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¿JULITA VERNE O MARTA ROJAS?

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“Un premio es un impulso para ser mejor y contribuir al desarrollo de la profesión propia y de uno mismo como ser humano”, destaca la periodista del diario Granma.

MARÍA ELENA MARCELO TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando se estrenó Lo que el viento se llevó en Santiago de Cuba, una joven fue al estreno y quedó poco complacida con el final. Al día siguiente, como muchas otras veces, le contó a su madre la película que había visto, pero con un desenlace “ligeramente” distinto. Cuando la madre vio la película, dijo: “A partir de ahora, te voy a poner Julita Verne”. Esa Julita es hoy Marta Rojas, Premio Nacional de Periodismo José Martí del año 1997 y uno de los paradigmas del periodismo cubano.

-¿Cuál es su definición de periodista?

Alguien que asuma un compromiso, ya sea político, moral o de cualquier otra índole, y que tenga además una percepción bien clara de la realidad.

Marta Rojas es la autora de El juicio del Moncada, testimonio personal antológico prologado por Alejo Carpentier, Premio Miguel de Cervantes. Ha publicado también los libros Vietnam del Sur; Escenas de Vietnam; Tania, la guerrillera inolvidable; Testimonios sobre el Che; El que debe vivir (Premio Casa de las Américas en 1978); El aula verde, y El médico de la familia en la Sierra Maestra. Hoy continúa en la primera fila del diario Granma.

-Usted se graduó de la Escuela Profesional

de Periodismo Manuel Márquez Sterling

hace más de 50 años. ¿Qué diferencias

existen entre aquel periodismo y el actual?

La diferencia es total. Aquel era un periodismo privado y ahora los órganos de prensa son del estado revolucionario, no los dirige un anunciante. Antes, había periódicos en los que, si un anunciante veía que una información podía ser negativa a sus negocios, retiraba el anuncio y el director del periódico tenia la potestad de despedir a quien no le conviniera.

Además, cuando el alumno de Periodismo terminaba, no sabía como ahora que iba a trabajar en un centro de prensa determinado. Eso había que ganárselo, que demostrar, que hacer colaboración o tener una influencia o una amistad muy grande.

Cuando yo estudié, en la década de los años 50, uno hacía prácticas, por lo general, en una estación de radio o de televisión porque los periódicos casi nunca aceptaban alumnos.
Otra diferencia es el desarrollo y la evolución impositiva de la tecnología, la era digital en
aquel momento aún no existía. En fin, todo era más rudimentario.

Marta se siente satisfecha de la preparación que recibió en la escuela Márquez Sterling: “Agradezco mucho que en la Escuela de Periodismo la mayoría de los profesores, yo diría que el 98 por ciento, eran periodistas en plena faena profesional. Eran periodistas en función y eso era bueno porque nos enseñaban las cosas cotidianas que suceden cuando se trabaja. Ahora es más técnico, quizás tengan un nivel cultural más amplio, no lo dudo, pero en la práctica, aquello era muy útil.”

-¿Cuáles son las características que

no le pueden faltar a un periodista?

En primer lugar, el periodista tiene que leer porque si no lee, no podrá escribir correctamente y decir verdaderamente lo que quiere. Esto se ha perdido, antes se hacía, no por obligación, sino porque si no tenía un determinado nivel, no se pasaba de ser reportero simple, de esos que dan la noticia por teléfono y el redactor se las escribe. Además, un periodista debe vivir constantemente al tanto de lo que está sucediendo en el país.

Me he encontrado con colegas a quienes he preguntado si han leído una información que salió y han dicho que no tienen tiempo. Es vital tener avidez por saber, un mínimo de cultura general. No se trata de ser erudito, pero sí de saber de qué se está hablando, sobre todo los antecedentes históricos, no restringidos al país propio, sino del mundo.

Otra cuestión: no casarse nunca con una sola fuente. Si se tiene una fuente muy importante, sopesarla. No afiliarse al ciento por ciento a lo que dice Internet porque es un negocio hecho por los seres humanos. Pero no se puede tampoco negar la tecnología, y lo digo por experiencia propia.

Es opinión de esta destacada periodista que “el periodismo es una profesión y a la vez una vocación que puede hacerse de manera autodidacta, pero es primordial un conocimiento básico de la teoría.”

-Usted es una de las dos mujeres que ha

recibido el Premio Nacional de Periodismo

José Martí. ¿Qué siente al respecto?

¿Solamente lo han recibido dos mujeres? No lo sabía. Recibí el premio con gusto, como cualquier profesional, pero nunca he trabajado con la intención de recibir premios. Si significa algo, es un poco más de responsabilidad. Que la gente no diga: “Mira, esa es la que recibió el premio y tiene faltas de ortografía”. Un premio es un impulso para ser mejor y contribuir al desarrollo de la profesión propia y de uno mismo como ser humano.

-De todos los reconocimientos que ha

recibido, ¿cuál tiene mayor valor personal?

El Premio José Martí es un reconocimiento muy importante desde el punto de vista profesional, es significativo en la vida de un periodista. Pero en el aspecto sentimental tengo dos valiosos: uno es el de Heroína del Trabajo, significa mucho para mí porque tiene la firma de Fidel. El otro no es un premio, sino un prólogo escrito por Alejo Carpentier para mi libro La Generación del Centenario; en él dice cosas que, por venir de esa persona, tienen una valía grande y constituyen un compromiso. Yo le decía a su viuda cuando me reconocían algún trabajo: “No hice quedar mal a Alejo”.

