Facebook Twitter Google +1     Admin

GENERACIÓN DE TESIS DIGITALES

20111229152715-laura.jpg

Alumnos y profesores opinan sobre decisión ministerial de entregar en soporte digital y no impresos los trabajos de diplomas, como era habitual.

Texto y foto:
LAURA PRADA ARIAS,
Estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El pasado mes de febrero (2009), el Ministerio de Educación Superior (MES), aprobó que a partir del presente curso escolar, las tesis que elaboran los estudiantes como de conclusión de sus estudios de nivel superior sean entregadas en soporte digital y no impresos como era habitual.

Los trabajos de diploma se entregarán solo en ese formato, mientras, en el postgrado, se acepta un ejemplar impreso de las tesis de maestrías con no más de 80 páginas, y cuatro ejemplares con 120 cuartillas y tres copias digitales en el caso de los doctorados.

La decisión es consecuencia de un estudio realizado para determinar la posibilidad de financiar centralmente la reproducción de las tesis, ante el reclamo de los estudiantes y sus familiares por los gastos personales  en que es necesario incurrir y el desvío de recursos estatales que implica.

Para tener una idea de lo que esto significa, en un escenario de crisis económica y de universalización de la enseñanza como el cubano, es necesario conocer que solo en el curso pasado, el número de tesis elaboradas en las universidades cubanas fue de alrededor de 36 mil, descontando a los estudiantes de las carreras que se gradúan con examen estatal.

Si cada una de esas tesis tiene un promedio de 60 páginas, se está hablando de decenas de toneladas de papel, sin contar tinta, carpetas, equipos de cómputo e impresión, energía y tiempo humano, todo lo cual implica altos costos.

Estos elementos son argumentos que justifican la decisión. Sin embargo, la medida es poco aceptada y no vista de igual manera por alumnos y profesores.

Para los estudiantes universitarios es una ventaja, pues ya no tienen que preocuparse por la impresión final del trabajo y pueden dedicar más tiempo a su escritura y preparación para la defensa. Por otro lado, la familia no se ve obligada ahora a incurrir en gastos adicionales ni participar de actividades que afectan la economía.

Jorge González Arocha, estudiante de quinto año de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, quien en estos momentos redacta su trabajo de diploma, piensa que desde el punto de vista económico, la decisión es buena, pero crea presión sobre algunos estudiantes, pues antes se entregaban las tesis escritas, algo a lo que la FEU se ha referido en sus congresos.

Otra de las preocupaciones de Jorge se refiere al futuro acceso a estos resultados de investigación. Hoy se pueden consultar  las mejores tesis en las bibliotecas de las facultades, pero con la nueva decisión, será difícil. Tendría que crearse una plataforma tecnológica, para la cual se necesitarían más computadoras y poner medidas de protección, para proteger esos trabajos del plagio, algo que es muy sencillo con las nuevas tecnologías informáticas.

En los profesores la perspectiva es diferente. Mercedes Zenea Montejo, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Agraria de La Habana (UNAH), opina que  la medida es una necesidad económica,  pero su implementación no se ajusta a las condiciones reales de disponibilidad de medios informáticos en todas las universidades. Por otro lado, los profesores, además de revisar las tesis, tienen otras actividades en ese periodo, y usualmente, dedicaban a la revisión las noches y fines de semana.  

“No todos los profesores tienen computadoras para uso personal en los departamentos docentes ni en sus casas”, afirma Mercedes, que para revisar una tesis hay que estar muchas horas concentrado delante de una computadora, mientras que con la impresa puede hacerse en cualquier lugar o momento.

Como norma, un profesor revisa en un curso 20 tesis, bien sea como tutor, oponente o miembro del tribunal. Todas hay que leerlas con profundidad para dar un criterio valorativo de su pertinencia, calidad y contribución a la solución de problemas prácticos, teóricos o metodológicos.

Otra de las cuestiones sobre las que no se ha pensado y preocupan a Zenea, es el tiempo de antelación con que deberían entregarse  las tesis para su defensa y el apoyo institucional que se pudiera dar a los estudiantes para culminar sus estudios.

Ernesto Hernández  Calderín, profesor de la Facultad de Ingeniería Industrial, en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, conoció de la decisión por la prensa y objeta la ausencia de análisis del Ministerio con los claustros universitarios sobre el tema.

“Por el tiempo frente a las computadoras, se agudizarán los problemas oftalmológicos, ello pondrá en primer plano la necesidad de facilitar la atención especializada requerida por los educadores, sobre todo, los de más edad, que por tener generalmente mayor categoría docente participan en un mayor número de actos de culminación de estudios de pre y postgrado.”

Para Hernández Calderín, el tema tiene esencialmente un enfoque asociado a la higiene del trabajo: puestos de computadoras adecuados, iluminación suficiente, muebles ergonómicos, atención a problemas de salud de los profesores y regulación del tiempo de máquina.

Sobre las consecuencias a más largo plazo, reflexionó la profesora Magda Arias Rivera, de la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana. A ella le preocupa el futuro del desarrollo científico y la innovación tecnológica en el país y la consolidación de habilidades investigativas en los profesionales desde la etapa de estudiantes.

“Las tesis digitales son hijas de una situación económica compleja y representan una solución que surge a partir del desarrollo informático en Cuba. No dejan de ser una decisión polémica y quizá no lo hubieran sido tanto si fueran el resultado de un proceso de discusión colectivo.

Como todo cambio, genera reacciones encontradas porque desafían paradigmas tecnológicos y culturales establecidos y chocan contra carencias y necesidades individuales y colectivas”, sostiene la Doctora Arias.

Los primeros resultados se verán cuando concluya el curso. Sin duda, entonces deberá propiciarse un espacio de análisis en las universidades, con los estudiantes y profesores sobre la experiencia vivida.  La práctica y la participación como criterio de la verdad permitirán perfeccionar una decisión impuesta por la necesidad.

Ficha Técnica:

Tema: Nueva forma de entrega de las tesis.

Propósito: Mostrar cómo profesores y estudiantes tienen ciertos puntos en común a la hora de plantear el problema que se derivó de la resolución ministerial.

Objetivos colaterales: Que se sepa que no se discutió el problema con los afectados, que se puedan observar los distintos puntos de vista y problemáticas que surgen con esta decisión.

Estrategia de fuentes:
Batista, P. Cambios en la presentación de tesis benefician a universitarios, en: Periódico Granma.  La Habana, 1 de febrero de 2009.
González, Raquel. Los peligros de las pantallas de ordenador, Madrid, en: http://www.dsalud.com/reportajes.htm
Martínez, J. El ejemplo de las tesis, en: Periódico Juventud Rebelde, La Habana, 9 de marzo de 2009.
Oficina Nacional de Estadísticas. Anuario de estadísticas, año 2007.
Oficina Nacional de Estadísticas. Balance preliminar de economía y sociedad de Cuba, año 2008

Entrevistas:
Arias, M. Profesora de la Universidad de La Habana, Facultad de Contabilidad y Finanzas.
González, J. Estudiante de quinto año de Filosofía e Historia.
Hernández, E. Profesor del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, Facultad de Ingeniería Industrial.
Zenea, Mercedes. Profesora de la Universidad Agraria de La Habana, Facultad de Ciencias Económicas.

Soportes a usar: Son juicios de valor, analíticos, disyuntivos y sintéticos, los que aparecen en todo el texto.

Tipo de título: De referencia la tema.
Tipo de entrada: Sumario.
Tipo de cuerpo: De escenas o casos.



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris