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EL VERDADERO RECORD

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El huracán Gustav a su paso por Pinar del Río mereció la negativa celebridad de ocupar el primer lugar en la lista de los vientos huracanados más fuertes del mundo; sin embargo, Cuba no lamentó la pérdida de una sola vida humana.      

YOHANA LEZCANO LAVANDERA,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.                                          

Varias canciones populares aseguran que “las palabras se las lleva el viento”, mas, en Pinar del Río, el viento del huracán Gustav se llevó mucho más que las palabras; en solo cuatro horas destruyó el trabajo de años y el esfuerzo de miles de pobladores vueltabajeros.

A las 6:35 pm del sábado 30 de agosto en la estación meteorológica de Paso Real de San Diego, pueblo perteneciente al municipio pinareño de Los Palacios, Gustav dejaría la más penosa huella registrada en la historia meteorológica del territorio.

“Todo marchaba según lo esperado pero de pronto la aguja del romboanemógrafo, (instrumento medidor de la velocidad de los vientos),  comenzó a subir rápidamente a 250 kilómetros por hora.
 
“260, 280, informábamos por teléfono y la cuenta seguía, 300, 320, 340 y… ¡bum!, se oyó hasta una mala palabra junto a un estruendo, ‘se cayó el tanque de agua’, pensamos, y cuando abrimos la ventana vimos la veleta del medidor rodando por la calle”, este es el testimonio que diera Andrés, uno de los trabajadores de la nombrada estación meteorológica, al periódico Guerrillero de la provincia vueltabajera.
 
Algunos testigos especulan que las rachas llegaron hasta 390 km/h, pues al romper la barrera máxima de la hoja de medición no se conoce verdaderamente a cuánto pudo ascender la velocidad de los vientos.
 
Gustav atravesó los municipios de Los Palacios, San Cristóbal, Consolación del Sur, Viñales, Candelaria, La Palma, Bahía Honda y Pinar del Río mostrando la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, con reconocimiento de “aventajado” por los vientos sostenidos de 250 km/h y la presión de 941 hectopascal.

El doctor José Rubiera, director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, expuso en el espacio de la Mesa Redonda del 2 de septiembre que este huracán, con la cifra de 340 km/h, ganó la Medalla de Oro (por analogía con eventos deportivos), en la lista mundial de los vientos huracanados específicamente.

El fenómeno natural, agregó Rubiera, ocupa, además, el segundo lugar en los records de los vientos más intensos medidos en el planeta, precedido por una tormenta de invierno ocurrida en abril de 1934 en el Monte Washington, Estados Unidos, con 369,6 km/h.

Medalla de Oro a la vida

Mientras Gustav dejó tras su paso por el Caribe el lamentable saldo de más de 80 muertos y otros tantos heridos y desaparecidos, en Cuba no hubo que lamentar la pérdida de una sola vida.

Sin embargo, grandes trasnacionales de la información no consideraron con igual valor noticiable la inexistencia de muertos en la Mayor de las Antillas con respecto al gran número de pérdidas humanas en el resto de las islas caribeñas.

“¿Y existe acaso noticia mayor que no exista ningún muerto a pesar de lo intenso de un huracán categoría 4?”, se pregunta Marlon Cruz, estudiante universitario que pertenece al consejo popular palaceño de San Diego de Los Baños y cuya casa resultó parcialmente afectada.

“¿Será que el ‘privilegio’ de aparecer en los grandes medios del planeta, merece el precio de mostrar una amplia cifra de víctimas fatales? Gracias, no queremos eso”, concluye el joven.

A estas palabras se suma también la opinión de la profesora candelariense Midaylis Beltrán: “Siempre existen medios que dan a conocer al mundo la verdad sin ningún tipo de velo por delante y reconocen que lo único irreversible son las vidas de los hombres”.

“No hubo ningún muerto -indica Milagros Torres, pobladora del municipio San Cristóbal- gracias a la labor incansable de la Defensa Civil, que le permitió a mi familia estar a salvo, eso es lo verdaderamente importante; me duele haber perdido muchas cosas materiales, pero sé que las repondré con el tiempo”.

“¿Quién sabe lo que nos hubiera ocurrido si las autoridades no nos evacuan?”, apunta una de las albergadas del pueblo de Consolación del Sur.

“Esto aquí no es igual que en la casa, pero no se puede negar que nos atienden muy bien”, agrega la consolareña.

Según Olga Lidia Tapia, presidenta del Consejo de Defensa Provincial, fueron evacuadas más de 164 mil personas en Pinar, de ellas solo el 13 por ciento fueron albergadas, pues la gran mayoría halló refugio en casas de familiares, amigos y vecinos.

Las consecuencias

Al transitar por la autopista Pinar de Río-La Habana pueden contarse 137 torres de alto voltaje retorcidas sobre el pavimento como figuras de papel y unos 12 postes de corriente de 110 KV caídos.

