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UNA VIEJA CONOCIDA

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Las calles de Centro Habana se han convertido en verdaderos depósito de basura y escombros, provocando brotes de enfermedades transmitidas fundamentalmente por la contaminaciòn de las aguas.

En el Forum Estudiantil de la FCOM este trabajo obtuvo Mención en la categoría de Reportaje.                   

JOSÉ CARLOS ARMÁN CATÁ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.


Son las cinco y veinte de la madrugada. La otrora villa de San Cristóbal duerme su último sueño custodiada por el resplandor inquisitivo de un vetusto faro. A lo lejos se escucha un shiii,..., shiii,..., shiii,..., la limpieza de la Ciudad ha comenzado.

Escobillón en mano, barre que te barre, limpia de un lado a otro la avenida; recoge aquí y allí, el tiempo es oro, detenerse ahora implica dejar de barrer algunas cuadras.

“¡Que va, ni jugando paro de barrer! Aunque igual, a eso de las once de la mañana, la calle está más sucia que antes. Ya nadie quiere este oficio”.

Eusebio López Rodríguez trabaja en Comunales desde hace más de diez años. Él, al igual que muchos otros, forma parte de ese ejército anónimo que tanto bien profiere a nuestra sociedad.

“Yo comienzo a las cinco y a eso de las once y algo ya he acabado, lo mío son las calles San Rafael y Oquendo. Calculo que sean alrededor de 20 a 25 cuadras”, dice mientras se pasa las manos sucias y cansadas por la frente sudorosa.

“Ya nada es como antes, comenta Tomás Antonio Márquez, llevo como barrendero 15 años, pero te digo algo, varias veces he pensado no seguir más. Hay demasiada  indisciplina  social. La gente no valora nuestro trabajo, lo ven como algo indeseable. Llegas a una casa y  hasta te niegan el  vaso de agua. La entrega de los instrumentos no es constante y lo  poquito  que dan  hay que cuidarlo para que nunca se acabe. Pero bueno, qué se le va a hacer, yo no tuve  la oprtunidad  que tienen  ustedes  de estudiar  y  esto fue lo que me  tocó.

“A veces miro La Habana y siento tristeza. De lo que fue a como está hoy es increíble el cambio. Por mucho que barra y recoja,  donde quiera hay basura, jabas con desperdicios, latas, pomos, escombros. La suciedad de las calles y los parques es una cosa que nos debiera preocupar a  todos, pero no es así. Mis compañeros y yo estamos divididos en dos turnos de limpieza: uno, de cinco de l mañana a doce del día; el otro, de una de la tarde a ocho de la noche y,  a  la  verdad, no damos a vasto”, enfatiza Francisco Pérez Montesinos, encargado de la limpieza  en  las calles Lealtad  y Virtudes.  

El problema va más allá

Diariamente Centro Habana, municipio más poblado de la capital, con 158 763 habitantes y una población flotante de alrededor de 100 mil,  genera cerca de 300 metros cúbicos de desechos sólidos. Se necesitarían más de 300 piker (barrenderos), 900 contenedores y dos veces la cantidad de camiones colectores con que cuenta la Unidad Presupuestada de Comunales en el territorio para garantizar la totalidad de la recogida.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, Centro Habana cuenta con 140 piker, 558 contenedores, una brigada de misceláneos en cada uno de los Consejos Populares que tiene la tarea de recoger los desechos sólidos que están fuera del contenedor y cinco carros colectores con más  de tres décadas  de explotación y en deficiente estado  técnico debido a la escasez  de  piezas  de repuesto.

Ante la incógnita de por qué el déficit de barrenderos, Armando Meana Mosquera, director de Servicos Comunales en el municipio explica: “Este es un oficio que no es pago con nada, a eso agrégale la falta de medios para trabajar. Los piker que hoy tenemos representan el 87  porciento de los que se necesitarían, el salario de ellos oscila entre los 380 y 460 pesos, y aquí le garantizamos un escobillón cada dos meses, un par de guantes y el carrito. El recogedor lo  tienen  que  poner  ellos, al igual  que los zapatos  y  la ropa”.

De nuevo  el dilema de  los  contenedores

Cada año salen de circulación aproximadamente 200 depósitos de basura. Muchos se pierden y son vendidos como recipientes para almacenar agua,  otros son convertidos como “por arte de magia” en  pozuelos,  cepillos,  palitos de tender y percheros. Los restantes no  quedan ilesos del  “canibalismo”,  estos son  los más “favorecidos” ya que solo pierden la tapa y las ruedas  para luego verlas como componentes esenciales de carretillas, velocípedos y patinetas.

“Muchas veces el contenedor se llena de escombros y desechos sólidos y al ser levantado por el cargador frontal se parte, esto sin mencionar los tantos que se  quiebran  por la acción de los llamados buzos y así, de una forma u otra, cada vez contamos con menos”, enfatiza Meana Mosquera.

