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EL RESCATE DE UN SUEÑO

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El historiador, Wiliam Gattorno Rodríguez ha dedicado más de 40 años a preservar la historia de Guanabacoa.

Texto y foto:

LIANNET GÓMEZ ABRAHAM,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

A sus casi 70 años, William Gattorno Rodríguez, historiador de profesión, tiene un gran anhelo: preservar la epopeya de su localidad, el municipio capitalino de Guanabacoa.

Hace poco fui a su casa, donde cuida de su biblioteca personal. Su sala es ya un espacio inundado de cientos de cajas que atesoran libros. Desde su adolescencia fue un gran conocedor de las obras de Dulce María Loynaz y Alejo Carpentier. Ahora constituye incansable lector de Carilda Oliver, apasionado a la música de Ernesto Lecuona y leal receptor de las crónicas de Ciro Bianchi.

“La influencia de mi madre y las ansias de conocimiento hicieron que me interesara por las tradiciones cubanas. Por eso, con 28 años, logré graduarme de Historia en la Universidad de La Habana, desde entonces mi mayor pasión.

“Una vez terminado los estudios, decidí concentrarme en recuperar las proezas de Guanabacoa, ese, mi gran sueño de viejo. Aún recuerdo el día en que recibí el diploma, juré ante el Alma Mater dar todo cuanto pudiera por mi país y en especial por la labor que escogí. El papel de los historiadores tiene su base en dejar una huella cuando todo parece borrado”.

El propósito de retomar la antigua villa  lo tiene pensado desde hace cinco años. Un plan modesto para él, aunque con una ambición infinita de enseñar a los más jóvenes. “Esta localidad es todo: forjadora de mis ideales, vivencias y testigo fiel de mi quehacer”, dice emocionado.

El historiador relata la tristeza que siente cuando pasa cerca de la  biblioteca y el museoo al ver los deterioros de las plazas, amparo de los intelectuales en su adolescencia. “Al notar esta situación, no dudé en retomar mi pasado, el mismo de los guanabacoenses, de todos los cubanos”.

Los de más experiencia le agradecen el haber rescatado en 1989 los documentos de la historia de la villa, que por motivos de abandono estaban perdidos o estropeados: “Hay quienes dicen conocer nuestro pasado municipal por mi trabajo. Me considero un servidor de la sociedad y si existiera otra vida volvería a elegir los pasos de la historia.” 

La zona guanabacoense es rica en temas arquitectónicos, con grandes construcciones del siglo XVII y XVIII. Hoy quedan solo ruinas. “Mi plan: realizar un catálogo que muestre el esplendor de esos inmuebles. Espero que las instantáneas queden a las futuras generaciones”, dice.

Quiere colocar tarjas, aunque sean hechas de cartón, en los lugares significativos que tuvo la localidad, de forma tal que la nueva generación conozca los centros históricos que existieron en la Villa de Pepe Antonio.

Gattorno considera de gran importancia la lectura, por eso quiere abrir las puertas de su hogar a todos los jóvenes interesados en conocer la tradición del municipio capitalino. “Los libros no tienen dueños, son de quien quiera leerlos”.

Un llamado a la puerta interrumpió la conversación. Una señora y un pequeño le recordaron el taller en la primaria cercana, que había propuesto días atrás. No fue necesario preguntar qué hace William Gattorno mientras sus planes pueden ser materializados, la respuesta resulta evidente: construir una Guanabacoa nutrida de sus raíces.

Pie de foto: William Gattorno Rodríguez considera de gran importancia la lectura y la  valora como vía esencial en el rescate de la historia.



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