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RECUPERAR ES GANAR

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El Almendares es mucho más que un río y un parque, es parte del oxígeno que respira la ciudad.

YENIA MATOS HENRÍQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿A quién no le gusta huir de vez en cuando de un agitado día citadino y sentarse a la sombra de los árboles y a la orilla de un río para disfrutar del fresco que brindan? Y si a esto se suman las aves con su trinar y la gran magnitud de colores que pone a nuestra disposición el paisaje, pues se completa el descanso que  habíamos ido a buscar allí, al Parque Almendares.

Mercedes Hernández, asidua visitante del lugar afirma que “es el lugar ideal para un momento de tranquilidad y de sosiego”.

“El fresco que brindan sus árboles es como para no abandonar nunca el parque, sobre todo en verano”, asegura Gerardo de la Cruz, otro de los habaneros que lo visita.

Sin embargo, estas favorables palabras no son las únicas opiniones acerca del lugar. Últimamente ya no es tan disfrutable. El río, que sirve de basurero para muchos de los ciudadanos que viven cerca y además al que va a parar buena parte de los desechos de los centros cercanos, se ha convertido en una canal  maloliente y sucio.

“Es una pena que el río y el parque estén tan sucios, el sitio es precioso y como centro recreativo es fabuloso”, comenta José Sánchez, visitante del parque.

Un poco de historia

El parque Almendares pertenece al conocido Gran Parque Metropolitano de La Habana y cuenta con una extensión de 700 hectáreas y una longitud que incluye los 9.5 km del río Almendares. El Gran Parque Metropolitano fue creado por iniciativa de Fidel Castro Ruz el 29 de septiembre de 1989 y compone el llamado cinturón verde de la ciudad junto al Jardín Botánico Nacional, el Zoológico Nacional, el Parque Lenin y el recinto ferial Expocuba.

Pertenecen al Gran Parque el antiguo Jardín Botánico Nacional, el Bosque de La Habana, los jardines de la Tropical, los jardines de la Polar y la Loma del Husilllo, considerados lugares simbólicos de nuestra identidad. Se caracteriza también por el asentamiento poblacional que cerca de él existe, casi 200 mil personas en los barrios de El Husillo, Pogolotti, La Guayaba, El Fanguito, Cantarrona y Puentes Grandes.

El Almendares es, además, área de recreación no solamente para niños, sino también para adultos. Como parte de las actividades que brinda se hallan los  conciertos, las charlas de educación ambiental, los servicios gastronómicos, entre otros.

¿Qué ocurrió?

Los ciudadanos comenzamos a perder uno de los lugares más hermosos y más importantes en cuanto al equilibrio ecológico de la ciudad. Las principales causas son los problemas en las instalaciones de los alcantarillados, que propician que los desechos de al menos 100 mil personas vayan a parar directamente a sus aguas, y la deforestación a la que se sometió el parque a consecuencia de la urbanización en épocas pasadas, que casi  acabó con la maravillosa vegetación que en el parque existía: ceibas, algarrobos, pinos, cedros, aves migratorias, especies exóticas introducidas, reptiles, anfibios e insectos.
 
Un estudio que se realizó a esa fuente acuática reveló unos 87 focos contaminantes que son, actualmente, la Industria de Materiales de la Construcción, o sea, la concretera Perdurit y el hospital Joaquín Albarrán, localizados justo en el centro del Gran Parque Metropolitano, donde antes estaba el antiguo Jardín Botánico de La Habana. Se podrían mencionar también los 230 centros de todo tipo: escuelas, cafeterías e industrias que atraviesan el Parque.

No escaparon de culpas las indisciplinas sociales. Muchos creían y todavía creen que el río es un basurero y todo lo que tienen a mano pasa a formar parte de sus aguas que se ensuciaban cada vez más.

Nunca es tarde si la dicha es buena

¿Qué concebir ante lo que podría ser un gran desastre? No quedaba otra que proponer medidas y, por supuesto, llevarlas a cabo de inmediato. Es por eso que especialistas, científicos, biólogos, químicos, ingenieros hidráulicos y ambientalistas han comenzado un proyecto que los reúne a todos en pos de una meta común: recuperar el parque Almendares.

El verano pasado se puso en marcha el plan. Este consiste en dragar el río para suprimir la suciedad, depurar las riberas y aumentar su caudal. Los trabajos serán financiados, principalmente,  por la cooperación de un proyecto internacional y tendrá por costo un valor superior a los 300 mil dólares, cantidad de dinero que, a juicio de muchos, nunca será  gasto grande si de salud se trata.

El dragado comenzará en La Puntilla, desembocadura del río, y se extenderá hasta el puente de la calle 23, una de las principales avenidas de la ciudad. Se utilizarán equipos especiales que actuarán en los márgenes, lo que evitará inundaciones por lluvias en El Fanguito, conocido barrio habanero.

Manos calificadas hacen falta para la realización de un trabajo de este tipo y ¿quiénes mejor que los especialistas en esta labor? Será entonces el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos el encargado de la instalación y rehabilitación de plantas de tratamientos de aguas residuales que utilizará tanto componentes de fabricación cubana como otros importados.

También se echó a andar una moderna, pero sin dudas efectiva, procesadora de residuales, localizada en el circuito de la autopista este-oeste, área conocida como María del Carmen. En planes está la construcción de otra planta de tratamiento de desechos en el barrio de Puentes Grandes, complemento muy necesario y por supuesto, eficaz también.

Pero de nada vale hacer si lo que destruye no desaparece. Es por eso que otras de las medidas que se adoptarán serán la restitución de la planta del hospital Joaquín Albarrán, uno de los principales centros que causan daños al río y la garantía de los alcantarillados por parte de la entidad de Recursos Hidráulicos.

No quedan fuera del proyecto unas 23 brigadas de saneamiento manual del río, las cuales eliminan algunas plantas perjudiciales de las orillas y de los afluentes. Se ha procedido también a la siembra de árboles maderables, frutales y el bambú, planta que paraliza la erosión de los suelos en las orillas del río. Esta tarea no corresponde a estos obreros solamente, la podríamos cumplir  todos, como parte fundamental de la ciudad y de quienes dependerá que el Almendares sea limpio y de nuevo seductor, atractivo, encantador.

¿Qué dicen los ciudadanos?

La población, jueza fundamental cuando se trata de la propia ciudad y sus problemas, opina a favor de todo este proceso de recuperación del Almendares y el parque de igual nombre. Ya se tenía ese lugar para diversión y disfrute, pero la limpieza es primordial para una diversión y disfrute más pleno.

Emma López Castellanos, capitalina y visitante del parque, opina que “es lo mejor que pudieron haber hecho, el parque siempre ha sido uno de los lugares más lindos de la ciudad. Su recuperación significa mucho para todos los habitantes de La Habana”.

Jackeline Hernández Viera, también capitalina y vecina del lugar, considera que “la recuperación del parque significa un lugar más de esparcimiento y recreación para los niños, el lugar también es fundamental para la producción de oxígeno en la ciudad, rodeada de muchos contaminantes”.

Igual opina Isabel Trueba Llampay, vecina del lugar: “Habíamos comenzado a perder el parque, ahora hay esperanza de recuperarlo y de tenerlo nuevamente para el descanso y disfrute de la población en general”.

Necesario es repetir que la limpieza del río y, por lo tanto, del parque depende, en mayor medida, de los habitantes de la ciudad. Respetar lo que se ha hecho es respetarnos nosotros mismos. Cuidemos la naturaleza y estaremos cuidando nuestro bienestar.

Clasificación: Reportaje estándar.



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