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HÉROE TAMBIÉN

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Una gran responsabilidad recayó sobre los hombros del doctor Jorge Delgado Bustillo, jefe de la brigada médica cubana Henry Reeve. Fue médico, controlador de tráfico aéreo, sepulturero y mucho más.

 

 

ANDRÉS LUIS HERRERO PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Foto: Tomada de Sputnik.com

El humanismo es un valor medular en la vida del doctor Jorge Delgado Bustillo, jefe de la brigada médica cubana Henry Reeve, que prestó ayuda en la nación africana de Sierra Leona frente a la epidemia del Ébola.

“Fue una gran responsabilidad”, dice sentado en el sillón de su pequeña y sencilla oficina aislada del mundo exterior. Con gracia de gran orador me cuenta la significativa historia vivida en Sierra Leona, destacando momentos importantes como su llegada al aeropuerto del país: “Primero fuimos un pequeño grupo integrado por un logístico, un económico y yo, quienes acudimos a preparar el terreno para la llegada de los 152 colegas restantes”.

La dirección de Salud no se equivocó al elegirlo para esta tarea, es un hombre de fierra entereza, y lo demostró una y otra vez en los más complicados contextos. “El piloto del vuelo que trasladó el equipo médico y algunos insumos hablaba constantemente conmigo para que le diera indicaciones de dónde quería que detuviera la nave. Como la tripulación no podía bajar en el aeropuerto por cuestiones de seguridad, tuve que realizar la inspección del abastecimiento de combustible y el despeje de la pista,” comenta orgullosamente mientras suena un teléfono cercano que decidió ignorar.

De momentos difíciles estuvo cargada la misión. Un período difícil que lo evidenció fue el contagio de doctor Félix Báez, el primero en atender a un enfermo. Cuando se infectó, toda Cuba sufrió cada segundo junto a sus familiares, el Equipo de Protección Personal o P.P.E. por sus siglas en inglés, está diseñado para una hora de uso, pero Félix, a pesar del asfixiante calor dentro de dicho traje, se extremó cuidando a los enfermos y en algún momento que ni él sabe definir, se contaminó”.

Mi interlocutor describe el escenario de complicado y cargado de responsabilidades. Existieron otros momentos difíciles como la fulminante muerte del médico Reinaldo Díaz, por causa de la malaria, esa situación probó el temple de este laborioso jefe de misión, guardián del numeroso equipo: “Tuvimos que construir un panteón y comprar un féretro, todo esto sin asistencia exterior”.  

Los cubanos a pesar del miedo acudimos a socorrer a los desvalidos de la hermana nación de Sierra Leona, la prensa en aquel entonces saturaba los medios de noticias sobre el Ébola, pero los profesionales de la salud cubana, no dudaron en dar el paso al frente.

-¿Cómo califica la actuación de estos profesionales cubanos?: “Muy humanitaria, desprendida, voluntaria, todos los que estuvimos en la misión fuimos voluntarios", responde seguro.

-¿Su familia?: “Miedo, estaban aterrados, pero me apoyaron en todo momento.

-¿Si se solicitaran sus servicios nuevamente en una situación similar, aceptaría? Efusivamente responde: “Sin dudarlo, y no solo yo, todos los miembros de la brigada médica Henry Reeve”.

Pie de foto: Designado como jefe de misión, Jorge Delgado Bustillo, fue más que médico.



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