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“EL TRABAJO ES LA ÚNICA ADICCIÓN EN MI VIDA”

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Marta Araujo, la conductora de Arte Siete, se autodefine como la presentadora del programa y no como crítica de cine.

CHAVELY DÁVILA.
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las escaleras no parecían extrañar el ir y venir de personas apuradas, pero el bullicio en el quinto piso del ICAIC enloquecía toda la instalación en la mañana del viernes. Al final del pasillo, sin embargo, solo había silencio y la sonrisa amable acostumbrada a innumerables visitas.

“Me gusta la tranquilidad y el silencio para trabajar. La concentración es una habilidad que cada persona debe desarrollar por lo que creo las comodidades para que sea más fácil esta abstracción. Yo mantengo el límite de privacidad entre el puesto de labor y el mundo que me rodea. Eso no quiere decir que todos los que vengan aquí sean mal recibidos, solo que prefiero ser avisada antes”, así habla Marta Araujo sobre su forma de ser en el trabajo, porque le gusta hacer este lo mejor posible. 

Desde las ventanas se observa el cielo nublado anunciando la lluvia esperada hace varios días. En su oficina el ambiente es cálido, alegre e iluminado. 

“Mi profesión no tenía nada que ver con la labor que desempeño ahora. Me gradué en Licenciatura en Literatura y Español, carrera que concluí en 1985. Comencé a trabajar en un pre universitario en el campo al que nunca podré olvidar por enseñarme las maravillas del magisterio.

“Dejé el trabajo debido a la lejanía. El pre se encontraba distante del lugar donde vivía. Comencé a trabajar en el Centro Provincial de Cine, me quedaba cerca y era el único lugar en el que podía hacer algo parecido a lo que había estudiado. Estuve un tiempo organizado y revisando archivos en este lugar hasta que un día me preguntaron si me atrevía a hacer la presentación de la película del domingo por la tarde. Ese primer intento salió bien y tuve la oportunidad de aparecer en las pantallas dominicales, en el programa Arte Siete, hace ya mas de 15 años”.

Confiesa ser una conversadora excesiva, pero también escucha con atención a sus interlocutores, pues siempre la retroalimentación garantiza el conocimiento para poder hablar de todo.

“Tengo grandes y muchos amigos. Unos ya no están cerca; otros, como Joel del Río, se mantienen a mi lado en los buenos y malos momentos. Ellos comentan que la cualidad  más agradable en mi es la facilidad con la que desarrollo un tema. ¡No tengo para cuando acabar! Siempre hay algo que decir. La cuestión es cuándo, dónde y a quién. Con ellos puedo conversar de todo”.

Hace extensas pausas recordando los momentos más significativos de su vida. Sus predilecciones por la música clásica y la lectura son tiempos que comparte con el trabajo, y aunque le fascina cocinar, pocas veces puede acercase a la cocina.

“En la casa son muy críticos con mi trabajo, pero también me apoyan mucho. Mi esposo, Enrique Colina, no solo es un director de cine fabuloso, sino un esposo que no duda en señalarme los defectos en el trbajo. Lo admiro muchísimo.

“Mi hijo, de ocho años, se sentaba a ver el programa los domingos y con mucho respeto me decía que estaba más vieja y fea en la televisión. Me interesa mucho la opinión de mi familia porque Arte Siete es un programa para compartir con los miembros del hogar y esto me prepara para las otras grabaciones”.

Esta mujer no se rinde ante nada ni ante nadie a pesar de las valoraciones a las que se ha visto sometida. Aclara que le falta mucho por superarse, pero no teme enfrentarse a un público tan exigente e inteligente como el cubano.

“Muchas personas me ven como una crítica cinematográfica y cometen un error. Solo soy la presentadora del programa, a quien le asignan un guión con la sinopsis de la película y opiniones de especialistas en el tema. Para llegar a comentar una película profesionalmente se necesita una preparación técnica que yo no poseo.

“De gustarme, me gustan muchas cosas, pero el tiempo que paso en el ICAIC no deja espacio para otras diversiones. Digo ‘otras diversiones’, porque es una de las cosas que más disfruto. Le agradezco a la vida las oportunidades que me ha dado, las personas que he conocido. El trabajo es la única adicción de mi vida”. 
     



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