Aclara que cada contenedor plástico tiene una vida útil de diez años y su costo  asciende a 150 CUC (3 750 pesos cubanos) y que, paradójicamente, muchos sólo llegan al primer mes de vida. 

“Desde el 2005 hemos recibido dos partidas para reponer los depósitos de basura dañados, pero aún tenemos un déficit de 427. Quisiera aclarar que a pesar de estas grandes dificultades, no se ha dejado de hacer la limpieza ni un solo día en las calles de Centro Habana”.

Si los trabajadores de Comunales cumplen con la limpieza diariamente y enfrentan las dificultades con voluntad y deseos de hacer, por qué nuestra ciudad está en un estado higiénico deplorable. ¿Cómo explicar que en la esquina de Hospital y Valle exista un microvertedero de siete metros cuadrados y con más de una semana? ¿Cómo se explica que en las intersecciones de San Martín y Aramburu, Escobar y Ánimas, Virtudes y Galeano y Hospital y Príncipe, halla acumulaciones de basura en grandes cantidades?... Y para qué mencionar la calle Dragones.

Mucha tela por donde cortar

Para la doctora Ana Margarita Iglesias, responsable de Higiene Comunal en el municipio, el cuadro higiénico de la ciudad oscila entre “regular y mal”.

“Hay escasez de recursos, eso es cierto, pero hay también falta de voluntad, de exigencias, de iniciativas e ideas innovadoras. Solamente en el mes de enero se detectaron 31 microvertederos, trayendo como consecuencia que aparecieran brotes de hepatitis, fiebre tifoidea, diarreas agudas y otras enfermedades, transmitidas por la contaminación de los alimentos.

“Los inspectores comunales son los encargados de que las indisciplinas sociales e institucionales relacionadas con la higiene de nuestra ciudad no queden impunes, pero lamentablemente no es así”, señala la doctora.
 
A todas luces resulta contradictorio que el estado invierta millones de pesos en campañas contra vectores (mosquito Aedes aegypti), roedores y otros agentes perjudiciales a la salud humana y, sin embargo, todo ese enorme esfuerzo material y organizativo se vea menguado por deficiencias de aquellos que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las disposiciones.

Al respecto, la doctora Mayda Kindelán, máxima responsable del Plan Integral de Higiene Ambiental del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, acota: “Sin higiene no hay salud. Qué hacemos con limpiar la casa tres o cuatro veces al día, si en la esquina de la cuadra hay un montón de basura y escombros, acrecentándose por minuto, y convirtiéndose en hogar perfecto de microorganismos, bacterias, y roedores que atentan contra la salud humana. La cultura higiénica se ha perdido en gran medida, porque es verdad que los cestos y los contenedores están escasos, pero la mayoría de las veces preferimos tirar el papelito en cualquier lugar; total, no hay un inspector que te multe.”

Salvando responsabilidades

Marta Rodríguez Irán, supervisora principal de la dirección integral de inspectores  de Centro Habana, explica que la entidad cuenta con  diez parejas de inspectores para todo el municipio.

“Los trabajadores que tenemos representan el 44 porciento. Este déficit se debe a que el proceso de selección es muy riguroso, además, el trabajo del supervisor es poco gratificante y mal visto por los infractores que día a día cometen sus fechorías.

¿Qué hacen para contrarrestar la situación?

Bueno, en estos momentos se encuentran pasando el curso de supervisores integrales nueve compañeros

¿Cómo se distribuye el trabajo?

Todos los días se mandan dos dúos para los Consejos Populares con la orden de inspección. Mientras cumplen esa tarea si ven alguna otra problemática tienen el deber de aplicar las medidas correspondientes.

Entonces, ¿cómo explica usted la existencia de tantos vertederos?

Ya le dije que contamos con pocos trabajadores, además, para multar a cualquier persona hay que hacerlo en el momento en que está cometiendo la infracción.

Cuestiones para meditar

El carácter simbólico de las multas no es secreto para nadie. Es más económico arrojar los escombros en cualquier esquina y pagar una multa de 200 pesos, ¡si es sorprendido!, que no alquilar un camión por mas de 1 000 pesos para votarlos. Tampoco es que se acumulen en el patio, para eso existen unas cajuelas ubicadas por manzanas. Lamentablemente se está pisando tierra de nadie y no hay quien exija nada.

También vale la pena reflexionar sobre los conocidos buzos que revuelven los desechos sólidos en cualquier parte de la capital. Estos son castigados mediante el decreto 272, Artículo 18, con multas de 50 pesos.

Sin embargo, un buzo que recoge aluminio y botellas en pocos días de labor puede cambiarlo en cualquier local de materias primas por una caja de refrescos en lata (24 unidades), cuyo valor asciende a 240 pesos, el riesgo a la posible multa es inferior a la ganacia. ¿No explica esto acaso la proliferación de los buzos?

Tras la huella

Rosa Espinosa  García vive en la esquina de Hospital y 25, frente a la Fragua Martiana hace más de 20 años. Ella, al igual que los demás vecinos encuestados, opinó sobre lo que llamò “una vieja conocida”.