Antes del  30 de agosto quien viajara por dicha carretera no podía advertir ante sus ojos ninguno de los pueblos que hoy se divisan claramente debido a la ausencia drástica de una abundante vegetación.

Las montañas parecen haber sido incendiadas, en solo horas el paisaje cambió de su acostumbrado verde a un deprimente carmelita-amarilloso.  

Muchas casas se reducen a escombros, a otras les quedan las paredes y un esqueleto de lo que antes fue el techo, las más “dichosas” solo cuentan grandes huecos en donde habían puertas y ventanas.

La gente se apura en rescatar lo que haya quedado, una hilera de colchones mojados, guata tirada en el pavimento, poca ropa tendida, fogones y calderos regados y algún que otro mueble que sostiene al refrigerador y el televisor son escenas repetidas en cada pueblo azotado por el Gustav.

Los rastros de la furia con que azotó “el señor G” a la zona se aprecian por doquier. Tristeza y desolación matizan a los ocho municipios más perjudicados.

“Yo fui a verlas al otro día, mis muñequitas todavía colgaban de la pared, pero ya estaban mojadas, dice mi mamá que cuando se cayó el techo se ensuciaron y me las va a lavar junto con mi ropa, que tampoco nos dio tiempo a sacar cuando nos fuimos para la casa de mi abuela”    

Así contaba Laurita su experiencia en el ciclón. Aunque su vivienda es de mampostería, el techo de fibras no resistió cuando le cayeron encima las tejas de la casa vecina.

La madre, María del Carmen Bencomo, cuenta entre lágrimas: “Sé que hay otras casas mucho más afectadas que la mía, pero yo estuve casi diez años sin comprarme los zapatos que quería, ahorrando para que mi casa se viera bonita, y ahora de la noche a la mañana me he quedado sin techo, con los colchones mojados, los adornos rotos y las paredes sucias”. 

El huracán dejó más de 90 mil viviendas afectadas en Pinar del Río, cifra alarmante si se compara con los 102 mil inmuebles dañados durante los 14 eventos meteorológicos que azotaron a la provincia en los últimos ocho años.

La delegación provincial del Ministerio de la Agricultura declaró que en lo concerniente a la parte tabacalera se reportaron 3 mil 306 casas de tabaco destruidas y 2 mil 184 con diversos tipos de averías, a eso se  incorporan daños en despalillos, cámaras y fábricas.
  
En cultivos varios los deterioros son evidentes en 13 mil setenta  hectáreas de viandas, 2 mil 931 de granos, 543 de frutales y 471 de hortalizas. En la Agricultura Urbana la afectación abarcó 445 organopónicos y 392 huertos intensivos.

De las 17 mil 567 hectáreas de caña plantadas, se afectó el 94, 5 %, lo más grave son las cañas partidas, luego las acostadas y las cepas desprendidas.

En el café el daño alcanzó hasta las 42 mil latas, 176 mil posturas en viveros, 172 mil en áreas de desarrollo y 2 mil 654 hectáreas de plantación.
 
Los deterioros en el arroz ascendieron a 300 hectáreas especializadas; en cítricos 3 mil 100 toneladas de toronja, 700 de naranja, 84 de otros frutales y un vivero de plantas ornamentales.
 
El Ministerio de Educación contabilizó sus pérdidas y son 599 los centros afectados, de ellos 41 con derrumbe total.

El sector del Turismo quedó gravemente afectado fundamentalmente en el territorio de Viñales, Patrimonio de la Humanidad, donde arrasó con la belleza del tantas veces homenajeado Valle y destruyó por completo el mirador ubicado a 250 metros de altura, además de los hoteles Los Jazmines, La Ermita y Rancho San Vicente.

En ese mismo territorio el servicio informativo pinareño descubrió a un ómnibus movido de su parqueo y lanzado a un barranco a 100 metros de distancia, también sorprendieron a un árbol en la cúpula de la iglesia local y a una viga de hierro que recorrió 40 metros para luego caer doblada sin que la fuerza de tres hombres pudiera desenterrarla.

La presencia de Gustav se sintió también en el orquideario de Soroa, y aunque lograron salvar las flores endémicas, los árboles que quedaron desprotegidos no corrieron la misma suerte. 

Se suma a la tragedia 10 centrales telefónicas afectadas, 4 mil usuarios sin servicio, centros de transmisión de señales de televisión como los de Cajálbana y Salón, junto a pueblos incomunicados por la caída de varios postes telefónicos, fue el saldo que recogió el Ministerio de las Comunicaciones.

Resarcir, palabra de orden

La más occidental de las provincias cubanas perdió el enlace con el Sistema Electroenergético Nacional. No obstante, a dos días del paso del fenómeno el 40% de la población volvió a  recibir los beneficios de la corriente eléctrica.

