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Isla al Sur

Ediciones Especiales

AMIGO DE TODOS NOSOTROS

Mi querida Cristina:

Me parece una excelente idea, muy bien pensada y que sería nuestro pequeño tributo a alguien que solo nos brindó apoyo, afecto y las experiencias en la profesión.

Tal vez sin proponérselo, Guillermo fue un buen amigo de todos nosotros, porque en estos momentos y siempre, debemos recordar su disposición para prestarnos sus aulas, no solo a petición del profe Roger, sino del colectivo, cada vez que necesitábamos de un espacio propicio para clases o reuniones.

Muchos de nosotros utilizamos su propia máquina, pues él nunca opuso resistencia a colaborar con el que lo necesitara para algo útil, lo mismo que la impresora, que tantos y tantos trabajos del grupo procesó.

Ahora me viene el recuerdo de un día de abril de este año, en que un puñado de grandes periodistas, estudiantes y curiosos nos encontrábamos en el aula de 1ro P, para la presentación de tres títulos de Juventud Rebele y la Casa Editora Abril.

Entre ellos estaba el perseguido Regalo de Jueves, y las palabras de ese volumen fueron encargadas al profesor Roger, quien en solo una página resumió el significado y la valía del libro, de la forma más bella y original que pudimos imaginar. Sorprendió a todos su prosa. Guillermo no pudo asistir por encontrarse fuera de La Habana, o a lo mejor por esa modestia que lo caracterizaba prefirió esconderse. Sin embargo, los allí presentes refrendamos las palabras de nuestro profe, con la certeza de que era lo mejor que pudo haberse dicho o escrito sobre el autor y su obra. Ojalá el profe Roger conserve esa cuartilla y alguna vez todos pudieran leerla.

También me acuerdo perfectamente de esa reunión, Cristy, y de la foto que nos tomamos juntos, quizá una de las últimas; y también del chiste que con risa burlesca nos regaló ese día, después de reírse de su misma figura.

Así debemos recordarlo, feliz. Por eso apruebo tu iniciativa, con la convicción de que este empeño editorial es el mejor regalo para Guillermo, entregado desde siempre al mejor periodismo, las ocurrencias, las bondades de antemano, sus amigos y la gran familia de tecleros de toda Cuba.

Que llegue hasta él donde quiera que esté.

Mario Cremata

HOMENAJE DE GESTACIÓN

HOMENAJE DE GESTACIÓN

Hola a todos:

Les escribo para proponerles que dediquemos nuestro tabloide Gestación a Guillermo Cabrera.

Quizás recuerden nuestra primera reunión como consejo de dirección para la que nos prestó su salón de reuniones y se tomó una foto con nosotros. No era solo un buen periodista, sino una persona excelente que sacó de apuros a muchos de nosotros.

Espero respuestas,

Cristy Escobar

TREMENDA PÉRDIDA

Profes, a los dos:

Con enorme pesar recibimos la triste noticia de la pérdida de Guillermo Cabrera.

Realmente nos estremeció.

Este mensaje se lo hacemos llegar porque de lejos lo valoramos como un extraordinario compañero y profesional. Llegue a ustedes, colegas más cercanos, nuestra pena.

Es una tremenda pérdida para el sector y para el país.

Lleguen estas sinceras palabras como nuestro sencillo homenaje al "Genio".

Los abrazan

Vivian Sánchez y Alejandro 

GRAN GUILLE

Es la mejor crónica que he leído de Guillermo. Del gran Guille.

Raúl Garcés

CORAZÓN DE GENIO

CORAZÓN DE GENIO

Finalmente el Genio se escapó de la botella. La botella era su corazón, ese lugar inmensamente poblado de bondad, de paciencia, abarrotado de amores, impredecible como la vida, o como la muerte misma, donde vivíamos todos nosotros: los heridos, los abandonados, los incomprendidos, los que alguna vez quisimos enlatar el sol, subir la mayor montaña, encontrar el alma gemela,  publicar un sorbo de sentimientos.

Y todos íbamos allí, de uno en uno, de dos en dos, de tres en tres… de mil en mil: el periodista, el militar, la señora ajada por los golpes de la vida, el joven perdido en el bosque de inseguridades, el abuelo sin nietos; la niña linda de la Facultad de Comunicación, en busca de un poco de comunicación; el profesional cansado que decidía abandonarlo todo; el ex-cualquier cosa que regresaba de la cárcel, convencido de haberlo vencido todo, también buscando cómo volver a empezar.

Dicen que era su oficina, donde en los últimos… ¿tres mil años? se hacía pasar por el director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, pero para nosotros, los privilegiados del Genio, los que sobrepasábamos todas las cifras conocidas, era la tabla de salvación, el arca de Noé, el confesionario donde nunca se escucharía un amén, que no íbamos a buscar, pero sí el mejor de los consejos, o el peor de los regaños de aquel Padre-hijo-hermano espíritu nuestro, que difícilmente hoy esté en los cielos, ni perdería su tiempo, nuestro tiempo, en otro sitio que no fuera en cualquier parte.

Arder sí, él va a arder siempre, como lo hizo cada vez frente a la máquina de escribir, a su "a vuelta de correo", a su Sandra maldita, que devino escándalo y enseñanza a la vez; frente a su "tecla ocurrente" y definitiva. Ardió, me consta, ante aquellos que alguna, pocas veces, lo sacaron de paso, o se salieron del paso de sus más sagradas convicciones. Hace poco le oímos definirse en una sola palabra: flexibilidad. Creo que no lo entendimos bien entonces: no se refería sólo a él mismo, nos la exigía a todos nosotros, con esa manía suya de enseñar sin sermonear. Flexibilidad… ¡Qué falta nos haces, vieja!

El Guille, Guillermo Cabrera Álvarez, el profe, el flaco, el poeta, el trovador sin guitarra, el "teclero mayor"… el Genio del periodismo cubano, como lo definió genialmente Fidel, se escapó finalmente de su corazón. Ya no cabía, ya no cabíamos en él. Ni infartos, ni operaciones. Lo decidió así de sencillo, en el momento cuando parecía más feliz, cuando trató de reunirnos a todos en el mismo centro del país. Fue sólo un susto más, un jugar a los escondidos, un me voy ahora, y nos vemos después…

Porque los Genios jamás se van, los Genios no desaparecen, los flexibles no se parten, ni parten sin avisar. El Genio nuestro no ha muerto, nos hizo otra de sus bromas pesadas. El Guille Cabrera  simplemente se escondió donde único podía hacerlo, porque lo había hecho siempre: el Guille está dentro de todos nosotros. Fue simplemente más Genio que nunca: se repartió a pedacitos, para seguir viviendo feliz en cada uno de nuestros corazones. Escúchenlo, entre latido y latido, como nos sigue diciendo: "flaco, fea, poeta: ¡no me lloren, coño!

César Gómez Chacón