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¿OPESO?

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Epidemia del siglo XXI, los malos hábitos alimenticios y la poca práctica de ejercicios físicos hacen que la obesidad aumente a nivel mundial, trayendo consigo grandes complicaciones para  la salud.

JOHANNA PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana

La obesidad antiguamente era signo de buena salud, de fortaleza y de buen vivir. Sin embargo, con el curso del tiempo se ha convertido en un impedimento para las personas que la padecen, al no poder realizar disímiles tareas. En la actualidad, es considerada como una enfermedad mortal, crónica y progresiva de proporciones epidémicas, y constituye un factor de riesgo ya que se asocia a padecimientos cardiovasculares, dermatológicos, gastrointestinales y diabéticos.

Probablemente la causa más generalizada de dicho mal sea la adquisición de nuevos hábitos alimenticios con la llamada comida chatarra, el efecto pernicioso del televisor, y acompañado a esto, la disminución de la actividad física.

Así es la obesidad

El aumento exagerado del tejido adiposo es característico de la enfermedad. Generalmente, aunque no siempre, se expresa clínicamente por un incremento del peso del cuerpo. Cuando el Índice de Masa Corporal (peso en Kg. sobre talla en metros cuadrados) o IMC es mayor de 30 unidades, ya estamos en presencia de obesidad.

El doctor Carlos A. Salgado Rodríguez, especialista de Primer Grado en Medicina Interna y Profesor Instructor del Hospital General Comandante Pinares, del municipio pinareño de de San Cristóbal, define la obesidad como exógena y endógena.

“La obesidad endógena depende de la predisposición genética, se presenta por enfermedades sobre todo endocrinas y hormonales, el uso de fármacos como la prednisona y muchos antidepresivos; la exógena se vincula a los factores externos, entre ellos la ingestión exagerada de alimentos, el consumo de carbohidratos de tipo simple como la galleta, el pan, refrescos y dulces caseros, los cuales contienen grandes cantidades de monosacáridos y bisacáridos, generando así un aumento en el peso corporal del paciente”.

Este padecimiento tiene dos causas principales: mayor ingesta de calorías que las que el cuerpo gasta, y menor actividad física que la que el cuerpo precisa. Si se consume más energía de la necesaria, esta se acumula en forma de grasa, por lo que la obesidad se produce por exceso de calorías como resultado de alteraciones en el equilibrio de entrada/salida de energía.

Muchos especialistas ven la obesidad como un factor de riesgo para otros padecimientos; el endocrinólogo, por su parte, la define como una enfermedad, tal es el caso del especialista de Primer Grado en Endocrinología, Daniel Ford, del Hospital General Comandante Pinares, quien plantea: “La obesidad es una enfermedad que progresa si el paciente no es capaz de tener conciencia y hacer todo lo necesario para evitar que  continúe”.

El doctor Ford  refirió entre las causas de dicha alteración metabólica a los factores relativos al desarrollo, pues un aumento del tamaño o del número de células adiposas se suma a la cantidad de grasas almacenadas en el cuerpo.

Agregó que las personas que padecen de obesidad desde la infancia pueden tener una cantidad de células grasas hasta cinco veces mayor que las personas de peso normal, fenómeno conocido como hiperplasia de las células adiposas.

Esta es la razón por la cual la obesidad que se presenta desde la niñez es de más difícil control que la adquirida cuando se es adulto. Explicó, además, que existen enfermedades endocrinas que contribuyen al aumento de peso como el hipercortisolismo endógeno o Síndrome de Cushing, el hipotiroidismo en las insulinomas y las  disfunciones godonales.

¿La malnutrición provoca obesidad?                                       

Debido a los malos hábitos dietéticos, la frecuencia de personas obesas aumenta tanto en los países del Primer Mundo como en los que no pertenecen a él. El riesgo de sufrir obesidad no es homogéneo entre los distintos estratos socioeconómicos y educativos de la población. La tendencia al aumento de peso se ha generalizado a nivel global y constituye una amenaza para la vida.

En nuestro país, según datos de la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2002, el 12,4% de la población es obesa y el 30,6% presenta sobrepeso corporal.

Es muy frecuente que las personas obesas coman sin medida y que presenten desórdenes alimentarios. En muchos casos, los hijos de padres con sobrepeso adoptan los malos hábitos nutricionales de sus progenitores y contribuyen así a desarrollar el mal desde edades tempranas.

