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¿EL DEPORTE CUBANO ESTÁ EN DECADENCIA?

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IVÁN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- El desarrollo del deporte cubano a nivel internacional durante los años ochenta produjo en los medios de comunicación el fenómeno del triunfalismo; sin embargo, la actuación en Beijing 2008 trajo consigo una modificación de todo el ideario existente hasta ese momento.
 
Las olimpiadas de Moscú 80 marcaron el inicio de una carrera en ascenso que ubicó a los deportistas cubanos entre los mejores del mundo. Desde ese momento y hasta la actualidad, un total de 53 medallas de oro, 50 de plata y 53 de bronce demuestran el mejoramiento ostensible con respecto a las ediciones anteriores.
 
El momento cumbre de la Isla en estas lides tuvo lugar en Barcelona 1992, evento en el cual se logró un salto cualitativo en cuanto a metales dorados (14) y posición final (quintos).
 
La contrapartida de esa actuación sin precedentes resultaron los Juegos Olímpicos de Beijing 2008: allí el deporte cubano no traspasó el umbral de una “decorosa” ubicación en el medallero, tras descender de la oncena posición en Atenas 2004 a la 28va. en esta.

“Pasar de ocho títulos a solamente dos en un cuatrienio fue algo inesperado para todos; razón necesaria para hacernos replantear la proyección internacional de esta temática”, expresó Roberto Pacheco, conductor del programa Deportivamente Hablando.

“Lo sucedido en la capital china demostró que no somos infalibles a las derrotas y que el exceso de confianza puede truncar toda meta planteada, por muy sencilla que parezca”, remarcó Jesús Hernández, seguidor de estos torneos.

Entre los galardones ausentes del casillero dorado estuvo el del béisbol, cuya permanencia en estas citas estivales se verá truncada en Londres 2012 por una decisión del Comité Olímpico Internacional.

El seleccionado antillano en la disciplina, favorito precompetencia en Beijing, no pudo revalidar su condición tras caer en el encuentro final ante el elenco de Surcorea con marcador de tres carreras por dos.

La derrota en este evento se unió a la sufrida un año antes durante la Copa del Mundo en 2007, para de esa manera demostrar que el deporte nacional estaba sufriendo una crisis.

Para Daniel Palacios, cronista deportivo del semanario Trabajadores, esto sitúa a Cuba a la par de otras potencias en la disciplina, y “nos ubica ya no como el gran equipo, sino como uno más entre los grandes”, sentenció.

Según Palacios, la prensa juega un papel primordial a la hora de mostrar el desempeño de nuestro conjunto, por eso resulta tan necesario “evitar el triunfalismo que, en ocasiones, nos ciega frente a los malos resultados”.     

El público cubano no se ha mostrado muy conforme con la cadena de derrotas, que se extienden hasta nuestros días.

“Unos especialistas dicen que hay exceso de confianza, otros añaden falta de preparación, pero al final todo resulta una burda justificación”, opinó Susana Díaz, ama de casa y fiel seguidora del béisbol.

Como ella, existen un sinnúmero de personas que creen oportuno dejar a un lado las apologías, y mostrar la verdadera causa de estos desatinos en los grandes eventos.

Con la mira puesta en la próxima Copa del Mundo a desarrollarse en septiembre, en varias ciudades europeas, los medios nacionales desarrollan análisis sobre los equipos rivales para dar un favorito precompetencia.

En esta ocasión, “hay más cautela entre nosotros a la hora de vaticinar un finalista, algo que en la década de los 80 era imposible de imaginar”, concluyó Palacios.

 



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