las personas quieren tener mascotas o criar un cerdito para fin de año. No siempre cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo. Tener animales en lugares céntricos afecta la salud de los vecinos y de la propia familia, uno debe adecuarse a su ambiente.

Para el cuidado y protección de animales en Cuba toman la iniciativa Aniplant y Protección de Animales en la Ciudad (PAC) que entre sus proyectos buscan la aprobación de una ley que refleje el objetivo de su trabajo.

Los animales forman una parte importante del entorno afectivo de los cubanos, por eso debe incrementarse el trabajo de divulgación que propenda a crear en el pueblo cubano una cultura medioambiental que tenga en cuenta el cuidado de los animales. Entonces dolería más el carretón de caballo atrapado.



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