“Gracias a la Revolución Energética hoy tenemos 577 grupos electrógenos abasteciendo a la zona centro-occidental, fundamentalmente. Estamos trabajando para restablecer las líneas entre los poblados, pues la restauración de los daños en los circuitos de 200 mil voltios puede tardar meses”, dijo Ramón M. Pedrera, director provincial de la Organización Básica Eléctrica.

Pedrera expresó, además, que actualmente en el territorio laboran mil 200 trabajadores eléctricos, la mayoría de otras provincias.

Por su parte, la dirección provincial del Vivienda informó que han entrado a Pinar del Río 76 mil fibras de asbesto cemento y 42 mil infinitas, estas últimas para la construcción de facilidades temporales.

Olga Lidia Tapia puntualizó que se han resuelto hasta el momento alrededor de mil 722 viviendas, sobre todo con afectaciones totales o parciales de techo, a partir de la distribución de los materiales de forma directa de la rastra a los damnificados, empeño en el cual merecen reconocimiento los más de 200 integrantes del contingente Blas Roca.

Durante seis meses se reforzará la canasta básica a los pobladores más afectados con arroz, chícharos, espaguetis, fideos, aceite, galletas y latas de carne en conserva. Los combinados lácteos trabajan para brindar a los damnificados yogurt y leche líquida y en polvo.

En cuanto al restablecimiento de la Agricultura, el propósito inmediato incluye la siembra urgente de cultivos de ciclo corto, preferentemente boniato, calabaza y maíz, así como la preparación de los semilleros en zonas altas para la siembra de tomate y col. 

Al igual que linieros y constructores, los artistas nacionales también se sumaron a la recuperación del pueblo pinareño, pues ocho brigadas artísticas de la capital integradas por trovadores, músicos, actores, humoristas, repentistas y pintores, decidieron llevar un poco de alegría a quienes más lo necesitan en estos momentos.

La  ayuda solidaria no solo corrió a manos de cubanos de otras regiones de la Isla, sino también, de muchos países hermanos de América Latina y el resto del mundo:

Rusia envió aviones con grandes casas de campañas, toneladas de cables eléctricos y materiales de uso constructivo como hierro y vidrio para ventanas, mientras Timor Leste donó medio millón de dólares.

También ofrecieron sinceros mensajes de ayuda mandatarios y representantes de gobiernos como Venezuela, Bolivia, Colombia, China, Argentina, España, Brasil, México, Guatemala, Islas Caimán, Perú y Santa Lucía.

Lo que el viento no se llevó

María de los Ángeles Martínez, pobladora del municipio Los Palacios, agradece “más de un millón de veces” a su vecina Aurora por ofrecerle su vivienda de mampostería como refugio de su familia y advierte que no fueron ellos los únicos: “Pasamos el ciclón 18 personas con sus equipos electrodomésticos en la casa de esta gran mujer”.

“Aquí se comió lo que había- dice Aurora-, pero para todos por igual, aún tengo vecinos evacuados en mi casa porque las suyas fueron derrumbadas totalmente, y los tendré aquí hasta que lo necesiten”.

Gustav hizo todo lo posible, pero la fuerza de los vientos del heroísmo y la capacidad de levantarse de los vueltabajeros le rompieron su propio récord.

Una muestra fehaciente de arrojo fue la de los 150 trabajadores del hospital de San Cristóbal que decidieron quedarse junto a sus pacientes, mientras el huracán destruía las instalaciones del establecimiento médico.

Ese mismo centro de salud  vio nacer a otro Gustavo, pero este no trajo desastres, sino una luz de esperanza en medio de la tormenta. El niño vino al mundo exactamente cuando el ciclón arrasaba con el oriente pinareño, los médicos tuvieron que asistir a la madre, Doralva Dalcour, entre los trozos de cielo raso que se desprendían del techo.

Otro derroche de valentía lo protagonizó Carlos Cepeda, chofer de un contenedor que transportaba 104 refrigeradores, al colocar el camión debajo de un puente de la autopista pinareña para proteger la carga, a riesgo de su vida. Pero Gustav no creyó en los 35 mil kilos de peso que contenía la rastra y de un solo tirón la volteó hasta dejarla pendiendo de las ruedas de un lateral.

Así suman millones las muestras de sentido de pertenencia y de hermandad entre los pinareños. Ha cambiado la geografía y la comida escasea, pero a los habitantes de la princesa de Cuba no les ha cambiado el corazón ni les escasean las fuerzas.                       
 
"¡Suerte que tenemos una Revolución! Está garantizado que nadie permanecerá en el olvido”, asegura Fidel en una de sus recientes reflexiones, suerte que el viento no se llevó la esperanza de luchar por el futuro, suerte que los pinareños no dejarán que los sueños se les opaquen para defender la vida.

18/09/2008 10:55 islalsur #. Acuarela


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