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ACTRIZ QUE PINTA SUEÑOS

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Ketty de la Iglesia interpreta en Historias de Fuego el personaje de Ana, una inspectora de la oficina de bomberos. En la vida cotidiana gusta de las artes plásticas: "Canalizo esta necesidad en cada uno de los cuadros en los cuales me veo representada".

LIVHY BARCELÓ VÁZQUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

-Estoy satisfecha con tu actuación, Ketty de la Iglesia.

-¿¡De veras!?

-Sí, has logrado entender mi mundo interior. ¡Nadie podrá imponerme la infelicidad y destruir estas ansias que tengo de Pepe, de los fuegos que corren por mis piernas cada vez que lo veo!

-Sabes, Adela, es placentero para un actor, sentir el reconocimiento de sus personajes y el tuyo, en La casa de Bernarda Alba, me resultó interesante.

-Yo digo lo que pienso. Sabes que no me puedo callar. Conoces todo sobre mí, mas tú, ¿quién eres?

Una mujer introvertida, desprejuiciada en gran medida, y no declino fácilmente de mis ideas y propósitos. Cada día, al actuar intento superar la timidez que me identifica. Pese a eso, cuento con un carácter bastante fuerte que contribuye a eliminar todo rasgo de inseguridad.

Soy poco cariñosa, trato de demostrar lo que siento con hechos, pues con palabras resulta un tanto difícil. Me caracteriza la transparencia de sentimientos, expresando de manera clara y precisa, las cosas que pienso.

La tranquilidad y la soledad son estados que disfruto muchísimo. Gusto trasmitir lo que he aprendido, no solo a nivel profesional, sino también con un sentido humanista. Considero inapropiado quedarme con algo que a otros le haga falta, de hecho, este año me aventuré a impartir clases en el Escuela Nacional de Arte (ENA).

Cuando salí del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas, Vladimir Ilich Lenin, comencé mis estudios en el Instituto Superior de Arte (ISA). Después me vinculé al grupo de teatro Obstáculo que dirigía Víctor Varela. Luego pasé  a trabajar en el Buscón, con José Antonio Rodríguez, donde permanecí aproximadamente dos años. También colaboré con Pedro Ángel Vera en su grupo El Círculo. Durante la preparación de un monólogo, fui convocada para el casting de de la aventura, La Leyenda del Rayo, el cual aprobé. Desde ese momento nunca más he vuelto a hacer teatro.

Todos los medios son complejos y, por tanto, cada uno posee encanto propio. El teatro desgasta, pero a su vez te agrada. Proporciona más tiempo al actor en  la preparación del personaje. Cuentas con la atmósfera de la obra, las luces, la música, además de estar en contacto directo con el espectador, todo eso te ayuda a creer en lo que estás haciendo, pues la obra se desarrolla dentro de un ambiente más cálido.

La televisión posee otras peculiaridades. Es un medio más frío, donde debes tener en cuenta la técnica, la cual hace posible que tu actuación llegue al público. Quisiera puntualizar lo cómoda que me siento trabajando en ella, producto del entrenamiento adquirido durante el tiempo que llevo vinculada a la pantalla chica.

En el cine se trabaja por planos, una misma escena puede tener varias filmaciones, en momentos diferentes. Eso demanda una excelente concentración para llevar la continuidad de la actuación, dentro de la propia escena.

Todos los medios tienen sus particularidades, pero lo que te hace traspasar cualquier frontera entre uno y otro, es la existencia de una magia que envuelve al actor a través de los personajes. Es interesante lo que vives durante su etapa de preparación y representación, con él, te adentras en mundos desconocidos en la búsqueda de información que te ayude a organizarlos, crearlos, armarlos, y llenarlos. Cuando caractericé el personaje de Lucrecia Borgia, en la aventura El príncipe de los zorros, tuve que documentarme, y leer libros que recrearan las costumbres de la época.

Ese proceso de investigación, además de prepararte para encarnar un personaje, te nutre de conocimientos que te ayudan a crecer como persona. Interpretarlos genera movimientos realmente sorprendentes en tu vida personal.

Recuerdo con agrado el personaje de Margarita, la mamá de Amanda, en la telenovela La cara oculta de la luna. Yo disfruté esa actuación, porque era diferente a las cosas que hasta ese momento había hecho.

-Ketty...

-¡Espérate, Margarita, no me  interrumpas!

-No tenía conocimiento de que te hubieras entretenido tanto interpretándome.