Acerca del periodismo que se hace en Cuba, ha declarado con anterioridad: “Pienso que se está haciendo el periodismo que se puede. En primer lugar, refiriéndome a la prensa escrita, el período especial y las dificultades de papel hicieron que los espacios se redujeran, y eso ha limitado el desarrollo de los periodistas que han ingresado a la profesión en los últimos tiempos.”

-Usted hizo cobertura periodística

durante los conflictos en Vietnam.

¿Qué significa ser un corresponsal de guerra?

Es una de las experiencias más grandes que he tenido. Los momentos más difíciles, más complejos, fueron en las estancias en el Sur de Vietnam porque estaba ocupado por los norteamericanos y vivíamos en la selva, en el frente. Fue una enseñanza muy grande desde el punto de vista profesional.

Fui preparada con grabadora y cámara, pero los vietnamitas, que son muy sabios, me dijeron que se me iban a echar a perder. Al final, lo hice todo a mano. Aquella época  del año era muy húmeda y las libretas las envolvíamos en nylon, pero creo que de diez que llevé, sobrevivió una. La tinta se iba diluyendo de un día para otro. No se trata de no utilizar la tecnología. En condiciones normales, uno se apoya en todos los medios que tenga, pero el periodista tiene que estar preparado para trabajar bajo cualquier condición.

Como periodista, cree que la ejercitación de la memoria es un recurso fundamental. Durante sus años de profesora pedía a sus alumnos, a manera de ejercicio, que describieran con minuciosos detalles, una habitación en que hubieran estado; además, considera esencial que un periodista tenga la capacidad de adaptarse, sin importar lo adversas que sean las condiciones.

-Profesional y personalmente,

¿qué ha sido para usted entrevistar a

personalidades como Fidel Castro y Ho Chi Min?

Un privilegio haber tenido esa oportunidad, pero eso no se logra si uno no se avala con un esfuerzo en los planos profesional y personal. Hay que trabajar mucho. Una de las cosas que me caracterizan es la laboriosidad. Yo no sé vivir sin trabajar.

-¿Cuál es su opinión acera de la privatización

de los medios de comunicación?

La situación existente en el mundo es peor que la de antes, ahora ya no hay un dueño del periódico, sino empresas que tienen hasta treinta periódicos, consorcios. Hoy, con la globalización de la información, esta se ha vuelto más dependiente de la política o concepto noticioso de un consorcio.

-¿Qué cree acerca de las relaciones entre los círculos

de poder y los medios de prensa en la actualidad?

En el mundo globalizado donde vivimos es sumamente difícil que exista una independencia entre el poder y la prensa, es casi imposible, casi una ilusión.

Esta periodista ha admitido en entrevistas anteriores que las letras la tuvieron atrapada desde el inicio. Siendo adolescente, redactaba cartas de amor por encargo de sus amigas. A los trece años escribió su primera novela. Dentro de sus obras del género ficción se encuentran El columpio de Rey Spencer, Santa lujuria, La cueva del muerto, El harén de Oviedo, e Inglesa por un año, esta última Premio Nacional de Literatura en el Concurso Alejo Carpentier. Recibió, además, la Réplica del Machete de Máximo Gómez y es  Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro. Nunca ha cesado de escribir.

-Por último, una revelación…

Hay un componente de la cultura cubana que no he abarcado en mis libros anteriores: el chino. Hice una novela cuyos elementos principales son cómo se introdujeron en Cuba, están relacionados todos los componentes chinos en la cultura cubana, desde la comida hasta cualquier otra cosa. La entregué hace unos meses al Instituto Cubano del Libro y espero que la publiquen próximamente. El título provisional es El equipaje amarillo.

En una entrevista que dio a Rogelio Nogueras, Marta Rojas declaró: “Si existe la suerte de lo que dicen los americanos ‘estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado’, pero no tienes el ímpetu y la persistencia para alcanzar algo, no lo logras”. No cabe duda que esta mujer predica tanto con la palabra como con el ejemplo, porque ímpetu y persistencia no le han faltado. Durante sus años de labor periodística ella ha demostrado que se pueden lograr los retos más altos en cualquier frente de batalla.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Resaltar la personalidad de la periodista cubana Marta Rojas.

Objetivos colaterales: Indagar acerca de su experiencia como periodista y conocer su opinión sobre temas de esta profesión.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal en el que se obtuvo: De encuentro directo

Tipo de título: Interrogativo
Tipo de entrada: Retrospectiva
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: Abiertas, de análisis, informativas.
Tipo de cierre: De información o noticia.

Fuentes consultadas:
Base de datos de la UPEC.
Entrevista a Marta Rojas realizada por Luis Serrano.
Entrevista a Marta Rojas realizada por Rogelio Nogueras,
www.prensared.com.ar  
Entrevista a Marta Rojas realizada por Michel Hernández para Granma.
Entrevista a Marta Rojas realizada por Rosa Miriam Elizalde, tomado del periódico Juventud Rebelde, 9/3/97.
Entrevista a Marta Rojas realizada por Luis Suardíaz, tomado del periódico Granma, 22/2/1997.



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