Pero, ¿qué sucede actualmente con la comida?

La comida ha cambiado mucho y la población necesita aprender a escoger la que va a consumir entre la gran variedad de productos que oferta el mercado, debe educarse desde la perspectiva nutricional y saber que se come para suministrar la energía necesaria para las actividades y los elementos básicos que reparan y renuevan todas las células del organismo.

La industria alimentaria ha efectuado cambios sustanciales en el cultivo, preparación y presentación en los centros de abasto, por lo que las enfermedades relacionadas con la alimentación han aumentado considerablemente, incluyendo en ellas la obesidad.

En el caso de Cuba, debe tenerse en cuenta que sería oportuno asumir nuevos estilos nutricionales de acuerdo con la recuperación económica, toda vez que más de una década de depresión denominada periodo especial, propició una dieta excesiva en calorías y alimentos energéticos.

Muchas personas se afectan por la cantidad de alimentos que consumen, y otras por la calidad, otro hecho es que la población difiere en la eficacia con la que utilizan y almacenan energía en forma de grasa.

Los cambios en el estilo de vida del adulto influyen notablemente en el incremento del peso, pues el consumo de calorías en los alimentos es mayor.

Doraima García Crespo, quien padece de obesidad, afirma que esta es producto a su incultura alimenticia: “Si soy obesa es porque no realizo una dieta balanceada y  no acompaño mi nutrición con la práctica de ejercicios. Además, trabajo en una secundaria básica y la merienda que allí me proporcionan contiene grandes cantidades de calorías; por otra parte, en la calle, la oferta gastronómica es la misma: panes, pizzas y refrescos.

-¿Padece usted alguna enfermedad?

No, pero sé que la obesidad predispone otros padecimientos que quizás en el futuro puedan aparecer.

-¿Ha pensado ver a un especialista?

-No me gusta la idea de estar así toda una vida, por eso pienso que el especialista será el indicado para orientarme una dieta que me lleve a mi peso normal. En cuanto a mí, haré todo el esfuerzo necesario para mantenerla con la actividad física y una alimentación que excluya ingerir calorías en exceso.
      

Salud en riesgo

“Consulté un especialista porque quería bajar de peso”, afirma Maritza Díaz Moreira. “Gracias a mi voluntad y la ayuda médica logré el objetivo, pues mi IMC no excede las 25 unidades. Nunca llegué a ser obesa, pero presentaba sobrepeso corporal; afectación que si no es atendida a tiempo puede convertirse en una obesidad de tipo leve. Pienso que es mejor prevenir porque la enfermedad trae muchas complicaciones para la salud; antiguamente me quejaba de dolor en las rodillas y la columna, pero con el tratamiento han desaparecido dichos síntomas. Me siento feliz, segura. ¡Creo que valió la pena!

La obesidad proporciona un gran número de complicaciones en distintos sistemas del organismo, por lo que es vital  prevenirla o evitarla antes que pueda ser mortal.

Orlando Mesa, especialista de Primer Grado en Cirugía Interna del Hospital General Comandante Pinares, afirma que los pacientes obesos pueden presentar trastornos quirúrgicos y anestésicos, entre ellos los riesgos postoperatorios en la cicatrización del sitio quirúrgico y mayores infecciones, así como dificultad en la manipulación técnica del cirujano.

Señala también que solo el paciente con esta alteración debe recurrir a la cirugía para solucionar el problema cuando su obesidad es grave o patológica, pues este tipo de operación se realiza solo con determinados programas especializados. Las intervenciones quirúrgicas pueden ser en estos casos la reducción del tamaño del estómago, la lipectomía, dermolipectomía y liposucción.

Entre las complicaciones de la enfermedad también se manifiestan problemas respiratorios, lo que produce pérdida de la respiración y ahogo; digestivos como úlceras gastroduodenales e insuficiencia pancreática; problemas renales, cutáneos, godonales, gestacionales, dermatológicos.

El doctor Salgado Rodríguez refirió entre los trastornos de la obesidad a la Diabetes Mellitus tipo 2 como primordial, los padecimientos de hipertensión arterial, hiperlipidemia, trastornos esqueléticos como deformidades y artrosis, sobre todo en la columna lumbar y rodillas. Manifestó, además, que la población obesa aumenta su mortalidad por cáncer, principalmente el de mama y ovario en las mujeres, y el de próstata y colon en los hombres.