“Nosotros hemos tenido en la esquina una cajuela por más de 15 días, llena de desperdicios pudriéndose. Las quejas de los vecinos han llovido y la respuesta en ocasiones ha tardado semanas. En otros casos el contenedor ha quedado totalmente inutilizado porque los trabajadores de la Empresa de Implementos Náuticos lo han llenado de papeles y otros materiales de desecho”.

Después, Maritza Pérez Santos, presidenta del CDR No. 2 de la Circunscripción 11, afirma: “Es verdad que la gente es indisciplinada, pero muchas veces los vecinos no tienen dónde echar la basura. El contenedor ha estado tres y cuatro días lleno de basura y los de Comunales brillan por su ausencia”.

Desde Los Sitios

Para Idalmis Basulto Parry, vicepresidenta del Consejo Popular Los Sitios, la situación de  la higiene comunal es crítica.

“Todos los días pasa un carro colector, pero es totalmente insuficiente, por lo menos se necesitan dos o tres recogidas al día para satisfacer la demanda de basura generada por una población de 33 367 habitantes. Eso, sin mencionar las 17 000 personas que pasan diario arrojando todo tipo de desecho.
 
“De 185  contenedores que ubicaron a finales del 2005 sólo quedan 121, esto se debe al indebido cuidado que han dado los pobladores. Para revertir esta situación las compañeras de la Federación de Mujeres Cubanas ofrecen charlas interdomiciliarias relacionadas con el cuidado y protección de los depósitos de basura, además de la estricta vigilancia que realizamos en las guardias cederistas”, aclara Idalmis Basulto.

Y por qué, a pesar de esto, el bandalismo sigue?

“En los últimos tres meses ha disminuido considerablemente. La gente no tiene conciencia de que esos contenedores son para contribuir a la higiene de nuestra ciudad y, por ende, al cuidado de nuestra salud. El esfuerzo que hace el estado se está perdiendo por la acción de personas inescrupulosas que ven en los contenedores,  un negocio lucrativo”.

¿Qué trabajo profiláctico se hace con los buzos?

“Lo primero es ubicarlos y darles seguimiento. Aquellos con trastornos mentales se internan en clínicas especializadas donde reciben tratamientos. Los que están desvinculados del trabajo, la Comisión de Prevención les hace ofertas de empleo. Existe un trabajo en equipo entre los miembros de la Policía, el gobierno y el Consejo Popular con el propósito de erradicar el mayor número de indisciplinas sociales”.

La sentencia

La conservación y cuidado de nuestra ciudad es tarea de todos. La situación higiénica imperante hoy en las principales avenidas y calles en general es producto de dos razones fundamentales: las indisciplinas sociales, y las carencias materiales; pero cuidado, el sol no se puede tapar con un dedo.

Resulta evidente que la gestión de Comunales requiere mayor empeño y esfuerzo de sus directivos. La escasez de recursos afecta, la falta de piezas de repuesto y de medios de transporte para la limpieza también; pero la pobreza de iniciativas, la no búsqueda insesante de alternativas ante “invencibles” dificultades, perjudican a un nivel superior.

Indudablemente es necesaria una mayor acción por parte de las autoridades supervisoras en aras de poner en orden una nebulosa que cada vez es más grande, perjudicial e insostenible para nuestra ciudad y sus habitantes.

En nuestras manos está el poder para hacer de Centro Habana un municipio limpio, agradable al caminar y mucho más para vivir. Y de La Habana, aquella ciudad llena de encantos y misterios, señora aristocrática que viste para el que la visita por primera vez, su traje de gala.

Con más de 400 años de fundada, San Cristóbal de La Habana guarda una rica historia contada por sus poetas, soñada por sus pintores, eternos admiradores de su encanto y majestuosidad. En nuestras manos está el legado de la vetusta ciudad. PRESERVARLO depende de nosotros.

Ficha Técnica:
Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Transiciones: Los subtítulos.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de reportaje: Interpretativo. Se busca dar al lector todas las aristas de un problema. Diversidad de fuentes y opiniones para que éste saque sus propias concluiones a partir de lo ha leído. El fenómeno está visto en sus diferentes etapas.
Objetivos del reportaje (tesis): La pésima higiene del municipio de Centro Habana es producto tanto de problemas materiales e institucionales, como de las indisciplinas sociales que se cometen, de la no conciencia de las personas por hacer de su localidad un entorno agradable.
Estrategia de fuentes:
• Vecinos del Consejo Popular de Cayo Hueso
• Presidentes de varios Comités de Defensa de la Revolución
• Barrenderos
• Directivos del Consejo Popular de Los Sitios
• Director de Comunales
• Responsable de Higiene Ambiental
• Funcionaria de la Dirección Provincial de Higiene y Epidemiología.
• Jefa principal de los inspectores.
• Periódico Granma (varios trabajos publicados sobre el tema)



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