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¿NO ES NECESARIO CASARSE PARA DIVORCIARSE?

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En Cuba, el 44 por ciento de las rupturas matrimoniales ocurren pasados los primeros 15 años de convivencia conyugal.

ANALEIDA PUERTO IGLESIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En Cuba, 33 882 parejas se separaron durante el pasado año; mientras,  sólo se concertaron 62 333 matrimonios, reflejan datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) publicados en su página web.

Enrique Galbán, jefe del Departamento de Población y Desarrollo de la ONE, explicó que esas cifras representan 54 rompimientos por cada 100 casamientos realizados.

“El fenómeno del divorcio no debe asumirse como un suceso aislado, sino analizarse en su contexto, porque existen factores que atentan directamente contra las parejas”, manifestó el experto.

El especialista señaló también el tiempo de convivencia como denominador común en muchos casos reportados, pues un número considerable de las rupturas se presentan en parejas con 15 o más años de relación, es decir, el 44 por ciento de las disoluciones conyugales ocurren después de la primera década de vida en común.  

En cuanto a las edades, el mayor índice de divorcios del  2008 se concentró en el grupo etáreo comprendido entre los 35 y 39 años en ambos sexos, mientras en  el 2007, con 34 559 rupturas, este se registró  en personas de 40 y 44, indicó la ONE.

Sonia Catasús, economista y demógrafa del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, no concuerda con las estadísticas ‛frías’ presentadas en torno al tema, porque estas sólo reflejan la parte cuantitativa del suceso; además  considera que los números indican la duración del matrimonio, pero no expresan la calidad del mismo.

Lourdes Fernández, Doctora en Ciencias Psicológicas y profesora de la Universidad de La Habana, declaró recientemente a la estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana, Mirtha Guerra que entre los factores determinantes de la ruptura están aquellos de orden psicológico (problemas de comunicación, falta de empatía, incomprensión), sociológico y económico.

Un estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) sobre las relaciones consensuales en nuestro país, denominado ¿Matrimonio o consensualidad?, Una Alternativa interesante, demostró cómo los individuos con malas experiencias conyugales sienten temor a fracasar nuevamente y, por tanto, recurren a la unión consensual con el fin de probar antes de casarse, y así evitar un rompimiento innecesario.

Datos del Anuario Demográfico de 2007 señalan que de las 56 781 nupcias celebradas ese año, 17 191 provenían de relaciones no formalizadas legalmente, mientras 15 966 de personas separadas. 

Reinaldo Rojas, Master en Psicología, en su artículo Siglo XXI ¿Qué tipo de pareja queremos y para qué pareja nos preparamos?, publicado en INTERNET, demuestra la tendencia de individuos divorciados a casarse nuevamente o coexistir en pareja, mientras aquellos con experiencia de vida en concubinato deciden continuar en ese estado o legalizar su condición.

En un sondeo de opinión realizado en la Universidad de La Habana, Liliam Vázquez, Isaily González y Yilianne Sánchez, estudiantes de las carreras de Comunicación Social, Psicología y Ciencias de la Información, respectivamente, coincidieron en lo conveniente de vivir algún tiempo con su novio antes de dar un paso tan importante como la boda,  y así evitar el fracaso.

A su vez, Karla Venereo, estudiante graduada de Comunicación Social este curso, comentó: “Las uniones de hecho son una alternativa favorable para ambos, pues así podrán conocerse más y saber si desean tenerse al lado por siempre”.

Al preguntarle referente la tema en cuestión a Julio Batista, estudiante de Periodismo, dijo: “Apoyo completamente las uniones consensuales. Es bueno saber a qué me enfrentaré si le propongo casamiento a Leyda.” 

Mientras, Violeta Pérez, trabajadora del Bufete Colectivo Municipal de la ciudad de Pinar del Río y estudiante de tercer año de Derecho en la Universidad Hermanos Saíz, de dicha provincia, no está del todo de acuerdo con la decisión de aquellas personas con vínculos informales, pues las condiciones de un matrimonio jurídico ayudan a definir diferentes litigios conyugales en caso de maltrato físico o de divorcio, tales como la custodia de los hijos y la propiedad de determinados medios materiales.