El riesgo de morbilidad y mortalidad es mayor en las personas obesas y crece a medida que aumenta la enfermedad. El célebre médico griego Hipócrates, padre de la Medicina, planteaba: “Las personas obesas fallecen más bien por enfermedades agudas y sofocaciones, y a menudo mueren de muerte repentina; lo que no sucede casi nunca a las personas delgadas”.

Uno de los padecimientos más graves y causa de muerte en la mayoría de los casos que presentan obesidad es el trastorno en el sistema cardiovascular, señaló el doctor Libán Cruz Benítez, especialista de Primer Grado en Cardiología del citado hospital.

Él define la enfermedad como un factor de riesgo coronario, cuyas manifestaciones son el aumento de los lípidos del colesterol y sus derivados, lo que obstruye las arterias del corazón. Señala que las placas de ateroma son la causa fisiopatológica que produce cardiopatía y afecta todo el sistema.

Entre los trastornos más comunes se hallan la opresión toráxica y estenocardia, la taquicardia de esfuerzo, insuficiencia cardiaca, angina de pecho, infarto de miocardio, varices y úlceras varicosas.  

Los trastornos psicosociales están muy relacionados con el aumento de peso, comúnmente los pacientes con este problema manifiestan inseguridad personal, distorsión de la imagen corporal, desorden de conductas alimentarias, tristeza e infelicidad, ansiedad, depresión, pérdida de la autoestima, frigidez e impotencia, angustia por presión social frente a su obesidad, aislamiento social.

¿Se soluciona el mal?

Los padecimientos producidos por el exceso de peso admiten tratamiento médico especializado. La dieta juega un importante papel en la reducción de calorías, debe ser adecuada a la actividad física necesaria, más suave y mantenida e indicada por un especialista. Modificar el comportamiento ayuda a contrarrestar este mal buscando el equilibrio entre los hábitos de alimentación y la realización de  ejercicios físicos como nadar, bailar, andar en bicicleta y caminar.

Los medicamentos de tipo anorexígenos como los derivados de la anfetamina y los inhibidores de la liberación de urotropina reducen la enfermedad, pero solo son recomendados al paciente cuando la dieta no lo sitúa en su peso adecuado. El uso de la medicina tradicional y la Acupuntura es otro aspecto fundamental en dicho tratamiento, aunque los especialistas advierten que debe estar acompañado de las medidas higiénico- dietéticas.

El interés fundamental, precisó el doctor Salgado, consiste en promover un estilo de vida saludable en la población, basado en una dieta sana y la práctica de ejercicios físicos (evitar el sedentarismo). Los medios de comunicación masivos, considera, ocupan un peldaño esencial en la divulgación de medidas contra la obesidad, considerada  como una epidemia del siglo XXI.                                                                                                            
         

Recuadro No. 1:

Tipos de obesidad

Según la distribución de la grasa corporal: Obesidad Androide Obesidad Ginecoide
Según su inicio: De la infancia. Del adulto
Según la distribución del exceso de grasa corporal: Obesidad del tronco y hombros Obesidad de tronco y caderas
De acuerdo a su IMC: Clase I (Moderada) IMC de 30 a 34.9; Clase II (Severa) IMC de 35 a 39.9; Clase III (Mortal) IMC de 40 o más.


Ficha técnica:

Tema: La obesidad y sus complicaciones para la salud.

Tesis: Los malos hábitos alimenticios y la poca práctica de ejercicios físicos hacen que la obesidad aumente a nivel mundial, trayendo consigo grandes complicaciones para  la salud.

Tipo de Reportaje: Interpretativo. Se va a un problema en todas sus aristas.

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: De resumen o sumario

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: De conclusión

Estrategia de fuentes:

• Pasivas: Internet, revistas de salud

• Activas: Dr. Carlos Salgado, especialista en Medicina Interna.
                      Dr. Daniel Ford, especialista en Endocrinología.
                      Dr. Orlando Mesa, especialita en Cirugía.
                      Dr. Liban Cruz especialista en Cardiología.
                      Psicólogo: Marcos M. de la Cruz Blanco
                      Doraima García Crespo, obesa
                      Maritza Díaz Moreira, ex obesa 



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