-Yo misma me asombro. En ese periodo, mi hijo tenía un año y su crianza me obstaculizaba el desempeño profesional.

-Ojalá yo hubiese tenido tu valor para enfrentar los problemas y no rehuir de ciertos temas..., quizás Amandita sería una niña saludable.

-La vida hay que asumirla, no es el momento de cuestionarte, lo importante es luchar a partir de ahora y que tu hija sienta que no está sola.

Otra interpretación que me marcó como actriz fue en La casa vieja, donde representé a Dalia, la esposa de uno de los hermanos de la obra; también el de Adela, en La casa de Bernarda Alba, pues en aquel momento era muy joven e interpretar un clásico de Lorca resultó un reto difícil.

Si tuviese la oportunidad de escoger un personaje, inclinaría la balanza por una cantante de música popular, pues creo que sería una experiencia divertida dentro de mi carrera.

El actor debe poseer talento, tener voluntad para enfrentar las adversidades, ser humilde en sus proyecciones, mostrar constancia cuando se quiere llegar lejos, y preocuparse por su superación a nivel intelectual. Los personajes estarán mejor construidos en dependencia del  estudio previo que se realice acerca de determinados aspectos que van a fortalecer la credibilidad de estos seres de ficción.

Actualmente se exhibe, en la televisión cubana, la novela Historias de Fuego, en la cual encarno el personaje de Ana, una inspectora de la oficina de bomberos. Es una mujer segura de sí misma. De naturaleza valiente y decidida, asume el reto de recorrer un sector peliagudo que subestima la labor de las apaga fuegos. Quisimos destacar sus cualidades femeninas, para promover una imagen, que no por su función, tiene que responder a estereotipos masculinizados. En sentido general, me identifiqué con ella. Ana tiene mucho de mí.

Tuve la posibilidad de conocer las particularidades de ese mundo. Son personas muy atractivas, gente interesante y especial que te conmueven con sus historias. Aprendes a entenderlos, a convivir con ellos, e incluso, disfruté la oportunidad de participar en los simulacros de un incendio. Le di hachazos a una pared, estuve cerca de la candela. Fueron experiencias muy seductoras.

En el periodo de  la filmación viví un momento especialmente hermoso. Hubo una escena en la novela donde yo despierto a mi hijo para darle la leche, fue gracioso, porque el niño, en ningún momento supo que estaba actuando. Yo me hallé muy en familia, logramos extrapolar a la pantalla una vivencia que ambos asumimos diariamente.

Interpretar personajes que representen una edad muchísimo más joven que la mía, no me interesan. Solamente accedería a una actuación de este tipo, si ese fuese el código de la obra. También resultaría difícil  aceptar la idea de realizar desnudos en televisión, por la manera en que transcurre la vida del actor cubano.

Además de incursionar en el mundo de la actuación, disfruto pintar. Mediante la pintura expreso inquietudes, vivencias y un conjunto de sueños. Tengo afán por crear, y cuando no estoy relacionada con ningún trabajo de actuación, canalizo esta necesidad en cada uno de los cuadros en los cuales me veo representada.

En estos momentos estoy inmersa, junto a otras personas, en un singular proyecto. Intentamos reunir a varios actores, directores, camarógrafos, y músicos, que sin tener una formación académica, se interesan por la pintura, pretendiendo realizar una exposición. Ambicionamos presentarla durante el Festival de Cine Latinoamericano, para enlazar el cine y la pintura en un designio común.

A raíz de esa exposición queremos lanzar una convocatoria internacional y a la vez exhibirla en otros festivales del mundo. Somos un grupo con diversas profesiones que nos unimos, en  torno a esta especie de hobby.

En este proyecto se encuentran actores como Rubén Breña, Deisy Quintana, Alberto Pujol, Bertha Martínez (directora de teatro), Fernando Echevarría e Ireno García.

Está sonando la sirena. Todos se alistan y bajan corriendo. Ana retrocede.

-Ketty, ¿escuchas? Anuncian un incendio en la galería de pinturas.

-¡Ojalá lleguemos a tiempo para salvar al arte, que se desgarra tras las llamas!

Ficha Técnica:

Objetivo general: dar a conocer aspectos de la vida de la entrevistada.

Objetivos colaterales: reflejar la estrecha relación que existe entre la entrevistada y su profesión.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Monólogo.

Por su contenido: De  personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada, cuerpo y cierre: Monólogo.

Fuentes consultadas:

La obra teatral La casa de Bernarda Alba. Localización: http://www.tinet.org/~picl/libros/glorca/gl000000.htm



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