La mayoría de los jóvenes hoy día defiende la idea del concubinato. Sheila Ferrero, joven de 23 años vecina del municipio habanero de Santiago de Las Vegas, ha vivido con su novio durante seis meses y comenta: “Mudarme con Arielito resultó, al inicio, emocionante por lo novedoso, pero también difícil debido a los significativos cambios en la relación y  las críticas recibidas por el hecho de residir juntos sin estar casados.”  

Por su parte, Soraya Caro, psicóloga del Hospital Pediátrico Provincial Pepe Portilla de Pinar del Río, asegura que los 15 años vividos junto a su ‛esposo’ no difieren en nada con ningún lazo legal: “No fue necesario jamás firmar un papel  para querernos o determinar nuestros sentimientos. Además, una unión formal no hubiese evitado las peleas o la infidelidad.”

FICHA TÉCNICA:
 
Tema: El divorcio y las uniones consensuales en Cuba.

Propósito: Demostrar cómo en Cuba las personas deciden probar convivir juntos antes formalizar la relación.

Objetivos colaterales: Analizar los índices de divorcialidad y nupcialidad en el país durante el 2008. Profundizar en el incremento de las uniones consensuales en el país. Reflejar las actitudes de distintos actores de la sociedad en torno a la consensualidad.

Estrategia de fuentes:

Directas:

Entrevistas realizadas a:

Enrique Galbán, especialista de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

Violeta Pérez, trabajadora del Bufete Colectivo Municipal de la ciudad de Pinar del Río y estudiante de tercer año de Derecho de la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río.

Soraya Caro, psicóloga en el Hospital Pediátrico Provincial Pepe Portilla, de Pinar del Río.

Sondeo de opinión realizado a estudiantes de la Universidad de La Habana (Liliam Vázquez, Isaily González y Yilianne Sánchez, Karla Venereo)

Documentales:

Lourdes Fernández, Doctora en Ciencias Psicológicas y profesora de la Universidad de La Habana. En: Guerra, Mirtha. “Hasta que el divorcio nos separe”. 2009. En: http://islalsur.blogia.com 

Estadísticas del Anuario Demográfico de 2007

Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.

Soportes a emplear:

Hecho: Aumento de los índices de matrimonio, divorcio y uniones consensuales, durante el 2008 en el país.

Contexto: Comportamiento por edades de las cifras de separaciones en el país en el 2008,  énfasis en las posiciones de la sociedad ante las uniones consensuales.

Antecedentes: Cifras de divorcialidad, nupcialidad y consensualidad de años anteriores. Comportamiento de los índices de divorcio en el 2007 de acuerdo a las edades más frecuentes.

Proyecciones: Lograr que se asuma  sin tabúes la consensualidad y evitar  acudir  precipitadamente al divorcio.

Fuentes: La estrategia de fuentes anteriormente mencionada.

Tipos de juicios:

Analíticos: Corresponden al análisis de los datos estadísticos, opiniones de los especialistas basadas en estudios  y análisis de determinadas tendencias y cifras, todo lo cual está presente en el trabajo por demostrar que las personas deciden probar convivir juntos antes formalizar la relación.

De valor: Dados por las diferentes fuentes autorizadas, las cuales ofrecen una información confiable. Además de las de aquellas personas que son validadas en este contexto debido a su experiencia.

Disyuntivos: Encontrados debido al contraste de las opiniones de las fuentes.

Proyectivos: Presentes al hacer una comparación entre el número de matrimonio concertados provenientes de una unión consensual y los de un divorcio, se aprecia que el número de cónyuges que han vivido antes del casamiento aumentará en un futuro de continuar así los indicadores, pues se han convertido en una alternativa viable para evitar el divorcio y sus consecuencias.

Tipo de título: De interrogante.

Tipo de lead: De contraste.
 



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