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EL AMOR EN TIEMPOS DE MOVILIZACIONES

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Felipe Ramón Álvarez Rosa, como un soldado más de la patria, sacrificó importantes momentos de su vida por salvaguardar las conquistas de la naciente república socialista.

Texto y foto:

ARLETTE VASALLO GARCÍA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Como todo proceso inicial, en Cuba se vivieron momentos convulsos a partir de enero de 1959, y porque prevaleció el amor a la patria y la efervescencia revolucionaria, hubo locos enamorados que dieron su “sí quiero” en medio de episodios tan tensos como el preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón. Este fue el caso de Felipe Ramón Álvarez Rosa y su esposa, Lourdes González.

A finales de 1960 se produjo una movilización masiva motivada por el cambio de presidencia en los Estados Unidos que entonces la asumía Kennedy. Se conocía que Einsenhower, su predecesor, había creado las bases para realizar una invasión a Cuba, apoyada por la contrarrevolución interna y la asentada en Miami. Se sabía, también, que pretendía implementar esos planes en su nuevo gobierno.

En ese contexto tan delicado para la situación cubana, Lourdes y Felipe deciden el matrimonio: “Nosotros nos casamos el 28 de diciembre de 1960, en Camagüey. Íbamos para Cienfuegos a disfrutar nuestra luna de miel pero nos quedamos en un hotel de Santa Clara, ya había movilización.

“A la mañana siguiente de nuestra primera noche de casados, bajo de la habitación a eso de las 10-11 en busca de un lugar para desayunar y me encuentro con el Comandante Puertas, jefe del Regimiento de la provincia, lugar que había tomado el Che entre el 15 de diciembre de1958 y el primero de enero de 1959. Como en ese tiempo yo siempre andaba vestido de guardia porque no tenía más ropa, bueno me casé con uniforme militar…, me dice con tono de quien piensa que uno está en algo indebido:

-Sargento, ¿qué hace usted aquí?

-Yo estoy de luna de miel. Me acabo de casar ayer.

-¿Usted no sabe que hay una movilización, que el país está en pie de guerra?

-Yo no me he enterado de nada de eso, Comandante, porque yo estaba con la boda mía...

-Preséntese inmediatamente en el regimiento de Santa Clara.

-Pero, Comandante, mire, mi esposa está aquí, yo no la puedo dejar sola…

-Vaya al cuartel que yo le voy a dar un salvoconducto.

Eso fue lo que duró la luna de miel.”

Después de estar movilizado un tiempo en el Regimiento Leoncio Vidal, de Santa Clara, se produce el bombardeo a los aeropuertos militares de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el aeródromo Antonio Maceo, de Santiago de Cuba.

Entonces, Felipe se vuelve a presentar en el cuartel de su provincia, Camagüey, como había participado en el Ejército Rebelde en la Columna 11 Cándido González, al mando del capitán Jaime Vega y alcanzado los grados de sargento, lo nombraron jefe del batallón 418, perteneciente a la Milicias Nacionales Revolucionarias y lo concentran en un lugar llamado Ala Cívica.

“Yo me movilicé después del bombardeo y de la primera declaración de Fidel. A pesar de todo, mi esposa lo entendía, vivíamos tiempos difíciles y todo paso al frente era poco a la hora de defender lo alcanzado por el nuevo gobierno.

“En ese campamento se movilizaron alrededor de 5 000 milicianos, no tenía condiciones de espacio ni de logística para esa cantidad de gente. El primer día comimos pan con guayaba y escasamente había agua. Pero la gente no pedía comida, sino armamento, y yo pedía poder terminar con mi luna de miel.”

“Finalmente llegaron las armas: fusiles y ametralladoras checas. Se respiraba un ambiente de fervor combativo, aunque algunas personas se rajaron ante la amenaza de una invasión norteamericana.

“Cada batallón tenía cuatro compañías. Estas tenían un total aproximado de 100 hombres. La jefatura escogía a un compañero por cada una, para darle una preparación en menos de 24 horas acerca del armamento que le iban a facilitar a esa compañía. Y este regresaba para su grupo con la caja de armas, con grasa todavía, a entrenar a la gente.

“Luego de las preparaciones combativas salimos del campamento, del centro de Camagüey hasta un lugar que se llama La Vallita. Yo al frente de mi batallón. Allí volví a ver a mi esposa en un encuentro fugaz, nos abrazamos, nos besamos, nos dijimos cuanto nos queríamos y que pronto volveríamos a estar juntos.

“Pero el batallón debía continuar, caminamos hasta la costa norte, 60 kilómetros, con todos los hierros arriba. Había personas que tenían un poco más de entrenamiento que otras. En mi compañía había destacados atletas, peloteros de la serie nacional del equipo Camagüey y también como cuatro luchadores, pero fueron los que más flojos se portaron porque se le engarrotaban los músculos”.

Al cuidado de Camagüey estuvo el batallón hasta que después de las 72 horas se hiciera oficial la derrota de la invasión mercenaria por Playa Girón, el 19 de abril de 1961. Pero para Felipe constituyó un alivio mayor el hecho de volver a reunirse con su familia y, sobre todo, con su amada esposa, Lourdes. Hoy se siente feliz porque el matrimonio ha llegado a los 56 años y ha pasado la prueba de ser consumado en tiempos de movilizaciones.

Pie de foto: Felipe Ramón Álvarez Rosa se alzó en 1958 en la Sierra de Cubita, provincia de Camagüey, y luego del triunfo revolucionario formó parte de las Brigadas de Trabajo del Ejército Rebelde.

Ficha técnica:

Objetivo central: Revivir un suceso que forma parte de la defensa histórica del país, necesidad que se mantiene vigente.

Objetivos colaterales: Mediante el testimonio del entrevistado reflejar una experiencia que muestra un determinado contexto histórico y las emociones y sentimientos que tenían las personas en él, desde un punto de vista humano

Tipo de entrevista: Retrospectiva.

Por los participantes: Individual.

Por su estructura: De citas.

Por su contenido: Retrospectiva.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Alusión a frase literaria.

Tipo de entrada: Directa o de presentación.

Tipo de cuerpo: De citas.

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Tipo de fuentes: Directa: Felipe Ramón Álvarez Rosa.



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